Las consultoras cambian la metodología para encuestarPolítica 

Las consultoras cambian la metodología para encuestar


Después de los errores vistos en las PASO sumaron sondeos presenciales y distribuyeron los mayores costos con sus clientes

Con el objetivo de evitar un nuevo desacierto masivo como el que hubo con las previsiones de los resultados
de las PASO,
las encuestadoras transitan la antesala de las
elecciones presidenciales del
27 de octubre entre
cambios en la metodología de investigación, redefiniciones en los costos del trabajo de campo y el perfil bajo.

Las principales consultoras tomaron decisiones concretas luego de la reflexión obligada en la que debieron sumergirse tras el 11 de agosto. Ese período de meditación y catarsis conjunta expuso la necesidad de desestimar y revigorizar técnicas metodológicas y de actualizar los parámetros sociodemográficos sobre los que se iba a trabajar.

En la previa a los comicios, la mayoría de los sondeos daban un escenario cercano a la paridad entre Mauricio Macri y Alberto Fernández, cuando la diferencia terminó siendo de 16 puntos a favor del candidato del Frente de Todos (47,7% a 31,7%). Todos los estudios fallaron, sin importar quién los contrató. Tal fue el disgusto que las cabezas de la campaña del Gobierno decidieron interrumpir todo tipo de estudio cuantitativo para quedarse únicamente con lo que reflejan los
focus
groups.

Una de las fallas centrales que se registraron en las primarias fue el uso del teléfono fijo para encuestar a la población. Esa técnica, económica y rápida, dejó afuera sectores donde este año se registró una explosión de votos a favor de Fernández, como los jóvenes (que usan el celular) o los sectores de poder adquisitivo bajo.

La herramienta que probó ser más efectiva, sin embargo, fue la encuesta presencial. Aunque implementarla en todo el país dispararía el costo de los sondeos, hay consultoras que decidieron renegociar con los clientes el presupuesto de las encuestas para poder aplicar ese tipo de abordaje en otras zonas. Una de las compañías que tiene un historial de aciertos en las previsiones -salvo este año- ajustó la técnica presencial en el norte del país, por ejemplo. La compañía entendió que había dificultad para llegar con otro tipo de técnicas a esas regiones donde hay concentración de bolsones de pobreza y donde el desagregado de los resultados de las PASO mostró una amplísima preferencia por Fernández. La empresa señaló que los costos se elevaron, pero admitió que absorbió parte de esa suba.

Además, señaló que la tasa de respuesta es mayor que en los sondeos a distancia. “Hay menos puertas cerradas que teléfonos que nos cortan”, graficaron.

Pese al refuerzo de las encuestas presenciales, la técnica telefónica (conocida como IVR) no se abandonó. El teléfono fijo llega a sectores que no se pueden obviar, como los adultos mayores (que tiene preferencia por el macrismo). Pero sí hubo cambios en cómo se utiliza esa herramienta. Una consultora que mantuvo un perfil alto antes de las primarias cambió el proceso para geolocalizar la búsqueda de datos, al otorgarle una relevancia distinta a zonas donde había habido tendencias muy marcadas hacia un candidato.

Por caso, en Virrey del Pino, una localidad de La Matanza, la brecha entre Fernández y Macri alcanzó los 70 puntos en agosto. Al implementar el IVR, entonces, se buscó que esa zona quede incluida en la bolsa de teléfonos a los que se llama. Si la localidad queda afuera de esa distribución, los números de Macri podrían ser más altos cuando en realidad no es así.

De la misma manera, otra encuestadora optó por segmentar aún más las muestras para reforzar la representatividad. Por ejemplo, se decidió reorganizar el universo de jóvenes entre 16 y 30 años. Cuando antes se obtenían los resultados promedio de ese único grupo, ahora se dividió ese bloque en dos segmentos etarios que ya probaron tener preferencias diferentes.

La complejidad para llegar a los jóvenes es un tema de discusión entre las encuestadoras. De afinidad con el kirchnerismo, el segmento no usa teléfono fijo y los números de celular no están al alcance de las compañías por disposición legal. Algunas experimentan con la utilización de tecnología para captar preferencias en las redes sociales evitando los resultados demasiado sesgados.

Consultado sobre la efectividad de las medidas, un consultor señaló que es necesario “reconciliarse” con el error de las encuestas, pues aporta a la profundización del análisis metodológico y al perfeccionamiento de las herramientas.

El ranking de imagen

Tras las elecciones primarias se dio un cambio brusco en el ranking de dirigentes con mejor imagen. Según el último sondeo de Opinaia, la semana pasada Alberto Fernández saltó del séptimo puesto (antes de las PASO) al primero en términos de imagen positiva (40% a 51%), mientras que María Eugenia Vidal encabezaba el podio (50%) y cayó al cuarto lugar (44%).

Los primeros puestos de imagen positiva pasaron de ser oficialistas a opositores en poco tiempo. Así como Vidal cayó, Horacio Rodríguez Larreta estaba en el segundo lugar (45%) y cayó al sexto (41%) al ser desplazado por Roberto Lavagna (48%), que estaba cuarto (42%). En ese sentido, Cristina Kirchner volvió a ocupar uno de los primeros puestos. La expresidenta pasó de estar sexta (42%) a tercera (47%) aunque conserva una imagen negativa o muy negativa alta (50%), quedando por debajo de Mauricio Macri (62% entre imagen algo negativa y muy negativa).

Según el sondeo, el Presidente goza hoy de una valoración del 36%, cuando antes de las primarias era del 42%. El número coincide con un dato provisto por la consultora Synopsis, que en un sondeo reciente reflejó que el 59% de la población responsabiliza al mandatario por los problemas económicos post-PASO.

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