Etiquetas bajo la lupa: ser vegano más allá de la comidaEconomía 

Etiquetas bajo la lupa: ser vegano más allá de la comida


Crédito: Ariel Escalante

Desde perfumes hasta cremas de belleza, cada vez más empresas de diferentes rubros apuestan por una propuesta libre de componentes de origen animal para apuntar a un consumidor más consciente

No comer huevo ni queso ni leche son algunas de las restricciones de la dieta vegana. Y aunque son productos menos evidentes y para distinguirlos hay que tener ojo atento a las etiquetas, la pasta de dientes, el champú o el maquillaje también son algunos de los artículos que pueden entrar dentro de la lista negra por contener ingredientes como la cera de abejas o la lanolina de las ovejas.

En los últimos años comenzó a notarse una fuerte tendencia de la movida vegana en el país. Y las empresas empezaron a prestarle atención a un nicho que, hasta hace poco, tenía pocas ofertas que se adapten a su estilo de vida.

“Comenzamos en 2014. Con mi pareja y unos amigos queríamos
hacernos veganos y, por algún motivo u otro, volvíamos al vegetarianismo. Y un día, deliberando por qué no podíamos sostenerlo, nos dimos cuenta de que no encontrábamos toda la información. Cinco años no es mucho, pero en aquel momento la información no estaba tan disponible como ahora”, cuenta Maia del Basso, fundadora de la organización
Che Vegano.

La falta de datos fue lo que los motivó a crear un sitio web con un directorio de locales que ofrecieran opciones veganas. Por noviembre de 2014 la lista era de 600 comercios, de los cuales un 75% de ellos eran gastronómicos.

Abril Torres también notó que al mercado le hacían falta vendedores. Era vegana y se crió en una familia de cosmetólogos y perfumistas. Conocía el rubro y por haber vivido en el exterior sabía que en otros países se vendían productos que en la Argentina todavía no existían. Por eso, en 2015 decidió lanzar junto a su padre GoVeganis, su propia marca de cremas corporales sin derivado animal.

“Acá fuimos pioneros en lo que es veganismo en la cosmética. Pero en Europa, Canadá, era algo que ya venía sucediendo. Fue transmitir algo que estaba pasando a nivel mundial y traerlo acá. Y ahí empezó también una ola enorme de lo que es veganismo y que ahora está superfuerte”, cuenta Torres.

Papeles en regla

Otro de los emprendimientos pioneros en el nicho fue Sentida Botánica. Carla Brenchio, su dueña, había comenzado a producir sus propios productos artesanales hacía dos años y los vendía a sus conocidos. Poco a poco su clientela comenzó a crecer hasta que decidió que era hora de tener todos los papeles en regla. Comenzó a averiguar sobre los requisitos para que sus productos sean aprobados por la Anmat y en diciembre del año pasado logró la certificación.

“Por ahora somos los únicos en la Argentina que estamos inscriptos en la categoría champú sólido. Eso fue todo un desafío porque fue llevar al laboratorio una fórmula de algo que no había pasado nunca. Así que para ellos también era nuevo. Fue experimentar, probar, juntarnos un montón de veces como para desarrollar lo mismo que se hacía de manera artesanal a nivel laboratorio”, cuenta Brenchio.

Uno de los principales obstáculos que se encontraron la mayoría de las empresas que decidieron incursionar por este camino fue el de conseguir un laboratorio
cruelty free. “Nos sorprendimos cuando notamos que no había laboratorios que no testeen en animales. Para nosotros era algo prehistórico”, agrega Abril Torres.

Además, para que un producto sea catalogado sin crueldad animal, todo el proceso de producción debe de estar libre del mismo. Es decir: sus proveedores también tienen que garantizarlo. Y otro detalle importante para los consumidores, es que una entidad externa sea la que otorgue el reconocimiento.

“Nosotros somos
cruelty free desde hace muchísimos años, en 1998. Y en 2006 terminamos de garantizar todas las cadenas. Pero nos pasaba que la gente nos decía que no lo éramos porque no teníamos certificaciones. Ahí nos dimos cuenta de que no solo era suficiente ser y decir, sino también la necesidad de que alguien de afuera lo garantice, te lo respalde. Nosotros recién el año pasado logramos el sello Leaping Bunny”, explica Ezequiel Monis, marketing product manager de Natura.

En el caso de Natura, su portafolio es diferenciado en un 100% vegetariano y un 80% vegano. Todavía un 20% de sus productos contienen algún derivado animal, aunque destacan que en el proceso no sufrieron ni fueron sacrificados.

“Lo que no hemos hecho hasta ahora de transformarlo en vegano no es por una cuestión económica, es una cuestión de encontrar un activo que genere un resultado parecido. Pero no necesariamente es más caro. La ciencia evolucionó mucho”, agrega Monis.

Aunque el veganismo suele ser asociado con la defensa de los animales, una nueva ola de adeptos adoptaron este estilo de vida porque lo ven como una acción para ayudar al medio ambiente. “Creo que el movimiento se va a tornar más ambientalista de lo que es. Es difícil decir que el veganismo va a crecer por filosofía. Por ahí comenzaron a adentrarse en lo que es el ambientalismo y se encontraron con informes de que la carne es una de las industrias más contaminantes, y por eso deciden dejarlo o por lo menos disminuirlo”, agrega Maia del Basso.

Público amplio

Para Abril Torres la cosmética vegana no es solamente un asuntos de veganos. Cree que al ser sus
packagings y productos sustentables, se convierte en una opción para quienes buscan ser amigables con el medio ambiente. “Aunque comas carne, siempre va a ser mejor usar productos que no testeen en animales”, agrega la emprendedora.

Una encuesta mundial sobre tendencias del mercado realizada por Nielsen, revela que el 57% de los consumidores de productos de belleza encuentran importante que la marca no haga testeos en animales, mientras que un 53% prefiere que el artículo sea natural y un 52% busca que no contenga ingredientes animales en su fórmula.

“El consumidor hoy elige qué comprar, eligiendo dónde invertir y lo convierte en una declaración. Y creo que eso a nosotros nos pone un momento muy lindo como marca porque es un momento en donde estamos en el medio de algo que siempre hicimos genuinamente, que no surge ahora como un contexto. Eso para mí le da mucha credibilidad al consumidor”, opina Monis.

El movimiento comenzó a hacerse notorio hace tres años y las señales indican que todavía le falta mucho por crecer, lo que da cuenta de su potencial en el mercado local.

“Tenemos un ejemplo muy claro: hace dos meses completamos nuestra línea de jabones incorporando tres variedades aptas para veganos. En el segundo mes, los nuevos jabones superaron la venta en unidades de la versión con crema de leche”, cuenta Pablo Barro, coordinador de Marketing de la empresa multinacional Sri Sri.

“La gente hace muchas preguntas muy específicas. Quieren saber el pH del jabón, si tiene tal o cual componente. Ahí es cuando te das cuenta de que no es una moda. Que igual, si es una moda y es saludable, está buenísimo”, concluye Brenchio.

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