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Internas por todo: ahora recrudece la pelea en el Frente de Todos por la demora en abrir las fronteras

Ni la contundente derrota electoral, ni la puja por los espacios de poder entre el kirchnerismo duro y el peronismo. Tampoco el debate por el plan plurianual y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Como si al Frente de Todos no le faltaran internas, en las últimas horas se acentuaron las diferencias por la insistencia de un sector del Gobierno en no avanzar con las aperturas anunciadas por Alberto Fernández cuando en plena campaña pronosticó el fin de la pandemia por el avance del plan de vacunación y prometió retomar cierta normalidad.

A esa puja y al frente de tensión entre dos ministerios de peso por el control de los PCR, ahora se sumó el reclamo de gobernadores que no recibieron respuesta a sus pedidos de apertura de pasos fronterizos y aeropuertos, lo que pone en jaque a las economías regionales.

Como contó Clarín semanas atrás, se trata de una interna de larga data, pero que sumó mas protagonistas dentro del FDT. El primer cruce había sido entre dos ministerios: por un lado Interior, bajo las órdenes de Eduardo “Wado” de Pedro, y Salud, conducido por Carla Vizzotti. En rigor, ellos no llegaron a cruzarse nunca, pero sí hubo duras y acaloradas discusiones entre funcionarios clave por seguir sus expresas indicaciones: la jefa de Gabinete de Salud, Sonia Tarragona, y la directora nacional de Migraciones, Florencia Carignano, dirigente de La Cámpora y una incondicional wadista y cristinista.

Aunque no coincidieron demasiado ni siquiera en los peores momentos de la pandemia, la disputa creció cuando, tras perder las PASO, Fernández decidió acelerar los procesos de apertura de todas las actividades para fomentar la reactivación de la economía y cambiar el mal humor social con la expectativa de recuperar votos para las generales.

Florencia Carignano, la Directora nacional de migraciones quiere que se abran las fronteras. Foto Andrés D’Elía.

La cierta nueva normalidad en el grueso de los rubros y la necesidad de abrir al turismo a extranjeros para facilitar el ingreso de dólares potenciaron las diferencias en un Gabinete en el que la mayoría de ministros admite como un error la extensión de la cuarentena que se dispuso durante 2020 para contener el avance de la enfermedad.

Carignano y Tarragona, en veredas opuestas, mantuvieron un fuerte entredicho por el tema, tal como dio cuenta este diario hace algunas semanas. Mientras la primera impulsaba el levantamiento de las medidas y la apertura de los pasos fronterizos, la funcionaria de Salud se resistía a disponer del personal necesario en las fronteras para garantizar el cumplimiento de los protocolos.

Carla Vizzotti sostienen que no tiene personal suficiente ara controlar en todos los pasos de frontera los PCR.

El argumento que esgrimió fue tan simple como cuestionable tras una pandemia en la que el Gobierno se encargó sistemáticamente de asegurar que había puesto todo el foco en ampliar el sistema sanitario: la alfil de Vizzotti explicó que Sanidad de Fronteras, el área encargada de controlar el cumplimiento de los protocolos sanitarios y las declaraciones juradas que deben presentar quienes ingresan al país, no cuenta con el personal suficiente para cubrir los 237 puntos de entrada legal que tiene el país. Como contó la periodista Natasha Niebieskikwiat en Clarín, pese al anuncio rimbombante del Gobierno actualmente sólo hay 21 puntos de entrada al país por tierra y aire abiertos.

La pelea se exacerbó cuando Tarragona propuso que el control lo hiciera Migraciones, algo que Carignano rechazó de plano: señaló que deben ser médicos y personal que capacitado especialmente el que controle la validez de los PCR y los certificados de vacunación.

Para colmo, en Salud hay una grieta que complica todavía un poco más las cosas: Claudia Madies, titular de Sanidad de Fronteras, es resistida por el secretario de Calidad, Arnaldo Medina, quien intentó varias veces desplazarla. Pero Vizzotti la sostiene porque se trata de una soldada del ex ministro, Ginés González García. 

Ante la falta de acuerdo entre las partes, tuvo que intervenir el jefe de Gabinete, Juan Manzur, para asegurar el deseo del Presidente de que se abrieran al menos los pasos clave: intercedió ante las provincias para que dispusieran del personal propio y también con el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, con el objetivo de que las fuerzas federales se puedan hacer cargo del tema fuera de los horarios que alcanzan a cubrir las provincias.

