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La participación le ganó a la crisis y a la pandemia, y no perforó el piso histórico de elección de 2009

Serán estos algunos de tantos otros argumentos que con el paso de las horas y días comenzarán a desmenuzarse y analizarse, a partir del comportamiento de la gente: la realidad borró los peores pronósticos acerca de la asistencia a las urnas.

Los primeros datos corresponden al escrutinio provisorio, y siempre hay variaciones con los resultados definitivos, que se conocerán dentro de unos días. Sin embargo, resulta saliente que en la provincia el 72,3% del padrón participó de los comicios de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO): sobre 1.114.019 electores, votaron 794.546 personas.

Entre Ríos tuvo una mayor afluencia, incluso, que el promedio nacional, que hasta anoche se situaba en torno al 68%.

Panorama

Por departamentos, los datos provisorios marcaron que donde mayor afluencia hubo fue en Federación, con 78,27%, mientras que la menor fue en Diamante, con 65,71%.

De todos modos la contienda, en todo el país y en la provincia, superó las perspectivas que habían planteado las elecciones adelantadas en algunas provincias: Misiones había tenido en sus comicios una participación electoral del 59,53%, Salta 64,09%, Corrientes 65% y Jujuy, 70,66%.

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La participación le ganó a la crisis y a la pandemia, y no perforó el piso histórico de elección de 2009

Con el 72,3% de los entrerrianos presentes en el comicio de ayer, en medio de una singular situación de pandemia, quedó por encima de la más baja participación desde la restitución del sistema democrático, en el año 1983: fue en junio de 2009, cuando la pandemia de gripe A atemorizaba en su pico.

La presencia de votantes entrerrianos en las urnas, del 72,3%, no llegó a perforar el piso histórico que se había registrado, coincidentemente, en el marco de la anterior pandemia que había vivido la humanidad, en este siglo: en 2009, en uno de los momentos más críticos (y riesgosos por el momento de la temporada) de la propagación de la gripe A, se desarrolló el acto comicial de medio término, para la renovación de cargos legislativos: en la provincia, aquella fría jornada del 28 de junio, tuvo una presencia del 69,57% del padrón.

Precisamente, una de las claves, sin dudas, de la interesante participación electoral ayer en medio de la crisis sanitaria, es que el miedo a contraer la enfermedad mermó atento al avance de la campaña de vacunación. Pudo haber sido ello un detonante del comportamiento individual.

Ánimo colectivo

Así, será interesante indagar cómo la buena asistencia –siempre en el contexto de pandemia y del desinterés que suelen registrar internas de elecciones de medio término– superaron el clima colectivo de desinterés y apatía, de una campaña con el habitual tono de acusaciones entre candidatos, mucho coaching y pocas propuestas.

Incluso, pese al hartazgo e impaciencia social ante problemáticas diarias como la falta de empleo e inseguridad, la agobiante profundización de una crisis económica que explotó en 2018, la pandemia del Covid-19 y décadas de retraso y empobrecimiento con responsabilidades compartidas entre todas las facciones políticas, prevaleció un voto esperanza por encima de la bronca, como la estallada en los años 2001 y 2003.

Por ello, resulta hoy más pertinente hablar de desengaño y ánimo de frustración colectiva por la realidad actual, pero no de falta de expectativas: pese al desencanto, primó la necesidad de esperanza.

Eso sea tal vez una diferencia sustantiva respecto de lo sucedido tras la crisis de 2001-2002, de una profunda crisis de representatividad y legitimidad política, traducida fundamentalmente en el crecimiento de los votos en blanco, convertida por entonces en una voluminosa tercera fuerza electoral.

En los comicios de octubre de 2001 creció exponencialmente el voto nulo, impugnado y en blanco, pero el desenlace de la crisis de la Convertibilidad aún no había arrastrado a cinco presidentes de la Nación, y al 1 a 1 del peso con el dólar.

Cambio de siglo y de década

La participación electoral cayó de 86,33% en 1999, a 78,88% en 2001.

Se inició así una década singular, en el que la afluencia de votantes nunca pudo alcanzar el 80%, piso durante las décadas de los 80 y 90.

