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El vacío en el reglamento de la Copa de la Liga Profesional: qué pasa si un equipo descendido llega a los Playoffs o sale campeón

La exótica organización de los torneos de Primera División del fútbol argentino ha hecho que en el tramo final de la temporada varios equipos miren con un ojo la tabla anual, que definirá un descenso, y con el otro relojeen la tabla de su zona en la Copa de la Liga Profesional, que podría darles la chance de pelear por un título oficial y, de yapa, por un lugar en un torneo internacional. Esa dualidad ha llevado a muchos a preguntarse qué pasaría si un conjunto descendido consiguiera la clasificación a los cuartos de final de la Copa. ¿Podría participar en la instancia de eliminación directa? ¿Podría aspirar al título?

El 21 de diciembre del año pasado, la Asamblea de la Asociación del Fútbol Argentino aprobó la modificación del artículo 90° del Estatuto del organismo, en cuyo texto actualizado se diagramó el régimen de descensos para las siguientes ocho temporadas. Ese texto fue borrado con el codo el 22 de junio de este año, cuando una Asamblea Extraordinaria aprobó por unanimidad la reducción de tres a dos descensos: uno definido por la tabla general de la temporada y otro, por la tabla de promedios elaborada en base a la suma de las últimas tres campañas.

La última alteración normativa estableció que si el colista de la tabla anual también fuese el conjunto con el peor promedio, descendería entonces el penúltimo en la tabla anual. Con Arsenal anclado en el fondo de ambos ordenamientos y ya condenado a jugar en 2024 en la Primera Nacional, la disputa es por eludir la penúltima ubicación en la sumatoria de 2023. Este segundo descenso se definirá cuando termine la primera fase de la Copa de la Liga. Es decir, cuando se completen las próximas dos fechas.

La lucha por gambetear el penúltimo puesto de la tabla anual está abierto. La matemática todavía mantiene en vilo a nueve equipos, aunque los más complicados son seis: Vélez, Sarmiento, Huracán, Gimnasia (todos suman 45 puntos), Unión (43) y Colón 42. Semejante paridad hace pensar que podría ser necesario un desempate mano a mano o incluso un minicertamen entre más de dos competidores para resolver este brete. Así lo contempla el artículo 111º del Reglamento General de la AFA para los casos de igualdad de puntos en posiciones que determinan descensos de categoría.

Si bien la prioridad de estos equipos es garantizar su permanencia en la Primera División, la cosecha de puntos que algunos han logrado en la Copa de la Liga los mantiene en posiciones expectantes. En el grupo A, Huracán marcha tercero y, por ahora, estaría accediendo a los cuartos de final del certamen; mientras que Vélez y Colón están a uno y dos puntos, respectivamente, del cuarto puesto, el último que da acceso a los Playoffs. En el grupo B, Sarmiento está a tres unidades de la cuarta ubicación.

Colón está penúltimo en la tabla anual, pero también está muy cerca de los puestos de clasificación a la instancia eliminatoria de la Copa de la Liga.Colón está penúltimo en la tabla anual, pero también está muy cerca de los puestos de clasificación a la instancia eliminatoria de la Copa de la Liga.Entonces, ¿qué pasaría si uno de estos conjuntos terminara penúltimo en la tabla anual y, por ende, descendiera a la Primera Nacional, y, al mismo tiempo, ocupara uno de los cuatro primeros lugares en su grupo de la Copa de la Liga? ¿Podría aspirar al título?

“Permissum videtur id omne quod non prohibitur”, rezaba la máxima latina que sentó las bases del principio de vinculación negativa del Derecho moderno: se considera permitido todo lo que no está prohibido. Si esa lógica se trasladara a esta situación deportiva, cualquiera de los 28 participantes en la Copa de la Liga podría competir en la instancia de eliminación directa si ocupara uno de los cuatro primeros lugares de su zona porque no hay una cláusula que lo restrinja, ni en el reglamento del certamen, aprobado el 31 de octubre de 2022 por el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional de Fútbol, ni en el Reglamento General de la AFA ni en su Estatuto.

