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La culpa siempre es del Intendente…

El objetivo es poder reflexionar. La publicación de las fotos que ilustran esta columna sólo tiene aquel fin. Reflexionar sobre conductas cotidianas que tienen consecuencias en el cuerpo social.

Néstor Belini | [email protected]

Ambas imágenes fueron tomadas con un muy breve lapso de diferencia. Primero estacionó la camioneta. Estuvo varios minutos hasta que la acompañante del conductor terminó de hacer lo que motivó que decidieran estacionar el vehículo en un lugar en el que está prohibido hacerlo. No obstante, una vez cumplido el objetivo, ambos se quedaron unos minutos más allí, revisando sus celulares.

En la parada de colectivos había personas esperando. Incluso, en ese período, tal vez breve pero que por la situación la subjetividad alarga hasta la exasperación, llegó una unidad y los usuarios del servicio público de transporte tuvieron que descender a la calle para poder subir al ómnibus. Había niños entre aquellos.

Casi sin solución de continuidad, llegó el auto y se estacionó, tras unas groseras maniobras, bien en la esquina esperando que la camioneta se retirara. Cuando ésta lo hizo, la conductora sólo atinó a pegar el rodado más cerca del cordón, pero en el mismo lugar en que se estacionó cuando llegó a la esquina.

En este caso, tal vez porque se trató de un lunes feriado y el transporte público de pasajeros estira las frecuencias, no pasó ni se detuvo ninguna unidad de las tantas líneas de colectivos que pasan por allí.

Habitual

Aquellas conductas se reproducen a diario en las calles de Paraná. Y se seguirán repitiendo. Todos las observamos. Todos vemos que periódicamente se publican fotos de paranaenses que comenten imprudencias e infracciones y abusan del espacio público. Pero por un complejo ardid, la responsabilidad de aquellas conductas no recae sobre quienes las cometen sino que lo hace sobre el Estado. En este caso, por tratarse de jurisdicción municipal, sobre “el intendente”, sobre la gestión que esté en el “poder” en determinado momento. Es rara aquella maniobra de desentendimiento que atribuye a la Política, responsabilidades ajenas.

Las conductas que aquí se exhiben para reflexionar, habilitan algunas preguntas. Rápidamente se puede preguntar ¿qué comentarios o reacciones hubiera generado la invasión del espacio público si el autor fuese un paranaense que estacionara allí un carro tirado por un caballo o una motocarro?

Límites

Los paranaenses ¿somos hijos del rigor? Hace no muchos años una medida de gobierno municipal derivó en resultados tal vez inesperados. Se trató del control documental y de casco para transitar en moto. Estado municipal y Policía realizaron controles que terminaron con la circulación de motos que no estaban en condiciones de transitar, disminuyendo los aterrorizadores arrebatos y la siniestralidad, con la consecuente disminución de la tasa de mortalidad. Al principio la medida no fue bien recibida por los motociclistas, pero los resultados dieron cuenta de su pertinencia.

En tiempos de furibundo ataque a la Política es importante reflexionar a partir de estas conductas “individuales”. La macro economía es prácticamente inaccesible para la mayoría de los ciudadanos que están agobiados por la supervivencia diaria; lo que se muestra de la dinámica parlamentaria tiene más que ver con actitudes relacionadas con la farándula y las pocas leyes importantes que se trabajan no son motivo de una buena comunicación. Así, lo que “garpa” es el exabrupto, el insulto, la denostación del “adversario”. Aquello sobrelleva que la Política sea alejada de sus legítimos destinatarios.

Acá cabe pensar que los ciudadanos han permitido que se genere una cortina invisible que los separa de la dinámica política, los escinde de lo que los define como tales. Cabe aclarar que no se habla en estas líneas de la dinámica político-partidaria, no obstante ser los partidos políticos el ámbito en el que se empiezan a perfilar los distintos proyectos de ciudad, provincia y nación. Así, si aquellas pequeñas pero significativas conductas no son motivo de una reflexión que permita un cambio para ser protagonistas en generar una ciudad vivible para todos, la culpa, siempre, aunque no lo sea exclusivamente, la va a tener la Política.

RESUMEN DEPORTIVO

Barreras urbanas: una carrera de obstáculos

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