El 2001 marcó por entonces el piso de participación electoral, ya que se situó por debajo del 80% del padrón electoral, por primera vez luego de 18 años de ejercicio democrático, pero fue menor aún en 2003 (78,04%) en la provincia, bajó en las legislativas de 2005 (73,91%) y siguió por debajo del 80% en las dos siguientes elecciones: en 2007 (77,20%), y lo dicho, en 2009 (69,57%).

Recién en la segunda década del siglo XXI se retomaron porcentuales de asistencia de votantes a las urnas, en Entre Ríos, por encima del 80%.

Secuencia

En base a datos de la Dirección Nacional Electoral, del Tribunal Electoral de Entre Ríos y de la Dirección General de Estadísticas y Censos de Entre Ríos, UNO elaboró un cuadro estadístico sobre la participación electoral en la provincia, desde la vuelta de la democracia en 1983.

Para ello se tomaron solo los comicios del orden nacional, ya que hubo ocasiones de comicios carácter provincial desdoblados del calendario nacional, que supusieron votar cuatro veces en un año en la provincia. Sin embargo, cuando se trata de cargos ejecutivos, tanto locales como provinciales, la asistencia nunca es inferior a elecciones por cargos nacionales.

En las elecciones del 30 de octubre de 1983, fecha histórica que concretó el regreso del país a la vida bajo un sistema democrático, en la provincia la participación electoral fue de 83,70%, es decir que sobre un padrón de 621.499 votantes, se acercaron a las urnas 520.166. Dos años más tarde, en la primera elección de “medio término”, fue de 83,88%: del padrón de 632.508, asistieron 530.537 el 3 de noviembre de 1985.

En las legislativas de 1987 se alcanzó un porcentual de 85,44%, y serán las elecciones adelantadas de 1989, realizadas el 14 de mayo cuando en Entre Ríos se registró el pico de participación electoral: fue de 86,62%. Sobre un padrón de 660.171 entrerrianos, fueron a las urnas 571.854.

Durante la década del 90, pleno auge de la época neoliberal, la participación se mantuvo sin demasiados cambios en los porcentuales, respecto a los años precedentes, y siempre por encima del 80%: fue del 85,01% en 1991, 83,48% en la legislativa de 1993 y 85,20% en 1995.

Siempre siguiendo la participación en Entre Ríos, en 1997, en las legislativas de medio término, hubo un total de 83,41% de participación electoral: en el departamento Colón se registró la mayor afluencia de votantes del padrón (86%), mientras que en Islas del Ibicuy fue la menor (76,7%).

Mientras que en la última elección del siglo XX, el 24 de octubre de 1999, con la elección de todos los cargos ejecutivos y legislativos, la participación electoral en la provincia de Entre Ríos fue de 85,70%. Según la Junta Electoral entrerriana, ese año la mayor presencia de votantes en las escuelas se registró en el departamento San Salvador, con 90,20%, mientras que la más baja fue en Diamante, 73,30%.

Nuevo siglo

En la primera década del siglo XXI, lo dicho: se dio un largo proceso de fuerte caída de la asistencia electoral. Entre 1999 y 2001 cayó más del 7% (fue de 78,88% el 14 de octubre de 2001) e inauguró una serie de elecciones siempre por debajo del 80%: en 2003, 78,04%; en 2005, 73,91%; en 2007, 77,20%; y en 2009, 69,57%.

En las elecciones nacionales de 2011, la participación electoral en Entre Ríos fue de 82,10%: el departamento Gualeguaychú tuvo la más efectiva presencia de votantes, con 85,40%, mientras que la menor presencia se registró en Villaguay (76,22%).

Dos años más tarde, en 2013, la asistencia a las urnas en Entre Ríos fue de 82,22%: en el departamento Villaguay se registró el piso de presencia, con 79,04% electores, mientras que en Federación fue el techo, con 83,83%.

En las PASO del año 2015 celebradas el 9 de agosto, hubo 81,05% de votos emitidos, mientras que en la general del 25 de octubre creció al 84,63% en la provincia. En esa última elección: la presencia más baja fue en el departamento Feliciano (81,8%), y la más alta en Federación (86,7%).

En 2017 volvió a caer: 76,17% en las PASO y 73,9% en la General. Y en 2019 se pasó de 78,35% en las PASO al 80,59% en la General.

El inicio de la tercera década del siglo XXI volvió a marcar un retroceso, aunque signado por la pandemia.

El próximo paso serán las elecciones generales del 14 de noviembre de 2021.

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