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La trama del robo de la caja fuerte en un carro de cartonero

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Según pudieron reconstruir, los ladrones actuaron con tareas de inteligencia previas y con información acerca de los movimientos de la empresa, aunque con el dato equivocado de que el fin de semana había quedado una importante suma de dinero en efectivo dentro de la caja fuerte.

El local está ubicado en avenida Almafuerte, a metros de la Cinco Esquinas de Paraná, al lado de una conocida concesionaria de autos y a unos 100 metros de la sede central de la División de Video Vigilancia 911. Para ingresar al local, saltaron un tapial por el fondo del negocio, que da a la empresa de venta de autos, sobre calle Churruarín.

El comercio cuenta con de alarma, al cual le cortaron los cables. El sistema se activó pero a la dueña, en un principio, no le llamó la atención. En la segunda oportunidad, sí se preocupó y llamó al 911, aunque cuando llegaron los policías el hecho ya estaba consumado.

En el interior del local, los ladrones fueron directamente a la oficina donde se encontraba la caja fuerte, que pesa alrededor de 70 kilos. Al menos entre dos personas la alzaron y la pasaron por el tapial hacia el otro lado. Allí la colocaron dentro del carro y Sotelo comenzó a caminar simulando ser un reciclador de residuos. Subió por Churruarín hacia la esquina, arriesgándose a pasar por uno de los lugares más vigilados de la capital provincial. Dobló por Almafuerte y bajó en contramano. Caminó hasta calle Soler, donde lo estaban esperando sus cómplices en un viejo furgón, donde cargaron el botín y escaparon. Al estilo del robo del siglo del banco Río, pero sin túnel.

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Se reunieron luego en un lugar donde comenzaron a trabajar para abrir la estructura metálica. Ya al momento de sacarla, sentían que no había grandes fajos de billetes como imaginaban. Primero, le hicieron un agujero que no logró romper la cerradura. Luego, optaron por un método más rudimentario que les llevó más tiempo: le hicieron un hueco por donde asomó la traba y lograron así abrir la caja.

Adentro había varios cheques con cifras de distinto volumen. Era un problema, pero contaban con las personas indicadas que podían y sabían cómo ubicar esos documentos y cómo cobrarlos. Entre ellos, un viejo conocido de las estafas en Paraná y otro en Santa Fe.

Pese a que los titulares de la empresa habían denunciado y dieron de baja los cheques el mismo lunes 8 de agosto a primera hora, el sistema bancario de alerta no fue tan rápido, porque los ladrones pudieron cobrar tres cheques en entidades financieras de la ciudad de Rosario y otras de la provincia de Santa Fe. La suma de la que se apoderaron los delincuentes ronda el millón de pesos: serían, aproximadamente, un cheque de 500.000, otro de 300.000 y otro de una suma menor.

Pistas y pruebas

En el lugar del hecho trabajó personal de la Dirección Criminalística levantando rastros y los efectivos de Robos y Hurtos realizaron distintas averiguaciones y otras medidas de investigación ordenadas por la Justicia. Así, el fiscal pudo ir conectando a cada uno de los supuestos autores del robo, con paranaenses y santafesinos.

Con toda la información reunida, ayer se libraron las órdenes de allanamientos. Uno fue en la casa de Sotelo, en calle Falconier y avenida Ramírez; otro en una panadería de Churruarín y Ayacucho, frecuentada por uno de los sospechosos, que arrojó resultado negativo; en un departamento del edificio ubicado en Buenos Aires y Ecuador, donde reside un hombre de 60 años, Daniel Ramacciotti, dueño del furgón utilizado para el robo; también en una casa del barrio Belgrano, de Saúl Oscar Dekimpe, un hombre con antecedentes en este tipo de atracos y también balaceras.

Además, se realizó un allanamiento en Pasaje Pasteur de la ciudad de Santa Fe, donde vive quien sería el contacto para ubicar y cobrar los cheques robados.

Historial

“Debido a las tareas investigativas, y el análisis de cámaras de seguridad logramos reunir pruebas y avanzar con procedimientos”, explicó el comisario Carlos Schmunk, titular de la división Robos y Hurtos a UNO.

La caja fuerte había sido localizada al día siguiente en una zona descampada, en jurisdicción de comisaría 13°: “Estaba forzada y del interior habían retirado las chequeras y otros elementos que era propiedad del damnificado. El monto de los cheques, si bien no fue especificado, rondaría entre 2 y 3 millones de pesos”, dijo Schmunk.

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El jefe. Julio Sotelo era el líder de la banda de boqueteros que operaba en las dos provincias.

Respecto a la situación de Sotelo, el comisario contó: “Esta persona fue operada y se encuentra internada en un sanatorio de la ciudad, donde ya se lo puso en conocimiento de su situación, que está detenido”, y especificó que el procedimiento se realizó en su domicilio: “Es el lugar donde se localizaron elementos de interés para la causa”.

“El allanado de calle Falconier hace poco que salió de la Unidad Penal, donde cumplió una condena de seis años por causas similares; estuvo alojado junto a integrantes de su grupo familiar, pero él salió antes y sigue cometiendo hechos delictivos bajo la misma modalidad; continúa operando de la misma manera”, indicó el Schmunk.

Justo en estos días, Sotelo sufrió una apendicitis. No tiene obra social, pero no fue a un hospital público, sino que pagó al contado la intervención quirúrgica en una clínica privada.

Creen que en total participaron cinco personas en toda la operación delictiva, cuatro de los cuales fueron identificados, tres detenidos o notificados y uno aún por ser localizado.

Sotelo, junto a otros ladrones, fue condenado en abril de 2019, tras un juicio abreviado, por el delito de Asociación ilícita en concurso ideal con Robo calificado por escalamiento en grado de tentativa, y Robo calificado por ser en poblado y en banda, y recibió la pena de cuatro años de prisión.

La banda cometía robos importantes en Paraná, Nogoyá, Rosario del Tala y Gualeguaychú, y Santa Fe.

En las próximas horas, los acusados serán indagados y formalmente imputados por el fiscal, y luego se evaluará la medida cautelar a imponerles.

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