Cifras que duelen: la pobreza en Buenos Aires continúa en aumentoEconomía 

Cifras que duelen: la pobreza en Buenos Aires continúa en aumento

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con 83.000 indigentes más que un año atrás. Las personas así definidas, son las que no logran cubrir el costo de una canasta básica de alimentos. 

Por otro lado, cuenta con 30.000 pobres no indigentes más, lo que lleva el total de nuevos pobres a 113.000. También hubo un fuerte deterioro y descenso de los sectores medios, de acuerdo a los datos de la Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires del cuarto trimestre de 2018. 

En total, los pobres suman 654.000, el 21,3% de la población porteña total. Y de ese total, los indigentes suman 204.000 el 6,6%.

Durante 2018, los pobres sumaban 541.000 (17,7%), y los indigentes 121.000 (4%). Es un aumento del 68,6%. 

La dirección porteña mide pobreza e indigencia desde 2015 en base a misma metodología y en mismo personal, lo que hace comparable la serie durante estos 4 años. 

En relación al inicio de la serie en 2015, el aumento del número de pobres en 3 años suma 144.000 personas más, de los cuales 80.000 más son indigentes. 

La estadística oficial de pobreza muestra un fuerte deterioro en 2016, una leve mejora en 2017, y un nuevo salto durante el año pasado.

Los datos confirmaron que uno de cada cinco porteños pertenece a una familia que tiene ingresos inferiores al costo de la canasta básica total viven por debajo de la línea de pobreza.

A diciembre pasado, el valor de esa canasta familiar (sin alquiler) de pobreza para un matrimonio con 2 hijos menores era de $24.865,43 .

Como consecuencia del incremento de la pobreza se redujo la clase media porteña. De representar el 54% (1.654.000 personas) en 2017, bajó al 47% (1.441.000 personas) en 2018.

El Informe oficial que, además, hay otras 349.000 personas (11,4% del total) que son sectores “no pobres vulnerables” y 340.000 (11,1%) que pertenecen a la “clase media frágil”, así definidos porque “ante una eventual disminución del poder adquisitivo de los ingresos familiares, por ejemplo, por la suba de precios por encima de sus ingresos, o ante la pérdida del empleo o de ingreso de alguno de sus miembros, tienen una probabilidad alta de caer en los estratos más bajos”.

La situación persiste en los últimos años, y por eso se agrandó la vulnerabilidad y fragilidad social que achicó la clase media y los sectores frágiles y pobres. Todo esto se justifica si ahondamos en el deterioro de los salarios, de las jubilaciones y de los ingresos de los trabajadores independientes y profesionales, sumando a la caída de la ocupación laboral.

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