La suba de tasas duplicó el costo de la deuda del BCRA en sólo 3 mesesEconomía 

La suba de tasas duplicó el costo de la deuda del BCRA en sólo 3 meses

La carga de intereses fue récord en mayo y en 5 meses llegó a lo previsto para pagos de la AUH en el año

El Banco Central (BCRA) les pagó a los bancos durante mayo $64.100 millones en intereses por las inversiones que hacen en Letras de Liquidez (Leliq), los títulos que la entidad emite a diario para evitar una expansión monetaria.

Es una cifra récord que muestra que el costo de esa deuda se duplicó en sólo 3 meses y se multiplicó 2,65 veces desde la instauración del plan en octubre, consecuencia directa de la creciente masa de dinero que se obligó a mantener fuera de circulación, al endurecer más aun sus metas para tratar de lograr una baja de la inflación. Al mismo tiempo, para ayudar a controlar el dólar impulsó una sucesiva alza de tasas.

La factura que pasa este pasivo (cuyo stock se mantuvo en mayo por encima del billón de pesos) creció fuerte de marzo en adelante y ya ronda los $239.600 millones en el año, un monto, por caso, apenas 2% menos que el total de fondos ($243.178 millones) que presupuestó el Gobierno para afrontar el pago de las asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo (AUH) durante todo 2019.

La deuda tiene su origen en el notable sobrante de pesos que mantuvo la economía argentina por años, producto de la emisión espúrea que se hizo para financiar déficit fiscal.

Este sobrante se hizo mayor en el último año al desplomarse la demanda real de pesos por la corrida cambiaria y el doloroso legado de estanflación que dejó. El BCRA mantiene ese sobrante fuera de la calle absorbiéndolo mediante títulos de deuda (hoy, las Leliq), que sólo a los bancos les permite comprar. El tema es que ese pasivo aumentó, su costo se acrecentó notablemente y la recuperación de la demanda de pesos ni se insinúa.

En el BCRA admiten que el costo de la deuda subió, pero sostienen que en una economía con elevada inflación como la argentina es un error mirar esa carga “nominalmente”. “Lo más adecuado es analizar los pasivos remunerados frente al PIB y las reservas internacionales, y en ambos casos ese costo bajó notablemente en el último año”, dicen, en relación a reducciones de 10 a 5 puntos, en el primer caso y de 8% a 1%, en el segundo.

Para los analistas, en cambio, la dimensión y el costo de esta deuda ya es una “carga importante”. Aun así, coinciden en que no supone hoy una amenaza desestabilizadora para la economía, como demostró ser su antecesora: la deuda tomada con miles de inversores y fondos por la emisión de Letras del BCRA (Lebac).

“El riesgo está vinculado a que esta deuda representa emisión monetaria futura. La buena nueva es que, a diferencia de las Lebac, al ser deuda con sus regulados deja abierta la chance a que -de ser necesario- en algún momento se arme un plan para estirar plazos y posponer la cancelación en el tiempo. Mientras que se renueven los plazos fijos, las Leliq seguirán un carrusel que genera intereses. El problema aparecerá si se dejan de renovar”, dice Fernando Baer, de Quantum Finanzas.

Para Guido Lorenzo, de la consultora LCG, el problema de esta deuda radica “no tanto en su nivel sino en su dinámica y las dudas que puede generar en el público sobre la solvencia del BCRA”. En este sentido, cree que la medida más relevante de este pasivo es en relación a las reservas, antes que mirado contra el PIB, ya que parte importante de la mejora que muestra ese ratio es “gracias a que la inflación hace subir la medición del producto bruto en pesos”, aclara.

Del ratio Leliq/reservas reconoce que hoy la foto es “buena”. “Pero si el BCRA empieza a perder divisas por intervención y contrae pesos, su balance se va a ver más deteriorado”, advierte.

Federico Furiase, de Eco/Go, comparte ese temor. Cree que el nivel de activos tóxicos que mantiene el balance del BCRA es un escollo para generar credibilidad y anclar expectativas. Incluye en ellos “las Letras Intransferibles (US$28.000 millones) y los Adelantos Transitorios (US$11.000 millones)”, a lo que se agrega su creciente deuda en Leliq del lado de los pasivos.

“Si la transición hacia las elecciones se da con venta de reservas y altas tasas reales, se hará visible un deterioro en el ratio Leliq/reservas de libre disponibilidad, que podría llevar al mercado a buscar anticiparse. Y ya sabemos qué significa eso”, dice, en relación a un riesgo latente. Furiase cree que el BCRA podría eludir ese riesgo si se disipa la incertidumbre política y van bajando las expectativas de inflación, porque hallaría el hueco para “ir bajando la tasa real implícita en las nominales, sin generar un salto brusco del dólar que genere inestabilidad”.

Para Nicolás Chieza, de Portfolio Personal Inversiones, el nivel de deuda del BCRA “está lejos de ser riesgoso”, aunque “genere ruido”.

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