Vidal evalúa la forma de mantener su capital político ante una posible derrotaPolítica 

Vidal evalúa la forma de mantener su capital político ante una posible derrota


La gobernadora pretende ser la referente provincial del futuro armado del macrismo Fuente: LA NACION – Crédito: Santiago Hafford

María Eugenia Vidal les anunció a sus íntimos que el 11 de diciembre se mudará temporalmente a la casa de sus padres. La gobernadora no tiene casa propia. Y quiere cuidar, al menos durante los primeros meses en el llano, el
perfil de bonaerense austera que cultivó en sus spots de campaña.

“Me voy a quedar acá, no me voy a ningún lado”, dijo la gobernadora en los últimos días, y agregó que estará “en el lugar que decidan los bonaerenses”. Vidal perdió la expectativa de ganar la elección y en su entorno comienzan a vislumbrar el desafío de administrar su capital político sin tener un cargo. “Va a tener 3.000.000 de votos, un conocimiento del 90% en el país y una muy buena imagen. Eso habrá que saber manejarlo”, analizó un funcionario que se autodefine como “vidalista” y que realizó reuniones esta semana para procurar su futuro laboral. “Va a ser una dirigente de la provincia, como lo hizo [Sergio] Massa en los últimos años”, dijo uno de los más estrechos confidentes de la gobernadora a LA NACION. “Tiene que encarar una mesa de conducción provincial”, agregó.

El karma de los exgobernadores, sin embargo, es advertido en La Plata. En un despacho de la Legislatura bonaerense se escuchó esta semana: “Hay que saber aprovechar los 30 o 35 puntos de una elección. Vidal tiene la ambición y las condiciones, pero con eso no alcanza. Recordemos que Scioli sacó casi la mitad de los votos del país…”, afirmó.

Liderar a la oposición de la provincia como socia estratégica de Horacio Rodríguez Larreta -que pretende renovar como jefe de gobierno porteño- es el propósito que se trazan los colaboradores de Vidal para 2020, en caso de perder. La gobernadora intentará sustentarse en los intendentes que le puedan responder y en legisladores bonaerenses que se amparen bajo su figura.

Su base de apoyo, sin embargo, presenta varios interrogantes. El primero, cuánto territorio conservará Pro en la provincia. A excepción de Vicente López (Jorge Macri) y San Isidro (Gustavo Posse), los intendentes macristas quedaron en zona de riesgo tras las PASO. Entre quienes dan la pelea para evitar el efecto arrastre están los jefes comunales de Lanús (Néstor Grindetti), La Plata (Julio Garro) y Morón (Ramiro Tagliaferro). Vidal aspira además a conducir a los intendentes radicales del interior provincial.

El segundo interrogante se vincula a la fidelidad y la cohesión del bloque de Cambiemos en la Legislatura. El vidalismo tiene a su favor haber tallado en las listas bonaerenses. Pero en el oficialismo no descartan fugas. “Hay gente más leal que otra”, deslizan cerca de la gobernadora. Por lo pronto, el peronismo de Cambiemos bonaerense, que se identifica con el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, dejó en claro que Vidal no los conducirá. Plantean desmembrarse para conformar una oposición dialoguista, eventualmente dispuesta a apoyar al kirchnerismo en algunos proyectos. Un grupo de legisladores de la sexta sección coquetea con independizarse. Y la UCR aparece en las cámaras bonaerenses como un desafío, porque se descarta que un sector interno buscará tener injerencia en la provincia.

De ganar, en tanto, el kirchnerismo necesitará aliados para construir los dos tercios que se necesitan en la Cámara de Diputados bonaerense para hacer grandes reformas. Vidal lo encontró en el Frente Renovador durante su gestión. “¿Está dispuesta a ser la socia del kirchnerismo para las reformas?”, se preguntó un legislador bonaerense.

Vidal buscará la mayor cosecha de votos posible, aunque no le alcance para ganar. Con Rodríguez Larreta perfilado como el armador de un eventual espacio opositor nacional, la gobernadora pretende ser su pie en la provincia. Todavía no se conoce la gravitación que tendrá Mauricio Macri, cuyo papel quedará fuertemente supeditado a su performance electoral.

Enojada con Marcos Peña por haber tenido clausuradas las salidas políticas para mejorar sus chances electorales (especialmente el desdoblamiento de la elección), la gobernadora había aceptado una tregua discursiva a finales de septiembre y acordó acompañar a Macri en su gira por la provincia.

Pero la última semana, dos episodios la ofuscaron. El primero, que trascendiera que Vidal estaría en el lanzamiento de la caravana de Macri en Barrancas de Belgrano, hecho que finalmente no ocurrió. “Siempre dijo que estaría solo en la provincia”, dijeron en La Plata. El segundo, haber montado la primera escala bonaerense, en Junín, minutos después del anuncio de la pobreza, que superó los 35 puntos.

En las últimas horas, el vidalismo volvió a diferenciarse de Peña. “No tiene sentido hacer promesas proselitistas vacías”, lanzaron. Un tiro por elevación a la estrategia que el jefe de Gabinete lanzó en el sprint final a las presidenciales.

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