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Río Gualeguay, un breve sorbo de atmósfera barrial

Escondida en el cuadrante noroeste del cruce entre las avenidas Almafuerte y Circunvalación, la calle Río Gualeguay se abre paso en una trama urbana que lleva el paisaje fluvial en los labios. Su historia es una de tantas: la superación lenta, el avance microscópico, y la consolidación por decantación, mientras las generaciones que la habitan van viendo hasta qué medida convierten sus sueños en realidad.

Jorgelina Pistolesi

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Sin dudas la topografía paranaense ha incidido en la extensión abreviada de Río Gualeguay. Paralela hacia el norte de la formidable Almafuerte, la calle se asoma de lejos al sol bullicioso que se despereza desde la Avenida Circunvalación, mientras acepta su destino: ser uno de los nervios viales del barrio Paraná XX.

Es obvio que el nomenclador ha tematizado la zona con referencias fluviales. De hecho, en unas pocas cuadras hay cinco calles cuyos nombres hacen alusión a cursos de agua de una amplia región: además de Río Gualeguay se encuentra a Río Paraná, Gualeguaychú, Guayquiraró y Uruguay.

Siempre tranquila, Río Gualeguay corre de este a oeste. Para quien la transita por primera vez, la advierte inscripta en una especie de laberinto. Empieza como un desvío de Río Paraná hasta Celia Torrá y, en sus tres cuadras se va cruzando también con Gobernador López Jordán y con El Temple Argentino.

Hasta que en septiembre de 1970 la ordenanza 7.325 le asignó su nombre actual, la calle Río Gualeguay no era más que un número en el mapa. La urbanización y el empuje de los vecinos fue haciendo el resto.

En la actualidad, los fresnos alivian en agobio veraniego y en invierno, cuando se quedan sin hojas, sus bracitos vegetales dibujan sombras tenebrosas en la vereda y paredes, con las que los niños cuentan historias fantásticas. Pero el protagonismo del arbolado sin dudas se experimenta en otoño, cuando el paisaje se pinta de ocres y amarillos hasta hacer creer que de una línea de edificación a la de enfrente se extiende una alfombra dorada.

La tranquilidad de Río Gualeguay se altera con la entrada y salida de alumnos de la escuela. FOTO: Sergio Ruíz.

Enclaves

La brevedad de Río Gualeguay contrasta con el hecho de que en sus orillas se desplieguen instituciones que el barrio atesora. Por ejemplo, la Escuela NINA 204 “Libertad”, el alma de esta arteria desde hace casi 32 años. En lo formal, su extensa estructura se adueña de una cuadra completa, mezclando una nostalgia noventosa con lo novedoso del presente. La importancia del establecimiento para el barrio y sus alrededores, es que fue parte de la infancia de muchos vecinos y de maestros que comparten vivencias, valores y saberes con familiaridad. Las risas de los chicos, la estridencia del timbre, la entonada Aurora y el saludo a la bandera es lo que le da sentido al día a día de este lugar. Con el paso del tiempo, esos fotogramas siguen vigentes, aunque sea como recuerdos.

En la escuela trabaja una bibliotecaria, Alejandra Zavalla, que desde 2008 acopia sugerencias de lectura y postales de Río Gualeguay. “La calle tiene sus momentos”, indicó, al completar que “a las 12 y a las 17, cuando salen los chicos, hay un movimiento especial; pero es muy tranquila en general”.

Zavalla invitó a caminar por los alrededores. Comentó al pasar que en calle Río Gualeguay siempre hubo más de un comercio en actividad. Si hablamos de emblemáticos, no puede faltar la librería San Ceferino o, como se lo conoce en el barrio, “lo Jatón”: es la única que se mantiene desde hace más de 15 años. “El cambio más notable es que cerró el kiosco de la esquina de Río Gualeguay y López Jordán», mencionó la entrevistada al agregar que “ese paisaje de los chicos yendo con sus papás antes de venir por la mañana y a la tarde se dejó de ver; quedó solitario ese lugar”. Se referió así al negocio de la familia Mascracho o más conocido como “lo de Walter”, que hace más de dos años cerró.

Punto de encuentro

La plazoleta es otro de los espacios notables de Río Gualeguay, que se pregunta si es una cortada larga o una calle de pocas cuadras. Casi todas (por no decir todas) las personas que vivieron o viven en el Barrio Paraná XX tienen algún recuerdo especial vinculado a este espacio de recreación: se aprendió a andar en bicicleta sin las rueditas, se jugó a la pelota o a las escondidas; se mateó un rato, se buscó la palabra oportuna, se sufrió y se soñó en partes iguales.

El complejo de viviendas es una referencia inevitable. Efectivamente, las casas del barrio Paraná XX fueron construidas y entregadas por el Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda. Por esa razón tienen características muy similares en cuanto a fachadas y estructura en general. Conviene agregar que en Río Gualeguay hay tres paradas de la línea 1 del transporte urbano de la ciudad perteneciente a la empresa ERSA, anteriormente “La Victoria”.

Como vemos, la calle es también, a su modo, el eje de una barriada, como el nombre que evoca es una bisagra de agua para el territorio provincial. Así es, el Río Gualeguay, también conocido como “la columna vertebral de la provincia de Entre Ríos”, nace en Federación y desemboca en el Río Paraná. Tiene una extensión de 492 kilómetros de los cuales los últimos 70 son considerados navegables. Su cuenca ocupa el 30 por ciento del territorio, es la más extensa de la provincia y recibe el aporte de una infinidad de arroyos.

La palabra “Gualeguay” proviene de los pueblos originarios y su significado varía según diversos autores. Por ejemplo, el investigador Luis Deletang asegura que proviene de “guagua”, expresión que significa “cuánta agua”. Pero para Benigno Tejeiro Martínez, Gualeguay viene de “cureguay” que sería “río de la cueva del chancho”: la explicación es que en la zona había una muy buena cantidad de estos mamíferos. Por último, Manuel Treyes explica que en realidad el nombre primitivo de Gualeguay nace de la palabra “yaguari” que es “río del jaguar” también debido a la fuerte presencia de estos animales en la región.

Lejos de estos dilemas, la calle Río Gualeguay, en Paraná, sigue siendo testigo de la expansión de la ciudad hacia el este.

El arbolado tupido es una de las notas distintivas de Río Gualeguay. FOTO: Sergio Ruíz.

Razón de ser

Originalmente, este material fue un trabajo práctico del Taller de Especialización I: Redacción, que se dicta en el segundo año de la Licenciatura en Comunicación Social de la UNER. La carrera se cursa en la Facultad de Ciencias de la Educación.

EL DIARIO ha accedido a difundir una selección de estos materiales porque entiende que están en sintonía con la idea de construir ciudadanía y sentido de pertenencia.

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