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El Gobierno avisó que aumentará otra vez la electricidad por el impacto de la devaluación

En el sector estiman que será del 20%, al mismo ritmo de la devaluación oficial. En el sector consideran que también podría afectar al gas.

La secretaria de Energía, Flavia Royón, confirmó este viernes que habrá nuevos aumentos en las facturas de luz por el impacto de la devaluación que aplicó el Gobierno tras las PASO. Aunque el Poder Ejecutivo está en proceso de evaluación, se estima que la recomposición será del orden del 20%, aplicable desde septiembre.

«Vamos a estudiar esta semana cómo la devaluación afecta el costo de la energía eléctrica y va a haber una actualización», dijo Royón. El Gobierno tiene previsto convocar a una audiencia pública para revisar el costo monómico de la electricidad, que es el factor más importante en las boletas de luz. 

Las distribuidoras eléctricas ya estaban esperando una recomposición para octubre. El Gobierno les pidió que aguanten hasta diciembre, a fin de año. Pero la devaluación del peso frente al dólar oficial aceleró el proceso y decidió al Gobierno a instrumentar una recomposición urgente del precio monómico, que sería a mediados de septiembre, para implementar en octubre.

La situación también podría afectar a las tarifas de gas. Las distribuidoras compran gas que está fijado en dólares. Pero el Gobierno negó que esté pensando, por ahora, en esa posibilidad.

Hasta ahora, el Gobierno ya retiró subsidios a los sectores de altos ingresos. Pagan un 500% más por sus boletas de luz que hace un año. En el caso de gas, la suba interanual es del 170%.

“ A partir del 1 de mayo se retiraron los subsidios a aquellos hogares que no pidieron los subsidios o a los segmentos de altos ingresos», señaló Royón.

Las subas se vienen aplicando a través de un mecanismo llamado “segmentación”. Se estableció que los hogares con determinados niveles de ingresos (hace un año, eran $250.000 mensuales, ahora ese mojón es de $730.000) iban a perder subvenciones al costo de la electricidad y el gas. Para mantenerlas, debían anotarse en un registro de subsidios.

Hasta ahora, el Gobierno dejó de subsidiar el costo eléctrico, el factor más importante de las boletas. Al retirar los descuentos, un tercio de los hogares se encontrará en agosto abonando entre 4 y 5 veces más que en 2022.

La revisión del costo monómico podría abarcar a todos los segmentos de clientes. Lo seguro es que llegará alos de mayores ingresos, que ya afrontan boletas que son 500% más altas que hace un año.

Las subvenciones se mantuvieron para los sectores bajos y medios. Los hogares de menores ingresos estaban pagando -antes de la devaluación- un 14% del costo real de la electricidad que consumen. Los de sectores medios desembolsan un 18% de ese costo.

Desde el FMI vienen insinuando que los sectores medios siguen teniendo un umbral de consumo “permitido” de 400 kWh, en el que pagan menos que el costo. En la oposición también solían considerar que ese beneficio era demasiado generoso. Desde el Instituto Mosconi, que está cerca del radicalismo, también consideran que se trata de un margen demasiado generoso.

Durante 2022, los subsidios energéticos superaron los US$ 12.000 millones. Esa erogación estatal bajó a US$ 6.000 millones durante el primer semestre de este año. La estimación original del Gobierno era que la cifra bajaría a US$ 9.000 millones durante este año. Para cumplir con esa meta, Energía debería acompañar el ritmo de la depreciación del peso.

El nuevo esquema de aumentos aplicados por el Gobierno estableció tres tipos de clientes: altos ingresos (llamados N1), ingresos medios (llamados N2) y bajos (N3). Los sectores más postergados y vulnerables conservaron el grueso de los subsidios, mientras que la “clase media” también mantuvo los beneficios de descuentos, aunque con un límite sobre el consumo. Todo eso debió quedar plasmado en un registro de subsidios, en el que Energía pretendía que se anotaran todos los hogares.

Dado que se encontraron con miles de hogares que querían mantener los subsidios y seguir comprando dólar “ahorro”, el Gobierno los obligó a elegir. Quienes prefirieron el acceso al billete estadounidense, se tuvieron que despedir de los subsidios. Las personas que no se anotaron en el padrón de beneficiarios fueron considerados por el Gobierno como de «altos ingresos». Es decir, quienes no se registraron, fueron por «default» a los hogares de mayor poder adquisitivo.

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