Cuando el emprendimiento es el sustento familiarEconomía 

Cuando el emprendimiento es el sustento familiar

Marcela Mondino

default Foto: CEDOC

Los emprendimientos, fuente de progreso y autoempleo, juegan un rol esencial a la hora de soslayar la pobreza, la desocupación o la desigualdad de género. En Argentina se contabilizan más de 80 mil emprendimientos, siendo el 40% de ellos liderado por mujeres.

A la hora de hacer frente a los desafíos del contexto, por momentos transformados en oportunidades, los 53 emprendimientos premiados en estos diez años del premio Propulsar a microemprendedores y microemprendedoras, de los cuales 38 son liderados por mujeres, comparten pilares esenciales que pujan para transformar la idea en un proyecto rentable, el esfuerzo y el entusiasmo porque la urgencia y la necesidad no dan lugar a decisiones pausadas o tímidas, se requiere la voluntad sin límites para que los ahorros o las oportunidades financieras no se diluyan en el intento y puedan dar origen a un nuevo sustento familiar o a la ampliación del ya existente.

La apuesta familiar, que empuja en un manos a la obra compartido el sueño del negocio propio, generando, en los buenos momentos, una espiral de oportunidades de trabajo a más de uno. La incertidumbre y la necesidad, de que la iniciativa prospere, y es aquí donde el proyecto del premio Propulsar se transformó en un apoyo concreto que, junto con el acompañamiento estratégico de las organizaciones de microcrédito, contribuye para facilitar la sostenibilidad.

Son cada uno de los 53 emprendimientos los que nos permitieron conocer y poner en valor sus historias,  como la  de Rodolfo, en La Leonesa Chaco, que pudo comprar la motosierra, el taladro, la moladora y ampliar su majada de chivos y ovejas. Esto no solo influyó en su ánimo, estas inversiones le permiten, según él cuenta, “adelantar mucho”.

También el caso de María Patricia de Tafí del Valle, Tucumán, que compró material y pudo incrementar la producción de arneses para niños/as discapacitados/as y nos dijo que terminó de hacer el clic porque se dio cuenta de que tenía que crecer y exportar.

Y así podría contar de la fábrica de pasta artesanal de Salta, los dulces de Merlo, los juguetes de madera de Lanús y de la herrería de Cruz del Eje en Córdoba, entre otros. Hemos aprendido que quienes emprenden creen en sus ideas, buscan soluciones a los desafíos de la economía familiar y también a los retos del país. Como mérito a ese esfuerzo fueron reconocidos y acompañados en sus proyectos.

En base a estar cerca de cada una de estas historias, podemos afirmar que instrumentos como el premio Propulsar –que otorga Avina con el Citi– han logrado incidir directamente en mejorar la calidad de vida de quienes lideran los emprendimientos, fortaleciendo su fuente de ingreso y acompañando a concretar los proyectos.

*Responsable de Fundación Avina Argentina.


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