InicioPolíticaMariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia: «El DNU es completamente legítimo»

Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia: «El DNU es completamente legítimo»

Un cuadro del general San Martín es la única imagen que hay en su despacho. Una pila de documentos que parecen antiguos expedientes judiciales, se acumulan sobre su escritorio. Entre esos papeles hay pliegos de jueces, borradores para una reforma judicial, revisión del Código Penal, un detalle de las 62 Secretarías con las que recibió el Ministerio y una clara determinación de optimizar recursos. Mariano Cúneo Libarona que recorría despachos de la justicia en su rol de abogado penalista, invirtió la ecuación: ahora se desempeña como Ministro de Justicia de la Nación. Habló con Clarín sobre las directrices de su gestión, con críticas al macrismo como al kirchnerismo, exponiendo falencias del Poder Judicial y con quién se ilusiona para un cargo clave.

¿Qué modelo de justicia es el que busca?

Que tenga tres características: respeto a la Constitución y la ley, y brinde un servicio social. Segundo, una presencia efectiva de los jueces. Y tercera, y fundamental, celeridad.

¿Cómo convive eso con el enorme porcentaje de cargos vacantes que tiene hoy la justicia?

Es un horror. Nosotros encontramos que esta disputa entre los gobiernos anteriores imposibilitó el nombramiento de jueces. Ahora estamos con una necesidad imperiosa de que, para que el sistema judicial funcione, ese 30% de vacantes se complete. Esto tiene que ser rápido y efectivo. No puedo pedirle a los jueces de los tribunales orales federales que juzgan esas causas, esos juicios enormes, sean rápidos si no están cubiertos los cargos, si están haciendo subrogancias. Es urgente nombrar a los jueces.

¿Por qué se retiraron 62 pliegos de magistrados que esperaban ser tratados en el Senado? ¿Sospecharon del proceso?

Hay de todo ahí. Tengo la oportunidad de reverlos. Los buenos van a quedar. Vi buenos y el resto van a ser estudiados. Un juez tiene un trabajo y una responsabilidad tremenda. Entonces tiene que ser una persona que tenga sentido común, que tenga criterio, que tenga calle, que tenga vocación de servicio, que tenga justicia y luego también saber derecho.

¿Va a trabajar este gobierno en una reforma judicial?

Sí. El ideólogo soy yo. El encargado general de coordinación es Alberto Saez en la coordinación de todo: Comisiones. Ley de juicio rápido. Daniel Pastor y Miguel Ángel Almeyra también son parte del equipo. Se trabaja en el Código Penal con Augusto Garrido.

¿La reforma del camarista Mariano Borinsky no se implementará?

Vamos a tener en cuenta el Código de Roberto Carlés y el de Borinsky y evaluar, pero buscamos un Código que tenga nuestra visión. También trabajamos en la Ley de concursos y quiebras y me ayudan Carlos Rothman, Daniel Vítolo y Marcelo Barraero. El sistema penal de menores también se está revisando. Hay treinta proyectos en la Cámara de Diputados que ya los pedí. Hay que resocializar a los menores, educarlos. O sea, el delito tiene una consecuencia, que es la pena. No me sirve meter preso a un chico si arruinás su vida.

¿Se puede sin fondos implementar el sistema procesal acusatorio, que le otorga más preponderancia a los fiscales en las investigaciones?

Se puede sin fondos.

¿No hay que designar fiscales?

Yo no puedo pretender, como hablaban, de crear una ciudad judicial. Sería un iluso. O como me dice algún fiscal, que necesitamos una superestructura, medios. Yo no tengo eso. Entonces yo me voy a arreglar con lo que tenga y que salga. Porque si no salen las cosas, pasan los años y no se hacen.

¿Piensa ampliar la cantidad de juzgados de Comodoro Py?

No, Comodoro Py está mal conceptuado socialmente. Yo tengo un buen concepto de los jueces de primera instancia, para mí es la mejor camada de jueces. En la Cámara Federal son rapidísimos y dictan fallos ejemplares y fundados. Y los de la Cámara de Casación también son jueces con experiencia. Todos van a trabajar con armonía, sin interferencias, con la Constitución y la ley en la mano.

¿Por qué cree entonces que la mirada social respecto a Comodoro Py es otra?

