Unión de General Pinedo, el equipo que llevaba más hinchas que los que cabían en su puebloDeportes 

Unión de General Pinedo, el equipo que llevaba más hinchas que los que cabían en su pueblo

La historia parece salida de alguna imaginación de Roberto Fontanarrosa o de algún cuento de  Juan Villoro o hasta de aquella primera crónica en la que Gabriel García Márquez se hizo hincha de Junior de Barranquilla, por un tal Heleno de Freitas. Pero es estrictamente cierta. 

General Pinedo está a 300 kilómetros de Resistencia, la capital chaqueña. En 1984 tenía 7.900 habitantes y un sueño colectivo que no cabía en su geografía pueblerina. Ese sueño se llamaba Unión de General Pinedo -uno de los cuatro clubes con los que entonces contaba la localidad- y se acababa de clasificar por primera y única vez a un Nacional de fútbol.

El periodista Hugo Suerte, enviado especial de la revista El Gráfico al lugar de los hechos, contó la hazaña: “La desacostumbrada actividad del pueblo en medio de la siesta provinciana ya denuncia un cambio. Se lo ve en la actitud de la gente. Se lo palpa en cada charla bolichera. Lo confirma un tema que a partir del 29 de enero pasó a figurar como obligado en todos los ámbitos: Unión de General Pinedo al Campeonato Nacional. ¿Cómo pretender reconocer el logro de un equipo que recibe el aporte de sólo cien socios con sus cuotas al día? ¿Qué fuego sagrado los habrá iluminado?”. Era su primer viaje como periodista. Todavía lo recuerda en detalle.  

Resultó la máxima sorpresa entre los participantes de ese torneo, el único equipo del interior chaqueño que accedió a un torneo de la AFA y el club perteneciente a la localidad más pequeña que llegó a disputar la máxima categoría.

Pronto, apenas comenzó su participación en febrero de 1984, se convirtió en un fenómeno provincial. Debutó contra Gimnasia y Esgrima de Mendoza, en Chaco For Ever, ante un marco que excedió la capacidad: había 18.000 personas en una cancha para 16.000.

En la platea había políticos como el justicialista Deolindo Bittel y el radical Luis León. En la popular colgaban banderas de Charata, Hermoso Campo, Las Breñas, Pampa del Cielo, Campo Largo… Fue una fiesta que terminó 3-3. Fue una celebración popular en todos los sentidos. 

Había otro capítulo con emociones en la historia de este equipo que invitaba a lo imposible. De los seis partidos que disputó en la A empató cinco y perdió uno. Digamos en términos matemáticos: casi invicto.

Por la quinta fecha, le tocó jugar en Buenos Aires contra San Lorenzo, que venía de ser subcampeón en 1983. Esa tarde, en la tribuna visitante de la cancha de Atlanta, había cerca de 5.000 chaqueños, casi los dos tercios del total de habitantes que tenía General Pinedo.

El empate 1-1, curiosamente, fue lo menos llamativo. Ese clamor llegado desde Chaco se había ido ovacionado por miles de porteños sorprendidos. “¿Y esos quiénes son?“, parecían preguntarse en Villa Crespo. 

“Era muy chico, pero me quedó el recuerdo de ese partido. Sobre todo, más allá del resultado, por el detalle de la convocatoria de los chaqueños. Había que ganar, no se pudo. Pero quedó esa sensación“, cuenta el periodista Miguel Midonno, hincha de San Lorenzo, presente en aquella ocasión.

Pertinaz buscador de historias, Midonno aporta también otros datos: “Aquel equipo no era sólo el representante de un pueblo. Era la cara de una provincia. Una suerte de hijo de un eslogan recurrente de ese tiempo, ‘Chaco puede'”.   

Cuentan en Chaco que todavía late ese momento. Incluso a pesar de que lejos quedaron aquellos días de magia bajo el cielo de esa provincia. Y de todo el país.  

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