Vaca Muerta y vaca bermeja en la poesía de Fernández MorenoEconomía 

Vaca Muerta y vaca bermeja en la poesía de Fernández Moreno


El campo, en la poesía de Baldomero Fernández Moreno Crédito: Shutterstock

Cuando en nuestros días se oye hablar en los círculos de economía del yacimiento de nuestro sur de “Vaca Muerta”, suscita a los poetas la pregunta de cual ha sido esa vaca muerta y por qué fue a morir allí. Pero sobretodo trae el recuerdo del poeta Baldomero Fernández Moreno, el máximo poeta posmodernista que añadió a la poesía el valor de las circunstancias, de las cosas pequeñas y aún mínimas, como un Max Scheller poeta, vio que eran portadoras de valores desapercibidos al común de la gente.

Fernández Moreno cantó a Buenos Aires, a nuestro campo y al hogar. Llevado de pequeño por sus padres españoles a Bárcena -su padre era comerciante en paños- vivió un tiempo en la “aldea española” que cantó en su célebre libro y allí encontró por primera vez la naturaleza campesina y se enfrentó con la vaca que figura en sus versos:

…te enviamos también una vaca preciosa / blanca, con manchas negras, la ubre color rosa. / Podría ser, lector,

preciosa

te inquiete / Yo recuerdo a mi vaca casi un juguete…
.

Esta “vaca preciosa”, juguete amado del niño poeta, era cuidada y querida por toda la familia, especialmente por la madre del niño:…


y para defenderla de fríos invernales / le hicieron una manta las manos maternales

…Más, ¡ay! esta es también una vaca muerta:


“”
y se murió una helada noche del mes de Enero / dejándonos en cambio un robusto ternero

Vuelto el poeta a Buenos Aires con su familia, donde concluido sus estudios secundarios llegó a graduarse de médico para ayudar a sus padres y hermanos, ejerció su profesión en pueblos y granjas de la provincia de Buenos Aires, y fue en una de las pobres chacras de su camino cuando se enfrenta con su celebérrima “vaca bermeja”:


Lentamente venía la vaca bermeja

…la buena, única de la pobre chacra





los ojos muy tristes, la cabeza gacha, / y colgando del morro brillante un hilo de baba

.

Esta “vaca bermeja” causó un gran revuelo en la crítica literaria de entonces que comentaba extrañada cómo un poeta argentino no conocía el nombre del pelaje de una vaca y la llamaba “bermeja” en lugar de rosilla.. Pero la retina impresionista de los ojos del poeta la describieron con una pincelada y le asignaron el nombre justo de “bermeja”.

Esa es la segunda “vaca muerta” que queda impresa en la poesía:

…junto a un alambrado, salpicando el agua, / cayó muerta la vaca bermeja / el viejo y la vieja lloraban.

Por esta causa ante la ignorancia del hecho que dio nacimiento al nombre del yacimiento del sur argentino, podemos suponer que tal vez haya sido la vaca mencionada, la inolvidable vaca bermeja y nos animamos a dedicarle también cuatro versos:

La Vaca Muerta de la humilde chacra…
/
Un espejo de versos la refleja
/
El yacimiento que en el sur Dios puso.

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