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Quién es el “Gringo” Castro, el piquetero preferido de Alberto Fernández

Esteban “Gringo” Castro es un curtido dirigente social, que creció en uno de los barrios más castigados del conurbano bonaerense. Creador de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) y casado con una dirigente del Movimiento Evita que llegó a la intendencia de Moreno, se convirtió en una de las referencias del presidente Alberto Ángel Fernández entre los movimientos sociales: “Es el preferido de Alberto”, señala un funcionario que facilitó varios encuentros entre el jefe de Estado y “Gringo” en tiempos de pandemia, donde el primer mandatario conoció los relatos del duro dirigente nacido en Moreno.

Castro habló con el Presidente de sus orígenes humildes y su historia de familia peronista pero también, de su idea de “acceder a tierras del Estado para producir” creando “nuevas ciudades con chacras que produzcan alimentos, lejos de la idea de la globalización que siempre genera centralización poblacional y económica”. Así, quiere fundar “colonias agrícolas bajo el concepto de lograr tierra, techo y trabajo para toda la sociedad”.

También, producto de su relación con el jefe de Estado y el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, el secretario General de la UTEP logró que la Unión de Trabajadores de la Economía Popular sea el primer sindicato conformado por movimientos sociales, consiguiendo la “personería gremial”, esto es la institucionalización como sindicato que le permitirá a esta organización piquetera y de trabajadores informales abrirle las puertas a la CGT, objetivo que “El Gringo” se plantea para discutir poder con los grandes gremios. Esa idea de hacer de la UTEP un gremio la tomó de su amigo Juan Grabois, quien hizo lo mismo con los cartoneros.

Esteban “Gringo” Castro con Juan Grabois en una marcha

“Gringo” Castro cuenta su historia diciendo que su padre “comenzó a trabajar durante el segundo gobierno de Perón. Él me contaba que cuando era pibe había sufrido tuberculosis y hambre. Y cuando llega Perón, pudo tener sus primeras zapatillas. Nos contó que se las dio Evita. Unas de lona de marca Flecha. Ya no existe más Flecha. Con Perón consiguió su primer laburo en una fábrica y con ese salario, si él quería, se podía comprar un traje: era lo más tener un traje en esa época. Yo era chiquito y me enteré de todas esas cosas, lo admiraba y le dije ‘yo quiero ser peronista como vos. Hincha de San Lorenzo y peronista’”.

Castro continúa con su relato: “Yo de pibe iba a Lanús Oeste, donde mi viejo tenía el taller. Era una Pyme que siempre había sido contratista del sector privado que fabricaba muebles de oficina; era soldador y un groso en la fabricación de muebles de oficina, porque en esa época que te cerrara bien un cajón era algo artesanal. Después él mismo se puso una fabriquita, y yo de pibito iba ahí. Esto fue antes de la dictadura, yo tendría 7 u 8 años, y durante la dictadura también, hasta que en el año 80 se funde… Yo me dedicaba a todo lo que es armado para que él pudiera soldar. Despuntaba, doblaba, marcaba y se lo entregaba para que él lo soldase. Como se había fundido en el 80, empezó a laburar para otro tipo de la misma forma, como contratista, haciéndose cargo de los empleados. Una cosa rarísima: los empleados ganaban muy bien porque, como era peronista, quería que los empleados ganaran muy bien. Yo no tenía el formato del hijo del patrón, era un laburante más, no tenía ningún tipo de privilegios.. la idea era que si yo no era un buen laburante mi viejo perdía autoridad entre los trabajadores y no podía mandar. Pero avanzó ese proceso de concentración económica y nos volvimos a fundir en 1989, cuando fue la hiperinflación. Ahí fue la devastación. A mi viejo le agarra cáncer y se muere, como le pasó a miles de pequeños empresarios que tenían un proyecto de pequeña empresa que no pudieron sostener”.

“Después enganché otros laburos. Empecé a trabajar de preceptor y en el medio fui vendedor ambulante}. Durante un tiempo vendí huevos y miel, casa por casa. En otro momento quise vender en el tren pero me tenía que cagar a piñas todos los días…“, describe Castro su historia laboral.

Y también recuerda a su madre: “Mi vieja, en el pueblo de ella, era una peluquera muy reconocida: San Cayetano. Le digo pueblo pero es ciudad, porque hoy tiene 8000 habitantes. Mi vieja siempre laburó generándose un ingreso desde su casa: costura o peluquería o cualquier cosa, cuidando cuatro hijos. Mi mamá estaba muy atrás nuestro, para que estudiáramos, para que fuéramos a la universidad. El único que no terminó fui yo“.

“Gringo” Castro se casó con Mariel Fernández el 12 de diciembre de 1997. Ambos viven y militan en Moreno desde los primeros días juntos y pertenecen al Movimiento Evita. la poderosa estructura política que comandan Fernando “Chino” Navarro y Emilio Pérsico. Mariel Fernández se convirtió en 2019 en la intendenta de Moreno.

Esteban “Gringo” Castro con Emilio Pérsico

Al igual que su mujer, Castro trabajó con los curas peronistas de Moreno y allí, desarrolló un fuerte lazo con la religión cristiana: “Hay una decisión de la Iglesia de separar la lucha de la fe. Entonces vos vas a la iglesia y te despolitizás. Y por otro lado, estás en medio de la crisis y querés pelear. Esas cosas deben ir juntas, no es necesario separarlas”, detalla.

El matrimonio vivía en Cuartel V de Moreno, de donde debió emigrar una vez que los narcos le balearon la casa: allí, ambos, trabajaban fuertemente con el armado de jardines populares, tomando como guía a Paulo Freire y sus enseñanzas educativas.

El aprecio que le tiene Alberto Fernández hizo que lo convocaran a la Mesa del Hambre y luego, al Consejo Económico y Social que hoy orienta Gustavo Beliz. Allí conoció a gente como la cocinera Narda Lepes.

El Gringo Castro: acto por el día del trabajador frente al monumento al trabajo. Foto: Mario Quinteros

“Alberto lo respeta y lo quiere mucho. Y lo escucha porque no es funcionario, sigue trabajando en el llano, entonces tiene de primera mano las contradicciones que se pueden generar en el territorio. Y que el ‘Gringo no abandona por nada sus principios pues sigue viviendo como cuando empezó”, explica alguien que sigue al detalle la relación entre Fernández y Castro. Y abunda: “Eso lo hace distinto, le lleva ideas que no son ‘con el interés’ que pueden mostrar otros dirigentes sociales. Además de que, aunque tengan discusiones, no las va a hacer públicas como Grabois”. define para determinar por qué Esteban “Gringo” Castro construyó ese lazo con el Presidente de la Nación.

Movilización de trabajadores e integrantes de movimientos sociales en Plaza de Mayo. Foto: Luciano Thieberger

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