Cómo dirigir una empresa tecnológica sin tener formación en esa disciplinaTecnología 

Cómo dirigir una empresa tecnológica sin tener formación en esa disciplina


Publicistas, licenciados en Administración, agrónomos y hasta profesores han llegado a ser los número uno de organizaciones de la industria tecnológica. Cómo es esta realidad en Argentina y qué desafíos representa para las personas que logran ocupar el puesto más importante de una compañía Crédito: Shutterstock

El fundador del gigante del e-commerce Ali Baba y
el hombre más rico de China, Jack Ma, es profesor de inglés.
Susan Wojcicki, CEO de YouTube, estudió Historia y Literatura en la universidad de Harvard, Estados Unidos; Evan Spiegel, CEO de la red social Snapchat, se graduó como diseñador de producto. Estos casos demuestran que para
liderar una firma de tecnología parece que no es indispensable tener una formación en programación, sistemas o ingeniería.

En este sentido, en la Argentina también hay casos emblemáticos: Mauro Mattioda, de 50 años, estudió la carrera de Agronomía en la Universidad de Buenos Aires, y
desde hace 22 años lidera el negocio de la compañía de soluciones de IT Softtek; entre otros casos está el de la licenciada en Publicidad Andrea Fernández, que es Gerente General para la región SOLA de la empresa seguridad informática Kaspersky.

El secreto para escalar posiciones

Fernández, que egresó de la Universidad del Salvador, tiene responsabilidad sobre el negocio desde Ecuador hasta la Argentina. “Llevo siete años en Kaspersky, y he manejado diferentes segmentos como Consumo y Enterprise. Este recorrido por distintos puestos me permitió llegar hasta mi posición actual ya que así aprendí sobre el mercado”, explica. Según detalla, aunque su formación no es técnica, la experiencia en la industria juega a favor. “No ser ingeniera no es un impedimento para crecer si uno es capaz de rodearse de gente técnica que sabe mucho del tema”.

Los entrevistados admiten que cuando eran universitarios jamás pensaban que el destino los iba a llevar a ocupar las posiciones que tienen hoy en día: “Al ocupar el puesto de CEO tuve que reconvertirme para ser un profesional del ámbito de negocios, enfocado en analizar datos para tomar decisiones y gestionar inversiones, entre otras acciones que no son técnicas, sino propias de los negocios”, señala Mattioda. Durante su juventud, mientras estudiaba en la facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), este ejecutivo comenzó a trabajar en el área contable del fabricante de celdas y pilas alcalinas Duracell. “Allí me di cuenta que tenía facilidad para automatizar procesos, implementé mi primer ERP, y comencé a familiarizarme con los trabajos propios del área de Sistemas”. Por aquellos años, hace unas tres décadas, Mattioda recuerda que de día procesaba la facturación en los sistemas de la empresa, de noche iba a la facultad, y los fines de semana juntaba plantines para cumplir con el herbario de las materias de botánica.

Por su desempeñó en Duracell, llegó a ser CIO local, y luego realizó proyectos para la región. “Aunque no estudié Sistemas de manera formal, adquirí mucha experiencia para ejecutar proyectos en tiempo y forma, y a raíz de esto descuidé mi la carrera universitaria, pero también llegó el reconocimiento: desde la casa matriz de la mexicana Softtek, me llamaron para que lidere la apertura de la subsidiaria en la Argentina cuando solo éramos dos personas. Por esos años, mi rol como CEO se asemejaba más al trabajo propio de los emprendedores, donde el foco estaba en desarrollar procesos, buscar clientes y contratar empleados”, recuerda. Actualmente, Mattioda tiene a cargo a unas 1400 personas de la Argentina, Venezuela, Chile, Colombia, Perú, Uruguay, Paraguay y Bolivia.


