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Polémica en la universidad de Rosario: la facultad de Medicina les permitirá a los alumnos suspender un examen si se sienten «maltratados»

La Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) puso en marcha un protocolo inédito en el país, que permite que los estudiantes que estén rindiendo finales puedan pedir la interrupción del examen, si consideran que los docentes a cargo de la mesa incurrieron en alguna clase de maltrato o injusticia, en relación a los contenidos evaluados.

La resolución, aprobada por el Decano de esa facultad como una prueba piloto que regirá en los llamados a examen final hasta marzo de 2024 inclusive, partió de una iniciativa de la Agrupación de Lucha por los Derechos de los Estudiantes (ALDE), quienes conducen el centro de estudiantes de Ciencias Médicas.

“A partir de las mesas de noviembre, si en una mesa sufrís malos tratos o te toman algo que no es del área, vas a poder pedir que se interrumpa el examen y que te vuelva a tomar otro tribunal examinador, en ese mismo llamado”, expresó ALDE en una publicación de Instragram de fines de septiembre, que tuvo más de 1.300 “me gusta”.

Sin embargo, no parece haber tanto consenso entre los docentes, según circula entre grupos de chat de distintas universidades, sin contar los dichos de Alberto Muniagurria, médico clínico y docente honorario de una de las cátedras de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, que fue entrevistado por el diario rosarino La Capital.

En esa nota, matizó la cuestión haciendo una suerte de balance. Si bien apuntó que “el docente debe tener experiencia y sabiduría para respetar al alumno» y que «no se trata de (hacer) un juzgamiento» para «declararlo culpable si sabe o no sabe”, aseguró que también «hay que aprender a ser evaluado”.

Desde ALDE justificaron la iniciativa con una interpretación puntual de los conflictos en las mesas de examen: “Hace muchísimos años que en algunos exámenes (los docentes) son desiguales e injustos”. Aclararon que esta “herramienta” va a “dejar un registro de quiénes son”, en alusión a los docentes que, según ellos, «perjudican a los alumnos».

Para conocer las razones que impulsaron la aprobación de esta normativa inédita en el país (aseguraron a este medio desde el Ministerio de Educación de la Nación), Clarín intentó ponerse en contacto con Jorge Luis Molinas, Decano de la Facultad de Ciencias Médicas y quien firma la resolución 38088/2022, fechada el 28 de septiembre. Al cierre de esta nota no se había obtenido una respuesta a las consultas enviadas.

Tampoco, desde la propia UNR, desde donde se aclaró a esta cronista que no emitirían declaraciones porque las distintas unidades académicas tienen independencia para establecer sus propios reglamentos.

Qué dice el protocolo para tomar finales

Estudiantes en Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Foto Facultad de Ciencias Médicas UNREstudiantes en Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Foto Facultad de Ciencias Médicas UNREl protocolo piloto recuerda la existencia de mecanismos existentes ante situaciones de conflicto: la posibilidad de solicitar «revisión de examen», o de pedir, expresamente, no ser evaluado por determinado docente. Sin embargo, aclaran que esas alternativas no resuelven del todo el problema, ya que no abordan la cuestión in situ, algo que -en cambio- ofrecería la nueva modalidad.

Y es poder “interrumpir” el propio examen en el momento en que transcurre; una suerte suspensión o pedido de “tiempo” para reconsiderar las condiciones en que se desenvuelve y reprogramarlo con otros evaluadores, siempre en la misma fecha de finales.

Son tres las situaciones en las que el alumno puede pedir esta interrupción: en primer lugar, cuando hay una “evaluación de contenidos no incluidos en el programa del área”. En segundo lugar, ante la consideración de los docentes a cargo de la mesa de juzgar “incorrectos” conceptos “debidamente respaldados por la bibliografía”, dice el protocolo. La última opción es cuando hay “falta de respeto o trato inadecuado para un examen”.

Tras la interrupción, el alumno deberá llenar un formulario, instancia que debería ser seguida por una suerte de restablecimiento de la prueba final, dado que los responsables académicos del área correspondiente deberían, o bien evaluar al estudiante o, en cambio, designar un tribunal que lo haga, aclara el texto del protocolo.

¿Alumnos vs. docentes?

La resolución ofrece algunos “considerandos” que vale la pena destacar. Por un lado, que en los exámenes finales se presentan “situaciones injustas como evaluación de temas fuera de los contenidos del área y/o evaluación incorrecta del contenido respaldado por bibliografía”.

Pero, además, “la problemática de parte de los estudiantes de sufrir malos tratos por parte de algunos docentes, sin tener herramientas para poder enfrentar la situación, de modo que quedan expuestos a continuar en un contexto de hostilidad o retirarse y desaprobar”.

Sobre estos aspectos habló con Clarín Esther Levy, pedagoga, doctora en Educación y docente de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Recordó que las instancias de examen son parte del proceso de enseñanza y aprendizaje y que “siempre hay dos partes: el docente y el estudiante, entre quienes debe haber respeto mutuo”, algo que, “se ve, en esa facultad de algún modo se quebró”.

Estudiantes en Facultad de Ciencias Médicas UNR. Foto Facultad de Ciencias Médicas UNREstudiantes en Facultad de Ciencias Médicas UNR. Foto Facultad de Ciencias Médicas UNR“Ni el profesor puede tomar algo fuera de los contenidos estipulados ni tratar mal al alumno, ni los estudiantes pueden no respetar a los docentes, que en definitiva son trabajadores”, apuntó.

Levy opinó que, en este caso “debe haber falta de respeto de ambos lados, algo de lo que los profesores también se quejan. A la vez, no hay que olvidar que la docencia universitaria es uno de los pocos trabajos que se pueden ejercer sin haberse uno formado para ello”.

“Podés ser un pediatra glorioso, pero el tema es de dónde tomás el saber que requiere el rol de educador. Hay muchas cuestiones que se ponen en tensión”, señaló.

Si bien Levy consideró bueno instaurar una prueba piloto de este tipo, también se mostró crítica: “El protocolo apunta a resguardar la situación de los estudiantes, pero ¿cómo resguardarmos también a los docentes? Una posibilidad que se debería considerar es contar con veedores de distintos claustros para no termine siendo la palabra de uno contra la palabra del otro. Con una mesa de examen con tres docentes, la relación es asimétrica para el alumno”.

En cualquier caso, concluyó Levy, “la prueba piloto está bien, pero no hay que perder de vista que hay algo detrás que se rompió. El vínculo alumno-docente, por alguna razón, se quebró y se pusieron en tensión los derechos de ambos actores. El derecho a trabajar y el derecho a estudiar”.

SC

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