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Facundo Manes: “Acá hubo una rebelión que nació de abajo para arriba y es imparable”

En el lobby del hotel céntrico de La Plata que el radicalismo eligió para concentrar a sus dirigentes se escuchaban los acordes de un “festejo” ajeno. Es que en la misma esquina, pero frente al Grand Brizzo (en calle 9 y avenida 51), está la “Casa de Axel”, donde el gobierno provincial había levantado un escenario y todavía cantaban algunas bandas de reguetón y música urbana.

Habían pasado más de 30 minutos de las 21 del domingo y los datos oficiales aún no estaban a la vista. Todos miraban los celulares y especulaban con los pocos datos que llegaban de los punteros. Pero la primera carga oficial de los resultados provisorios coincidieron con la llegada de Facundo Manes y entonces el salón coqueto estalló.

“Nos ven crecer, nos ven crecer, y no nos pueden detener”, arrancó un militante y el neurocientífico que aterrizó en la política hace apenas dos meses, se descontroló en saltos, bailes y abrazos.

Facundo Manes. Foto Juano Tesone.

Con Emilio Monzó, con Margarita Stolbizer y con los integrantes de la lista de “Dar el paso” que en la madrugada de este lunes rozaba los 40 puntos en la interna que disputó dentro de Juntos, con el candidato del PRO, Diego Santilli.

Con las miradas fijas en las pantallas de los celulares, los radicales comenzaban a hacer cuentas. Socio mayoritario en la alianza opositora, la UCR decidió una apuesta al resurgimiento electoral con el empuje del médico especialista en neurociencias, que construyó su imagen a partir de sus exposiciones mediáticas donde despliega el argumento de la “revolución del conocimiento”.

Esa presencia dinamizó las viejas estructuras del partido centenario y ahora empezaron a recoger los resultados. Y a hacer cuentas.

Los radicales y los socios tácticos de esta elección (monzoístas, peronistas “republicanos” y los “margaritos” del GEN) repasaban los datos que llegaban desde la fortaleza que tiene el espacio: el interior bonaerense. Maximiliano Abad, el jefe del bloque de diputados provinciales y armador de la construcción política que encabezó Manes, también hacía cálculos.

En el noroeste de la Provincia –los distritos que integran la Cuarta Sección- Manes consiguió 6 de cada 10 votos que ingresaron a las urnas por Juntos. En el sur de Buenos Aires –con cabecera en Bahía Blanca- el médico conseguía el 55% de los votos en la interna con “El Colo” Santilli.

Y en la Quinta Sección, donde tienen fuerte influencia en votos los distritos de Mar del Plata y Tandil, los radicales también ganaban la contienda dentro de la coalición por 55% a 45%.

“Estamos muy por encima de la expectativa. Esto superó todos los pronósticos”, dijo a Clarín el ex vicegobernador bonaerense de la gestión de Cambiemos, Daniel Salvador.

“El camino no es la grieta”

“Acá hubo una rebelión que nació de abajo para arriba y es imparable. El argentino que sufre es el que entendió que necesitamos apostar al conocimiento y a la educación. Y quedó demostrado hoy”, se entusiasmó el candidato que ahora compartirá la boleta con Santilli, en el tercer lugar.

“El camino no es la grieta, si no salir por encima de este laberinto. Es animándonos a ingresar, a meternos todos porque la política es la herramienta para cambiar lo que está mal”, dijo el neurocientífico a los medios que esperaron en el hall central del hotel Brizzo.

Se consolidaba una certeza en la noche que resultó sorpresa hasta para los propios partidarios de boina blanca. El experto en neurociencias “arrastró” un caudal de votos que permitió a Juntos superar en casi 5 puntos a la candidata oficialista, Victoria Tolosa Paz.

“El desafío es sostenerse y mantener la mística”, repetían con euforia contenida.

Manes fue un ventarrón de aire fresco para la UCR y representaba –a priori- todo ganancia. Pero corría el riesgo de transformar esa expectativa en triunfalismo. Respetó ese margen de maniobra y caminó sobre el borde.

No alcanzó para ser el “Cisne Negro” de la elección. Pero logró devolverle al radicalismo un rol protagónico dentro de la alianza opositora. El mismo candidato lo explicó: “Una coalición no puede ser de un solo color. Tenemos que ponernos de acuerdo en los trazos gruesos pero no podemos repetir los mismo errores que nos llevaron a perder con el kircherismo en 2019”.

Nunca tuvo Manes pruritos para criticar a los gobiernos de Mauricio Macri o de María Eugenia Vidal. Tampoco presentó inhibiciones para arrancar con declaraciones al fondo, en los albores de la campaña cuando puso en duda el origen de los fondos de la campaña de Santilli.

Esa sugerencia lo colocó como blanco de fuertes disparos que incluyeron una dura crítica de Elisa Carrió. “Ingresó a la política para llegar a la presidencia en dos años”, lo acusó la líder de la CC.

Esa es la pelea de fondo que ahora quedó traspapelada entre los gritos del triunfo sorpresivo del domingo. Manes aspira a ser en dos años, candidato al cargo mayor. El mismo que pretende Horacio Rodrìguez Larreta, aliado principal de la coalición. Y que también puede mostrar lauros al final de esta jornada electoral.

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