Crédito: Shutterstock

Habilidades de otras disciplinas que aportan mucho valor

Estudiar determinadas materias que no parecen tener relación con la industria tecnológica puede llegar a tener un impacto positivo para cualquier gerente general: “Mi formación universitaria me aportó mucho, en Agronomía las materias son muy diversas como producción de quesos, anatomía animal, análisis matemático o fisiología vegetal, por mencionar solo algunas. En resumen, esta ingeniería brinda una visión científica que aporta valor a la carrera profesional, y de hecho, en mi carrera nunca me he enfrentado a problemas tan complejos como en la materia genética animal, en la que tenía que resolver una correlación estadística para saber qué macho elegir como reproductor en una zona determinada”, dice Mattioda, y Fernández opina en la misma línea: “Mi base de Marketing me ha ayudado mucho en mi rol de ventas y actualmente me permite delinear estrategias para llegar a los mercados en función de la necesidad de cada segmento”.

Mariano Denaro egresó de UADE como licenciado en Administración de Empresas y contador Público. Era socio de un canal de IBM cuando le surgió -hace más de 20 años- la posibilidad de representar a una compañía que por aquel entonces era importante: “Así empezó la aventura de Telextorage, para ver cómo podíamos insertarnos en el mercado del almacenamiento y el respaldo de datos que, por entonces, estaba poco atendido de manera específica”. Hoy, esta pyme provee soluciones de almacenamiento de datos, backup y recovery. Según cuenta, su formación administrativa resulta ser una gran ventaja para liderar una organización, incluso para superar las tantas crisis económica que atravesó el país en todos estos años. “Más allá de los estudios formales, lo fundamental es tener ganas de aprender a través del paso del tiempo”, sostiene.

¿Rareza o tendencia?

Mara Schmitman, CEO de Schmitman HR, que es una consultora de Recursos Humanos para empresas de tecnología, opina que, si bien la lógica indica que el líder de una organización debe tener una formación relacionada, los ejecutivos que provienen de otras disciplinas pueden hacer aportes interesantes: “Como fortaleza, estamos hablando de ejecutivos que no están viciados por paradigmas que se dan dentro del área de tecnología, por eso se permiten cuestionar el status quo de las cosas y gestionar cambios que otros perfiles no pueden visualizar. Como debilidad, lógicamente no tienen un conocimiento acabado del mercado tecnológico, de todos modos esto se puede aprender, aunque dentro de las empresas de IT a los colaboradores les gusta hablar con terminología técnica, y esto puede ser un escollo para más de un CEO no tech”.

Fernández y Mattioda dicen que para ocupar el puesto N° 1 de cualquier empresa, la clave no está en lo estudiado en la universidad, sino en la experiencia, la habilidad para conformar equipos, la capacidad de liderazgo y la pasión por lo que se hace. “Es crucial desarrollar habilidades blandas para generar acuerdos con los colaboradores y generar empatía con los clientes. En esta industria hay muchas variables que se conjugan para que un proyecto o negocio sea exitoso, a lo que hay que sumarle la cuestión de la innovación y la reinvención constante, que es algo que no sucede en otros sectores”, agrega Mattioda.


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Schmitman explica que estos ejecutivos también deben tener capacidad analítica, y que le gusten los temas vinculados a las nuevas tecnologías. Además, debe estar predispuesto a aprender el idioma de todas las áreas propias de una empresa de IT, y aprehender el
mindset que traen las personas de tecnología, que es muy ágil y adaptable. Denaro da un ejemplo al respecto: “En algunos momentos he sentido que no hablaba el mismo idiomas que los perfiles técnicos, pero cuando se tienen ganas de aprender, esto se supera sin problemas”.

La experta recomienda también estudiar sobre negocios y rodearse de gente del área de tecnología de la cual puedan aprender todos los días. Esto es lo que hizo el líder de Softtek: realizó un curso de dos años para aprender sobre redes. También se capacitó en estrategia integral de proyectos para complementar su perfil.

En conclusión, tener un jefe no informático en una firma tecnológica tiende a ser cada vez menos una rareza ya que las organizaciones analizan no solo los estudios del candidato sino su evolución profesional. “La clave para ser N°1 está en saber gestionar, poder anticiparse a las necesidades del mercado así como en los clientes en particular, y tener ganas de aprender”, cree Denaro, quien dice “estar feliz por haber estudiado administración y nunca se le ocurrió estudiar ingeniería”. Y Mattioda concluye: “Muchas veces aparecen personas con mucha formación pero sin paciencia como para ejercer roles de menor jerarquía en la organización. Sin embargo, el recorrido a través del organigrama es fundamental para desarrollar el liderazgo propio que debe tener un CEO”.

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