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Tokio 2020: la cruel historia de Thomas Van der Plaetsen, que sumó otro dolor con una durísima caída

El arranque de la jornada de atletismo en el Estadio Olímpico de Tokio dejó una postal impactante. Thomas van der Plaetsen sufrió una durísima caída durante la competencia de salto en largo de decatlón de los Juegos Olímpicos y tuvo que dejar el recinto en silla de ruedas.

El belga comenzó la carrera ya con signos de que algo no andaba bien y cuando intentó realizar el salto hizo una mueca de dolor, no logró tomar suficiente altura y terminó cayendo de cara en la arena. Más tarde, su equipo confirmó que había sufrido “una grave lesión en los isquiotibiales”, que le puso fin a su camino en la capital japonesa. Un golpe durísimo para un atleta que sabe bien cómo levantarse después de una gran caída.

Nacido en Ghent hace 30 años, van der Plaetsen se dio a conocer al mundo del atletismo en marzo 2014, en su primera temporada en la categoría de mayores, cuando ganó un bronce en heptatlón en el Mundial Indoor de Sopot, Polonia. Tenía 23 años, muchísimo talento y un futuro brillante por delante.

Pero su mundo se derrumbó unos meses más tarde, cuando le comunicaron que iba a perder la medalla porque había dado positivo por la hormona HCG (normalmente segregada por las mujeres durante el embarazo y suele dar indicio de dopaje en los atletas hombres) en un control antidopaje.


El belga fue sacado del estadio en silla de ruedas. Foto EFE/EPA/NIC BOTHMA

Tras hacerse pública la noticia, la prensa de su país lo condenó y lo trató de “tramposo”. Pero él, convencido de que no había violado las reglas ni usado una sustancia prohibida, decidió consultar a un médico para entender la razón de ese nivel tan alto de HCG. Y lo que descubrió fue incluso peor: le diagnosticaron un cáncer testicular.

“Fue muy doloroso. Que me pusieran en la hoguera con tan poca antelación, cuando no podía defenderme, estuvo totalmente mal”, comentó años después.

Devastado con la noticia -que pegó aún más porque tres años antes, su padre había muerto tras batallar con un cáncer de páncreas-, hizo pública su enfermedad para limpiar su nombre. Luego se sometió a una operación para extirpar el tumor y atravesó el proceso de quimioterapia, que estuvo cerca de retirarlo. Porque aunque a fines de ese mismo año contó que el tratamiento había dado resultado y estaba curado, no todo era color de rosa.


Van der Plaetsen no llegó a tomar altura en el salt y cayó de cara en la arena. Foto Ben STANSALL / AFP)

Su hermano Michael, quien es también su entrenador, llegó a pensar que Thomas no volvería a competir. La quimio lo debilitó tanto, que cuando intentó volver a entrenar, terminaba exhausto tras un simple calentamiento. Pero Michael no lo dejó rendirse.

“Fui muy duro con él, pero sabía que tenía que volver a moverse. Le repetía que no podía lamentarse y quejarse todo el tiempo. Que debía olvidarse de lo que había pasado y mirar hacia adelante; buscar las pequeñas victorias en la vida. Era la única manera de avanzar”, comentó el coach.

Thomas lo escuchó y tuvo su premio. En julio de 2015, ganó el oro en decatlón en la Universiada de Gwangju, Corea del Sur, y repitió el título que había conseguido en 2013. Un año más tarde, se coronó campeón europeo en esa misma prueba en el campeonato que se disputó en Amsterdam, apenas un mes antes de firmar su debut olímpico en Río de Janeiro.


Van der Plaetsen una una grave lesión en los isquiotibiales, según confirmó su equipo. Foto EFE/EPA/NIC BOTHMA

En la cita carioca fue octavo, con 8.332 unidades, la (hasta entonces) mejor marca de su carrera. Y aunque en los últimos cinco años no sumó resultados destacados, en mayo de 2021 selló su clasificación a Tokio 2020 con una brillante actuación en la prestigiosa reunión de Götzis (Australia), donde finalizó con 8.430 puntos, su registro más alto. Así, llegó a la cita nipona ilusionado con subirse al podio.

Pero tras un buen arranque -un cuarto lugar en los 100 metros con 11s05, el mejor tiempo de su temporada-, se quedó afuera de la competencia por esa increíble lesión en el salto en largo.

Ahora le tocará levantarse una vez más, como lo hizo ya hace unos años. Su batalla contra el cáncer le enseñó cómo. “Una de las victorias más grandes de mi lucha contra el cáncer es que aprendí cómo reinventarme como atleta para poder volver a mi nivel incluso a pesar de los contratiempos físicos”, comentó quien hoy encara la vida y el deporte con otra mirada.


El rostro de dolor del belga, quien estaba ilusionado con conseguir una medalla en Tokio. Foto Andrej ISAKOVIC / AFP

Es más, tras su experiencia, creo junto a su familia la fundación Back on Track, dedicada a recaudar dinero para programas de tratamiento contra el cáncer y ayudar a las personas que sufren esa enfermedad.

Si puedo alcanzar y convencer a una sola persona de que se mantenga positiva en una situación tan complicada, para mí ya será una victoria“, afirmó van der Plaetsen, que no podrá buscar una medalla en Tokio, pero se recuperará y volverá más fuerte. Ya sabe cómo hacerlo. 

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