China. Los financistas extranjeros ven más allá de la guerra comercialEconomía 

China. Los financistas extranjeros ven más allá de la guerra comercial

Se acelera la apertura en el gigante asiático y muchos suben la apuesta,a pesar de la incertidumbre por la cuestión política de fondo


China les permitirá a los inversores extranjeros tener plena propiedad de bancos y aseguradoras a partir de 2020

Cuando China se preparaba para unirse a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, la frase “ahí vienen los lobos” aparecía una y otra vez en los medios estatales. El país estaba por abrirse a los bancos extranjeros y el temor era que los grandes de Wall Street devorarían a sus rivales chinos. Pero los entes reguladores lograron contener a los lobos, no les dieron ninguna oportunidad. Hoy las firmas extranjeras tienen menos del 2% de los activos del sector bancario chino.

Es instructivo tener esto presente al hablar China nuevamente de abrir su sistema financiero. El 2 de julio el primer ministro Li Keqiang dijo que se les permitiría a los inversores extranjeros tener plena propiedad de bancos de inversión y aseguradoras en China a partir de 2020, un año antes de lo que se había prometido previamente. En las últimas dos décadas han estado limitados a participaciones minoritarias y recién el año pasado se les permitieron participaciones del 51%.

Entre los financistas extranjeros la reacción inicial naturalmente es de escepticismo. China tiene muchas maneras de frenarlos. Un banquero de inversión dice que en vez de rechazar el pedido de su firma de una participación mayoritaria, lo que podría haber generado críticas, los entes reguladores simplemente se negaron a reconocer que habían recibido ese pedido.

Aun así hay motivo de un optimismo cauto. Por empezar, China está bajo mayor vigilancia que en el pasado. El cambio en sus reglas es en parte una respuesta a la guerra comercial con Estados Unidos. El gobierno quiere lograr más apoyo de empresas extranjeras, que espera que puedan contener al presidente Donald Trump, amante de los aranceles.

Los funcionarios de mentalidad internacionalista también desean más competencia en el sistema financiero por el bien de China. Al desacelerarse el crecimiento, quieren aumentar la productividad, lo que requiere mejor distribución de capitales. La reciente absorción por el gobierno del Banco Baoshang, un prestamista regional insolvente, fue un recordatorio de los profundos problemas que hay en ciertos rincones de la economía.

Los bancos extranjeros contenidos tanto tiempo siguen siendo pequeños comparados con los gigantes estatales chinos, pero sus activos en el país se han incrementado en un 40% en los últimos dos años llegando casi a los US$650.000 millones, un tercio más que el total en Japón. El sector de la banca de inversión también empieza a cambiar. HSBC, JP Morgan Chase, Nomura y UBS, están todos operando o creando bancos de inversión controlados mayoritariamente por ellos. “La apertura nos parece más sustancial que antes”, dice Eugen Qian, jefe de negocios de UBS en China.

Los administradores de fondos también están siendo atraídos a China, a menudo siguiendo a clientes extranjeros que invierten más en sus mercados. Según el Instituto de Finanzas Internacionales, una asociación global del sector, desde comienzos de 2018 no residentes han invertido US$75.000 millones en acciones chinas, retirando al mismo tiempo US$8000 millones de otros mercados emergentes grandes. La tenencia por extranjeros de bonos chinos ha aumentado a más del doble -a US$265.000 millones- en los últimos dos años y analistas prevén que se multiplicará por cinco en la próxima década.

Una causa obvia de este ingreso de capitales es la inclusión en índices. El año pasado, las acciones A chinas (acciones denominadas en yuanes en China continental) se incorporaron al índice MSCI de mercados emergentes, que es muy popular. Este año, los bonos chinos entraron por primera vez a un índice importante: el de Bloomberg Barclays. Tomadas juntas, estas inclusiones compelen a los inversores que siguen los índices a asignar inversiones por miles de millones de dólares a China, aun si algunos desconfían.

Pero China también está trabajando más duro para atraerlos. Hasta hace poco la única manera de ingresar en su mercado de acciones y bonos era a través de cuotas especiales asignadas a instituciones grandes. Ahora todo lo que necesitan los inversores es una cuenta de broker en Hong Kong. “Entre los mercados emergentes China no se destaca por ser particularmente difícil”, dice Nicholas Borst de Seafarer Capital Partners.

Aun así, las firmas que buscan establecerse en China tienen un largo camino por delante. Será difícil ingresar en sectores que requieren mucho capital y una fuerte presencia física. Ninguna firma extranjera puede disputar negocios en el mercado masivo de la banca considerando que el Banco Agrícola de China tiene más de 20.000 sucursales, ni en los seguros frente a los 1,7 millones de agentes de ventas de China Life. Pero hay nichos lucrativos, tales como atender a clientes ricos o manejar negocios internacionales.

Las administradoras de fondos y los bancos de inversión tienen más posibilidades porque el éxito está determinado menos por el tamaño que por el manejo experto, dice Victor Wang, de China International Capital Corp, un broker local grande. A la hora de estructurar derivados u ofrecer estudios de mercado, los extranjeros tienen más experiencia. Pero también tendrán que competir con rivales locales con nombres más conocidos y más clientes.

Mientras tanto, la guerra comercial amenaza a todos. Algunos halcones en Estados Unidos quieren romper vínculos financieros con China. Marco Rubio, un senador republicano, ha cuestionado a MSCI por su inclusión de acciones chinas, acusándolo de ayudar a autoritarios. Un agente de contratación de ejecutivos de Hong Kong dice que las administradoras de fondos estadounidenses redujeron sus contrataciones luego de que se interrumpieron las negociaciones comerciales entre China y Estados Unidos en mayo. Dado que se retomarán las negociaciones, por ahora pueden dar un suspiro de alivio. La preocupación es que en el momento en que China elimine algunos obstáculos, Estados Unidos los reemplace con otros nuevos.


Traducción de Gabriel Zadunaisky

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