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Apuntan a la medición de la calidad del aire para prevenir contagios de covid-19

Paraná (APFDigital).- La Municipalidad de Paraná empezó a medir la concentración de dióxido de carbono en diferentes espacios, como forma de prevenir los contagios de covid-19 · Estos análisis se basan en que la principal vía de transmisión es la aérea, a través de ‘aerosoles’ que emitimos al respirar, y que en ambientes cerrados hay más riesgo de infección.

La comunidad científica internacional coincide en que la vía principal de contagio del coronavirus es la aérea, a través de los denominados ‘aerosoles’, minúsculas gotas que emitimos al respirar y que pueden quedar flotando en el aire por un tiempo prolongado, incluso horas.

Por eso, el mayor riesgo de transmisión de la enfermedad ocurre en los ambientes cerrados, sin ventilación y muy concurridos. Cuanto más tiempo permanezca alguien en un espacio con esas características, mayor va a ser la posibilidad de que respire el aire que ya respiró otra persona. Y si esa persona tiene coronavirus, el contagio es un riesgo concreto.

La clave para disminuir ese peligro es ventilar los espacios, permitiendo la renovación del aire y diluyéndose la carga viral. Cuanto más renovado el aire, más dispersión de los aerosoles y, en consecuencia, menor concentración del covid.

Una forma de detectar qué tan buena es la renovación del aire en un ambiente, es medir la concentración de dióxido de carbono (CO2). “El dióxido de carbono es lo que exhalamos los humanos al respirar y se puede medir con bastante facilidad”, señaló la ingeniera civil Mayra Collante Wojcicki, coordinadora del Cuerpo Técnico de la Dirección de Habilitaciones de la Municipalidad de Paraná e integrante del Nodo Epidemiológico municipal.

Una alta proporción de CO2 significa que el ambiente “contiene aire que ha sido previamente exhalado por otra persona, y que uno vuelve a respirar”, explicó la ingeniera. “La relación es que cuando en un ambiente hay 700 partículas por millón de dióxido de carbono, un 0,71% del aire que se está respirando, ya fue respirado por alguien más”, precisó.

Además advirtió que “a partir de ese valor ya se deben asumir riesgos ciertos de contagio de coronavirus”. Al respecto detalló: “Esto se debe a la transmisión neta de los aerosoles, que pueden contener el virus y que, cuando llegan a tener cierta concentración en el ambiente, pueden generar los contagios que hacen de esto una pandemia”.

Mediciones

Con equipos que miden el CO2 adquiridos por el Municipio, Collante comenzó a analizar la calidad del aire en distintos ambientes cerrados de la ciudad. Una de las primeras mediciones se efectuó en el recinto del Concejo Deliberante local, durante la sesión del 3 de junio pasado.

Allí la ingeniera colocó en total tres equipos de medición: dos en la zona donde se ubican los concejales, y el tercero cerca de la salida hacia la galería.

Durante la sesión, Collante reguló la entrada de aire en toda la sala manipulando dos puertas que dan hacia calle Urquiza: puerta lateral y puerta central. “Dejando las dos puertas abiertas, con ventilación cruzada, la sala tiene gran capacidad para absorber aire del exterior. Ese día además había una gran velocidad de viento y la dirección estaba en paralelo a una de las puertas, lo que generaba entrada de viento neta”, afirmó la ingeniera.

Además comentó: “Cuando se abrían las dos puertas el ambiente estaba completamente ventilado. Cuando se cerraban las dos puertas, aproximadamente a los 30 minutos se entraba en un grado de riesgo, en semáforo amarillo, es decir 700 partículas por millón. Si volvíamos a abrir con ventilación cruzada y luego dejábamos solamente una puerta abierta, la proporción de dióxido de carbono iba subiendo, pero un poco más lento. Y si se cerraba nuevamente la única puerta abierta, rápidamente se volvían a los valores de riesgo”.

Como conclusión de su estudio, remarcó que “la recomendación es mantener las puertas abiertas generando ventilación cruzada. Y si es no es posible, por la temperatura o los ruidos del exterior, no superar nunca los 20 minutos de cierre total”.

Asesoramiento

Estos estudios –que se realizan en el marco del programa municipal de medición en espacios de trabajo– se efectúan a pedido de quienes estén interesados. Para ello deben dirigirse al correo del Nodo Epidemiológico: [email protected]

“Cada espacio y cada actividad determinan distintas condiciones y variables”, afirmó Collante y aseguró que el objetivo del programa es “acompañar con asesoramiento, para que puedan funcionar”.

Se apunta en principio a gimnasios y locales gastronómicos, pero la ingeniera espera que también se abarque a otros rubros que funcionan en lugares cerrados, incluso las escuelas.

En ese sentido comentó a esta Agencia que “en España hay regiones en que cada aula debe tener un medidor de dióxido de carbono”. En Bélgica, en tanto, “los hoteles y la gastronomía tienen que tener obligatoriamente el equipo de medición”.

“Queremos que la difusión de esta información tome relevancia”, señaló la ingeniera y remarcó: “Si algo aprendimos de esta pandemia es que se transmite por vía aérea, por lo tanto hay que apuntar a cómo se ventilan los espacios”.

Tras lamentar la demora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en reconocer que la transmisión por aerosoles es la vía principal del contagio (lo admitió recién el 30 de abril de este año, mientras que la comunidad científica lo venía advirtiendo desde el año pasado), Collante remarcó que “para muchos científicos es indignante que todavía se hable más de la higiene de manos, y no de cómo y cuánto ventilar para evitar la transmisión del virus”.

Ventilación continua

Como regla general para cualquier ambiente cerrado y para todas las actividades, la ingeniera aconseja “nunca ceder ante el frío” y no mantener un espacio cerrado completamente “por más de 5 o 10 minutos”.

“Todos los científicos y técnicos que trabajan en la medición recomiendan que la ventilación sea siempre continua, no pararla. Es mejor tener sólo una ventana abierta, antes que abrir todo por un rato y después cerrar totalmente. Lo mejor es nunca cerrar del todo”, subrayó.

Resaltó también que “en invierno la renovación del aire se da mucho más rápido”, ya que la diferencia de temperatura entre el aire de afuera y el de adentro, provoca una diferencia de presión que fuerza a salir al aire caliente, y ser sustituido por el aire frío.

En este sentido, Collante remarcó que en época invernal se debe privilegiar la ventilación continua antes que la ventilación cruzada. “Con muy poco, y sin afectar a las personas por el frío, se puede lograr buena ventilación”, aseguró. “Estamos matando de frío a la gente porque los gobiernos toman el tema con tan poca seriedad que hablan de ventilación cruzada, cuando en invierno, por ejemplo, con una ventilación simple en algunos lugares alcanza y sobra”, remarcó por último.

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