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Las recetas para salir del cepo: entre el desdoblamiento y la unificación cambiaria con más retenciones

Un informe de Fundar advierte que la unificar de golpe puede llevar a un dólar extremadamente elevado y a espiralizar la inflación.

Un informe del think tank Fundar detalla cómo podría seguir el mercado cambiario tras las elecciones, mientras los candidatos exhiben recetas posibles para desenredar la madeja. Desde Fundar advierten que «unificar de manera inmediata y sin políticas que compensen sus efectos puede llevar el tipo de cambio a un nivel extremadamente elevado». En cambio, plantean la posibilidad de implementar «un esquema transitorio de desdoblamiento o unificación con suba de retenciones».

De acuerdo a un informe realizado por Pablo de la Vega, Emiliano Libman y Guido Zack, del área de Economía de Fundar, «resulta necesaria una reforma del actual régimen cambiario para llevarlo a una unificación».

“El actual régimen cambiario no cumple con ninguno de los objetivos que suelen cumplir los regímenes cambiarios: no amortigua shocks exógenos, no fomenta la competitividad, no aporta a la reducción de la inflación. Tampoco es capaz de acumular reservas internacionales”, sostiene Zack. No obstante, afirma que “una unificación sin reservas corre el riesgo de espiralizar la inflación”, advierte el director del área de Economía.

Desde Fundar proponen implementar «un esquema transitorio de desdoblamiento o unificación compensada por aumento de retenciones que modere el efecto inflacionario y permita una acumulación de reservas internacionales como forma de preparar el terreno para el régimen definitivo de unificación».

Pese a sus diferencias, el objetivo final de ambas alternativas es «un régimen de flotación sucia o administrada con mayor movilidad de capitales», lo que «no implica la ausencia total y absoluta de regulaciones relacionadas con la compra y venta de moneda, y activos denominados en moneda extranjera».

El documento insiste en que «Argentina debe ir hacia un mercado de cambios unificado que desactive los incentivos actuales contrarios a todo proceso de crecimiento y desinflación. La transición hacia ello no es trivial. Aun en las condiciones actuales de la economía, hay margen para la acción».

Desde esta visión, «la flotación permitiría reaccionar frente a diferentes contextos internacionales y shocks, pero con la posibilidad de intervenir en el mercado en caso de situaciones de apreciación que limiten la competitividad o devaluación que pongan en riesgo una eventual estabilización de la economía. La libertad en el movimiento de capitales impediría el surgimiento de tipos de cambio múltiples».

Según Zack, “la acumulación de reservas es condición necesaria para el éxito del régimen de transición. Una vez que el BCRA cuente con un colchón de reservas, entonces sí puede pensar en unificar de manera permanente. El objetivo es ordenar el mercado cambiario, que transmita las señales correctas, pero que la cotización del dólar no se ubique por encima de la necesaria para una estabilización exitosa”, agrega.

De todos modos, el informe hace foco en las dificultades para bajar la inflación. «La experiencia del país muestra que la utilización de una única ancla inflacionaria no es sostenible en el tiempo y sólo posterga reacciones que luego pueden darse de manera amplificada».

Para Fundar, la principal enseñanza de la experiencia de unificación que intentó Mauricio Macri es que, por más difundidos que se encuentren los tipos de cambio paralelos, «el incremento del tipo de cambio oficial que implica la unificación suele tener un impacto relevante sobre los precios».

“La experiencia del país demuestra que la reforma cambiaría por sí sola no garantiza nada. Debe estar acompañada de una política macroeconómica consistente, con un déficit fiscal primario financiable en el mercado financiero local, si es necesario un superávit, sin financiamiento monetario”, sostiene Zack.

El documento hace referencia a un tema que no es menor: el desdoblamiento cambiario no es aceptado por los estatutos del FMI, que prohíbe para sus países miembros los esquemas de tipo de cambio múltiples.

Sin embargo, para Fundar «este obstáculo no es insalvable, ya que el organismo puede hacer excepciones si considera que el contexto lo amerita. En este ítem, una unificación es lógicamente más fácil de implementar porque evita una discusión y negociación con el FMI».

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