Una situación semejante (aunque no idéntica) a la que en estos días algunos proyectan se produjo en 2019, cuando Tigre se consagró campeón de la efímera y extinta Copa de la Superliga 56 días después de que se consumara su descenso a la Primera Nacional.

En 2019, Tigre se consagró campeón de la Copa de la Superliga tras haber descendido a la Primera Nacional. Foto: Juan José García.En 2019, Tigre se consagró campeón de la Copa de la Superliga tras haber descendido a la Primera Nacional. Foto: Juan José García.En aquel momento, la conducción de la díscola Superliga Argentina de Fútbol había dispuesto que la temporada 2018/19 se abriera con la Superliga y se cerrara con la Copa de la Superliga, y que los cuatro descensos se definieran por la tabla de promedios al concluir el primer certamen. Eso hizo que el 7 de abril, tras completarse la 25ª fecha de la Superliga, Tigre, San Martín de San Juan, Belgrano y San Martín de Tucumán vieran sellado su boleto a la Primera Nacional para la campaña 2019/20.

A pesar de eso, los cuatro conjuntos intervinieron en la Copa de la Superliga, en la que estaba previsto que compitieran, sin exclusiones, los 26 equipos que integraban la primera división en la temporada 2018/19 (pues el certamen era parte de esa temporada). Tigre, dirigido por Néstor Gorosito, eliminó a Colón, Unión, Racing y Atlético Tucumán, batió a Boca en la final disputada en el Mario Kempes de Córdoba el 2 de junio y se quedó con el título.

Esa consagración permitió que el Matador disputara la Copa Libertadores 2020 mientras jugaba en la Primera Nacional. Si bien el artículo 13° del Reglamento de la Superliga establecía que no podría participar en un certamen continental un equipo que no compitiera en la primera división en la temporada 2019/20, contemplaba excepciones para los elencos que hubiesen logrado la clasificación por haber sido campeones de la Libertadores 2019, la Sudamericana 2019, la Copa Argentina 2018/19 o la Copa de la Superliga 2019.

En 2014, Defensores de Belgrano se clasificó al reducido de la Primera B, pero no pudo participar porque ya había descendido a la Primera C. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.En 2014, Defensores de Belgrano se clasificó al reducido de la Primera B, pero no pudo participar porque ya había descendido a la Primera C. Foto: Rolando Andrade Stracuzzi.Otras situaciones análogas (aunque tampoco iguales) a la que podría producirse en la Copa de la Liga ocurrieron en torneos de ascenso mientras rigió el sistema de descensos mediante el cálculo de promedios, que fue eliminado por el Comité Ejecutivo de la AFA en febrero de 2019 (desde la temporada 2019/20, las caídas de categoría se resuelven por la suma de puntos en la temporada en curso).

La convivencia en un mismo certamen de un esquema de descensos determinados por promedios y un régimen de ascensos resueltos por la suma de la temporada abría la chance, improbable pero no imposible, de que un equipo descendiera y, en paralelo, lograra la clasificación a un reducido por un ascenso. Pero en esos casos la AFA incluía en los reglamentos de los torneos una cláusula que establecía que un club que estuviera comprendido en el régimen de descensos no podía acceder a instancias que le permitieran pelear por subir de categoría.

Una situación así se produjo en el torneo de Primera B 2013/14, que ganó Nueva Chicago. El segundo ascenso a la Primera B Nacional se resolvería en un reducido en el que participarían los cuatro cuatro mejores equipos de la temporada (excluido el elenco de Mataderos). Defensores de Belgrano había terminado quinto en la tabla y esa ubicación lo habilitaba para aspirar a ese segundo ascenso. Pero también había sido el penúltimo en la tabla de promedios (solo encima de Flandria) y por ello descendió a la Primera C y no pudo participar en el reducido. Fénix, que había finalizado sexto en el campeonato, ocupó su lugar en el minicertamen que, a la postre, ganó Temperley.

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