Jaguares, un equipo que supo construir místicaDeportes 

Jaguares, un equipo que supo construir mística

Hay algo en el deporte que se llama mística, una virtud a la que muy pocos, apenas los elegidos, suelen llegar. Pero ¿qué es la mística? Básicamente es lo que alcanza un individuo o un equipo cuando se acostumbra a ganar más allá de las causas que llevaron a esa consecuencia. Y Jaguares se acostumbraron a ganar, en definitiva. Y un nuevo triunfo, como el conseguido en Brisbane ante Reds, le dio a la franquicia argentina además el plus de estar a un paso de la clasificación a los playoffs del Super Rugby por segunda temporada consecutiva. Con el plus de la localía en los cuartos de final, nada menos.

Después de un inicio desconcertante, raro, cambiante, con dudas, Jaguares pasaron a ser un equipo distinto en el segundo tiempo que le permitió conseguir el sexto triunfo de su historia en territorio australiano. ¿Qué pasó en ese arranque? Jaguares tuvieron 20 minutos en los que fallaron tackles y no hubo claridad para salir del fondo, arriesgando demasiado, quizá en un “deja vu” de sus primeros tiempos en el torneo. El scrum volvió a ser un karma, se falló en un par de salidas, se regaló la pelota a un adversario con tres cuartos picantes que llevaron peligro en cada intervención.

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Sin embargo la decisión de Gonzalo Quesada de meter mano en el pack de forwards en el complemento fue decisiva para modificar la historia. Con los ingresos de Vivas, Montoya (en el puesto de hooker se saca “chispas” con Creevy, que otra vez fue clave para recuperar pelotas en su rol de “pescador”), Matera y Kremer sobre todo, bien apuntalados por Leguizamón y el incansable Ortega Desio, cada vez más afirmado como octavo titular, Jaguares mejoraron en el fijo y el maul se transformó en una plataforma ideal para acorralar a un conjunto que siempre fue duro en la oposición y el contacto.

El otro que levantó y que fue clave para la recuperación fue Díaz Bonilla, quien junto a Miotti se la pondrán bien complicada a Mario Ledesma para definir al apertura suplente de Nicolás Sánchez en el Mundial. Un par de perlitas del 10 hicieron olvidar algunas dudas que había mostrado en la primera mitad. De su mano -o de sus kicks posicionales- también se recuperaron Jaguares.

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Un párrafo aparte para Santiago Carreras, autor de dos tries. A los 21 años tuvo su partido consagratorio mostrando velocidad y, fundamentalmente, viveza para interceptar la última pelota que derivó en el try que aseguró la victoria. El wing ratificó que en los tres del fondo -fullback y wines-, Argentina tiene material suficiente para hacer temblar cualquier defensa en Japón 2019.

Se agrandó la base, se gana en confianza y en madurez en cada partido con un equipo que está bien fuerte de la cabeza y que recuperó la bandera del tackle definitivamente. Sobre todos esos puntos se construye. Y se crece. Y se suma en triunfos… y en mística.

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