Pero fue sólo un paliativo ante una situación que se torna insostenible ante la presión de las provincias: los pedidos de apertura siguen un procedimiento por demás engorroso ya que tienen que contar con el visto bueno de Salud y, en consecuencia, muchas veces quedan congelados sin explicación alguna. Hay más de 30 pedidos todavía sin definición y más de 200 pasos sin abrir. Varios de ellos se encuentran en Santa Cruz, una de las provincias gobernadas por el Frente de Todos. Con este y otros pedidos de Alicia Kirchner desembarcó en Casa Rosada el vicegobernador Eugenio Quiroga.

En la provincia todavía no entienden por qué sigue cerrado el aeropuerto de El Calafate, cuya apertura se pidió el 25 de octubre. Lo mismo ocurre con los pasos Integración Austral, Don Guillermo, Dorotea y Rio Jeinimeni, por los que pidieron el 5 de noviembre, en la recta final de la campaña y con un indudable tinte electoral.

Hay más distritos con problemas similares. Entre ríos pidió abrir el Puente Internacional Gral San Martín- Gualeguaychú (Argentina)- Fray Bentos (Uruguay), el puente Gral José Gervasio artigas- Colón (Argentina)- Paysandú (Uruguay) pero sólo se habilitó como corredor seguro el cruce Concordia (Argentina)- Salto (Uruguay). Allí se da una particularidad: es el único paso por el que pueden volver argentinos y no está operativo 24 horas.

De hecho, este martes, tras el fin de semana largo, hubo decenas de “varados” argentinos que estuvieron desde las 16 horas hasta las 6 de la mañana del miércoles esperando cruzar. La explicación con la que se encontraron al ver el puente cerrado fue insólita: “No hay personal para hacer el control sanitario“. Ni siquiera un llamado de un alto funcionario de Seguridad destrabó el problema.  

La historia se repite en otras provincias. Desde hace meses Jujuy reclama sin éxito la apertura del Paso de Jama, Salta insiste por el paso de Sico, nexo Antofagasta, Chile. Lo mismo que Misiones, con los pasos en San Antonio, San Pedro, El Soberbio, Alba Posse y San Javier. Mientras, La Rioja hace lo propio con Pircas Negras. También hay una decena de pedidos de Chubut, San Juan y Neuquén. Todos virtualmente congelados. 

“Salud nunca quiso abrir pasos fronterizos y por eso se toma su tiempo para responder los pedidos que hacen los gobernadores”, asegura un funcionario con despacho en Casa Rosada que no oculta su hartazgo por la intransigencia del equipo de Vizzotti y justifica los reproches de gobernadores aliados. El ministro de Turismo, Matías Lammens, también hizo saber el malestar del sector.

Pero desde las provincias se escuchan los peores cuestionamientos. “Ni siquiera nos contestan. No sabemos si están mal los protocolos. Si no quieren que no nos hagan perder el tiempo, porque encima nos dejan como inútiles con la gente, que cree que nosotros no presentamos los pedidos”, se queja furioso un gobernador que ya decidió que hablara al respecto “directamente con Alberto”.

¿Qué están esperando? ¿Cuándo van a abrir si no es ahora? ¿Cuando haya una ola como en Europa?”, interpela un ministro provincial de un gobierno frentetodista que se queja que “no hay respuesta” por parte de Salud. Y agrega datos que incrementan el enojo que, según dice, hay en su provincia: recuerda que antes de las PASO se habilitó un pedido de Mendoza -gobernada por Rodolfo Suarez, de Juntos por el Cambio- y que la segunda apertura fue para Córdoba, otro distrito “opositor”.

Acaso ajena al asunto, este jueves la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, sembró todavía más dudas respecto a los motivos que impiden la apertura de esos pasos: ante la pregunta de CNN Radio, aseguró que (la apertura de) “los pasos fronterizos no tienen que ver no sólo con decisiones de Argentina sino de los otros países, ya que en muchos casos son esos países limítrofes los que mantienen esos pasos cerrados“. Desconoció así no sólo la cantidad de pedidos de los gobernadores que se acumulan en Salud sino los reclamos públicos que expresaron autoridades de países vecinos. 

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