El temor a una crisis global de la actividad influye en el ánimo de los mercadosEconomía 

El temor a una crisis global de la actividad influye en el ánimo de los mercados

La preocupación por la guerra comercial entre Estados Unidos y China sigue en la agenda; algunos datos recientes alimentan las visiones negativas

Junio comienza, para los mercados, en un contexto de incertidumbre en alza, por razones tanto locales como externas. Razones que son suficientes para justificar la recomendación de mantener la cautela inversora, al menos para quienes se identifiquen con un perfil conservador o moderado. Un consejo es diversificar, tomando recaudos para reducir la volatilidad y el riesgo. Esto último, desde el entendimiento de que el escenario no se despejará rápido, más allá de que puedan verse recuperaciones puntuales.

Con cierta lógica, la aparente ruptura de las negociaciones entre Estados Unidos y China volvió a poner en el centro de las miradas una probable guerra comercial, con protagonismo de la tecnología. Así lo leyeron diversos análisis de fondos y bancos internacionales, que se refieren a conceptos como
cyberattacks,
tech cold war, technological competence, rare earth,?. Es un frente de batalla cada vez más profundo, al que ahora se suma México, tras las advertencias de Donald Trump de imponer aranceles sino controla la inmigración ilegal.

Si se busca simplificar el análisis, se observa que en el fondo de toda esta situación está el temor de los mercados a una nueva crisis. O, al menos, a una desaceleración en el crecimiento mundial más profunda respecto de lo esperado. El movimiento de la curva de deuda americana vuelve así a estar en el centro del análisis, en un marco en el que una inversión en esos instrumentos suele ser un buen predictor de una recesión. La inversión de la curva de rendimiento de 3 meses a 10 años es de cerca de 20 puntos y negativo, niveles que no mostraba desde 2007. La tasa a 10 años está cerca de 2,15% anual, en una zona que no testeaba desde septiembre de 2017. Es un nivel lejano al de 3,2% anual, el máximo marcado 8 meses atrás.

La caída del apetito por el riesgo -ante el temor de una recesión- tiene su correlato en la evolución negativa de los principales índices de Estados Unidos, que cayeron más de 6% en el último mes, y en la variación de los indicadores del resto de los mercados. Europa perdió entre 5% y 7% en promedio.

Como dato a tener en cuenta, la última encuesta de sentimiento de American Association of Individual Investors (AAII) reflejó que dos de cada cinco inversores son pesimistas respecto de las perspectivas a corto plazo para la renta variable.

La coyuntura internacional lleva a monitorear los indicadores macro relevantes de las principales economías del planeta. Si esos indicadores no ayudan, es razonable que los temores se profundicen e impacten en los mercados, en particular en emergentes. Las monedas y sus movimientos son un buen indicador: mayo cerró con devaluaciones de estas monedas de entre 1,5% y 4,5%.

En los próximos días se conocerán datos sensibles para las cotizaciones, como el reporte de empleo de los Estados Unidos, y la difusión de índices de actividad de los Estados Unidos y Europa. China difundió el viernes datos de su industria y no fueron buenas las noticias.

Si los datos no convencen, se esperará que la política monetaria ayude o tranquilice a los mercados. Igual mente, no se esperan definiciones importantes en el corto plazo. Las probabilidades de que la FED recorte la tasa en algún momento del segundo semestre se profundiza.

En lo local, lo ocurrido en las últimas semanas sirvió para contrarrestar lo que venía (básicamente) desde el exterior, ayudando a equilibrar la balanza. Eso no nos libera de sufrir cimbronazos si el escenario externo se complica. Se sabe que el escenario preelectoral seguirá manteniendo alta la incertidumbre.

La estabilidad del tipo de cambio en el último mes -que tiene como punto de partida la liberación de la zona de no intervención- es un punto fuerte y es la base para cierta recuperación de activos financieros. La divisa se mantuvo en $44,5/$45, con una volatilidad (a 5 días) de 14%, por debajo del promedio de marzo y abril. El CDS a 5 años (una medida de riesgo) cayó en las últimas semanas -aunque mostró en los últimos días mayor volatilidad y un repunte-, reduciendo levemente la probabilidad implícita de
default a niveles de 59%. Las acciones, favorecidas en parte por los flujos de la incorporación finalmente del país al MSCI emergente, se recuperaron. Este rebote desde los mínimos de abril es de poco mas del 15% si se mira el S&P Merval.

El escenario no está libre de riesgos. La agenda electoral sigue corriendo junto con la económica, e incluso se correlacionan. La imagen del Gobierno se relaciona con el riesgo país y con la evolución del peso.

Un punto que justifica seguir de cerca las variables económicas y también la agenda política. La falta -por ahora- de un tercer espacio concreto, polariza el escenario entre el kirchnerismo y el oficialismo. Pero es un juego que recién comienza.

La coyuntura del país y de afuera, en la mira

Expectativas locales

Se espera que la inflación de mayo haya sido de 3% mensual o menos; el índice oficial recién se conocerá a mediados de junio y, en caso de ser acertadas las proyecciones, el Gobierno tendrá un buen dato para mostrar en un momento clave para la definicióndel escenario electoral

Datos del exterior

El índice de actividad manufacturera de China cayó en mayo siete décimas, al pasar de 50,1 a 49,7, según se difundió oficialmente el viernes último; en los mercados financieros hay preocupación por lo que pueda ocurrir con la actividad económica en otras partes del mundo

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