Las posturas internas tensan la vida de la UCRPolítica 

Las posturas internas tensan la vida de la UCR

Genera divisiones la continuidad del frente con Macri; expectativas ante una posible definición en la Convención partidaria

Los aliancistas: entusiasmo en Cambiemos sin fisuras


Fuente: Archivo – Crédito: Daniel Salvador

Este grupo, entre cuyos principales referentes figura el vicegobernador de Buenos Aires Daniel Salvador, es un fervoroso defensor de la permanencia del radicalismo dentro de la coalición Cambiemos. La semana pasada, Salvador -que aún espera que la gobernadora María Eugenia Vidal lo confirme como compañero de fórmula en las próximas elecciones provinciales- se anticipó y convocó a los convencionales bonaerenses para discutir la postura que llevarán a la Convención Nacional de la UCR.

Este cuerpo partidario, encargado de definir la estrategia del partido, aún no tiene fecha ni lugar, pero Salvador y su tropa fueron los primeros en anticipar su posición: por abrumadora mayoría (50 convencionales sobre 70) se suscribió un documento “El radicalismo de Buenos Aires quiere más Cambiemos en la Argentina”.

“Cambiemos es la garantía de no volver al pasado”, enfatizaron los firmantes. Entre ellos figuran importantes referentes del radicalismo bonaerense, como Gustavo Posse y Agustín Campero.

Además de los bonaerenses, en la mesa nacional del radicalismo quienes son más proclives de mantener viva la coalición con Pro y la Coalición Cívica son el diputado tucumano José Cano -secretario general del comité del partido y cercano al jefe de Gabinete Marcos Peña- y el gobernador de Jujuy Gerardo Morales, uno de los más enfáticos en desestimar la posibilidad de que la UCR presente un candidato que desafíe a Mauricio Macri en las PASO de agosto.

Mientras en la cúpula del partido se agitaba hace un par de meses la posibilidad de competir en internas y de llevar como postulante a Martín Lousteau, Morales sepultó de plano esa alternativa, en consonancia con la Casa Rosada.

El mandatario jujeño, cuya provincia enfrenta un fuerte déficit fiscal, necesita como el agua el financiamiento del Tesoro Nacional. Esto explica, en parte, su alineamiento con Macri, con quien mantiene una buena relación. Empero, procura no desmarcarse de la estrategia de sus colegas Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gustavo Valdés (Corrientes); desdobló la fecha de elecciones provinciales y sostiene que el Gobierno debe encarar un urgente cambio en el rumbo económico si pretende ganar las elecciones presidenciales.

Los críticos: permanecer, pero cambiar el rumbo


Fuente: Archivo – Crédito: Alfredo Cornejo

Este sector constituye el grueso de la UCR y está encabezado por los tres gobernadores del partido: Alfredo Cornejo (Mendoza), presidente del Comité Nacional de la UCR; Gustavo Valdés (Corrientes) y, en menor medida, Gerardo Morales (Jujuy), quien mantiene más cercanía con la Casa Rosada.

También están enrolados los jefes del interbloque de Cambiemos en ambas cámaras, Mario Negri (Diputados) y Luis Naidenoff (Senado). Negri recibió el apoyo del Gobierno en su pelea con Ramón Mestre por la gobernación de Córdoba. Este enfrentamiento en el radicalismo cordobés agitó las aguas del partido a nivel nacional entre el sector crítico y el sector afín al Gobierno y su resolución será clave en las definiciones que se adopten en la Convención Nacional.

Este sector, del que también participan operadores históricos, como Coti Nosiglia, es partidario de la permanencia de la UCR en Cambiemos, pero con la condición de que el Gobierno demuestre que está dispuesto a realizar correcciones en el rumbo, tanto en lo político como en lo económico. Exigen gestos inmediatos; de lo contrario, advierten, les será difícil contener el descontento radical en la Convención Nacional del partido.

Durante la reunión que mantuvieron con Marcos Peña y Rogelio Frigerio el jueves pasado, los gobernadores radicales se comprometieron a llevar al Gobierno una agenda de propuestas en materia de revisión tarifaria, acceso al crédito e incentivo al consumo. Sostienen que una economía fundada estrictamente en el control monetario y fiscal llevará a Cambiemos al fracaso electoral.

En este sentido, insisten en que la coalición oficialista debería reformular su estructura y su dinámica interna a partir de una participación más activa de la UCR en la toma de decisiones. Este es un reclamo histórico de la UCR que fue ninguneado por la Casa Rosada y el Presidente. Empero, no se descarta que en esta oportunidad, atento a la caída en la imagen del Presidente y ante la amenaza latente de una fuga masiva de radicales a las filas de Roberto Lavagna, el macrismo revea su intransigencia.

Una de las claves a develar es si, en esta eventual apertura, el Presidente aceptará llevar como candidato a vicepresidente a un representante de la UCR.

Los rupturistas: abrirse de la coalición e ir con Lavagna


Fuente: LA NACION – Crédito: ARCHIVO

Los referentes de este grupo son críticos de la gestión de Mauricio Macri y partidarios de un cambio drástico en la estrategia electoral del partido. Se inclinan por un acuerdo electoral con el economista Roberto Lavagna, con el socialismo y con GEN, de Margarita Stolbizer, con el propósito de reeditar, con un sector del peronismo, una alianza progresista contraria al modelo económico y político.

Las voces más estentóreas de este sector son Ricardo Alfonsín, Jorge Sappia, Juan Manuel Casellay, en menor medida, Federico Storani. Además de cuestionar la gestión del Gobierno, son críticos también de la conducción del partido por considerar que ha sido demasiado laxo y permisivo con el Gobierno y con el macrismo en los primeros tres años de gestión.

“Cambiemos no es una coalición de gobierno, nunca lo fue”, repite Alfonsín, convencido de que su partido pudo haber evitado decisiones equivocadas del Gobierno y no lo hizo porque “se calló la boca”.

Alfonsín fue el primer impulsor de que el radicalismo presentara un candidato propio en las primarias de agosto e impulsó para esa carrera a Martín Lousteau. “Le hubiéramos ganado la interna a Macri”, se lamentó cuando el partido desestimó esa posibilidad.

Alfonsín, junto a Casella y Sappia, se reunieron el mes pasado con Lavagna en las oficinas que el economista tiene en el centro porteño. Conversaron sobre políticas para superar la crisis económica y la recesión, pero no pudieron avanzar en la posibilidad de articular un frente común. Hasta que el partido no defina su estrategia en la Convención Nacional, este sector díscolo de Cambiemos tiene las manos atadas.

En la cúpula del partido insisten en que este sector representa una porción mínima del radicalismo; así se lo aseguró Cornejo a Macri hace diez días, cuando minimizó la posibilidad de una fuga de radicales a las filas de Lavagna. Sin embargo, la postura de este grupo de radicales díscolos no deja de ser funcional a la estrategia de negociación de Cornejo y sus adláteres frente al Gobierno. La amenaza tácita de una ruptura del partido y la consecuente fisura en Cambiemos, no hará otra cosa que perjudicar las oportunidades electorales del Presidente. Con esta advertencia, la conducción del partido apuesta a doblegar la intransigencia del Gobierno para que rectifique el rumbo económico.

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