La imagen social es terrible. La imagen se ha deteriorado producto de que los jueces tal vez no tienen medios de prensa, producto de que los jueces hablan por sus sentencias, producto de una mala interpretación periodística, social, interesada, porque en un juicio siempre hay alguien que no está conforme con el fallo. Entonces, esa imagen de la justicia es absolutamente injusta.

¿Pero no le atribuye ninguna responsabilidad a la relación de algunos jueces con la política?

Ha habido jueces que le han hecho un enorme daño al sistema. Yo hice seis juicios políticos a jueces y llevé a prisión un montón. Esos no se contagian con otro enorme caudal de jueces de Comodoro Py que trabajan a destajo. La sociedad no entiende el equilibrio, la cantidad de trabajo, la falta de estructura, que trabajan fines de semana, que a veces no cuentan con medios, y las difíciles decisiones que tienen que tomar. Es muy difícil ser juez.

La cercanía de algunos con el poder político ¿no desvirtúa el desempeño de la Justicia?

El poder político entró a la Justicia. Siempre estuvo. Nunca se fue. Llegó en épocas de mi querido Carlos Menem. Tuvo la posibilidad de nombrar 278 jueces. El aumento de la Corte, la creación de 6 a 12 jueces en Comodoro Py, creó la Cámara Federal de Casación. A partir de ahí, incluso se utilizó la justicia como un medio de persecución e intereses particulares.

¿No le atribuye responsabilidad a los jueces en esa relación poco virtuosa?

Sí, la de haberle abierto la puerta a los políticos. Nosotros vamos a hacer lo contrario. Nosotros lo que buscamos es que trabajen libres, independientes.

Si lo tuviera que ubicar en una línea de tiempo, ¿dónde vio más agravado o más promiscuo ese vínculo?

Fue muy intenso en todos los tiempos. Te puedo hablar de los tiempos de Menem y Duhalde. Te puedo hablar de los tiempos del kirchnerismo, el macrismo. El kirchnerismo y el macrismo fueron de una intervención muy activa.

¿El macrismo al mismo nivel?

Todos. Se metieron en la Justicia hasta los servicios. Igual que se metieron la Unidad de Información Financiera, la Oficina Anticorrupción. A la Justicia hay que limpiarla.

¿Cómo se rompe con eso?

Con la Constitución y la ley. Y sin interferencia del gobierno ni de nosotros. La justicia tiene que trabajar sin presiones. Hoy los jueces amanecen leyendo el diario, tienen miedo a la crítica social, le tienen terror al juicio político, le tienen terror al qué dirán. Y los jueces tienen que tener, a partir de nosotros, la garantía del respaldo a sus decisiones justas.

Siempre y cuando estén ajustadas a derecho.

Por eso dije decisiones justas. Si un juez comete prevaricato, o sea, inobservancia de la ley, dolosamente, serán los mismos jueces quienes lo castiguen.

¿Con qué ministerio se encontró?

Con un enorme aparato, con una tremenda estructura, con una cantidad de personal con funciones que no son propias del ministerio de Justicia. Por eso pasé al ministerio de Seguridad las cárceles, el programa de testigos protegidos, la ANMAC, armas y explosivos. Un organismo que da mucha plata, pero lo justo es que estén en seguridad. Ahora estoy en el Instituto de Asuntos Indígenas, que tiene que pasar al Ministerio del Interior.

¿Tiene el Ministerio una planta de personal sobredimensionada?

El INADI por ejemplo, tiene 400 personas sólo en Capital Federal. Hay 62 direcciones que están bajo análisis.

¿Qué tiene que cambiar el Ministerio de Justicia respecto al que dejó Alberto Fernández?

El que dejó Alberto Fernández no tenía actos concretos, no veo una actividad pensada, diseñada, sistemática. Sí hubo una pelea rotunda con la justicia por cuestiones ideológicas o partidarias, cuando todos tenemos que tirar para el mismo lado.

Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia. Foto Luciano Thieberger.Mariano Cúneo Libarona, ministro de Justicia. Foto Luciano Thieberger.

Cambio de opinión: la UIF y OA no querellarán

La Oficina de Anticorrupción y la Unidad de Información Financiera, ¿finalmente van a poder querellar en causas penales?

No, para mí no tienen que querellar. Yo te había dicho que sí, pero cuando analizamos la Ley de Reforma al Estado, el único que tenía un poco de duda era yo. Es injusto que en un juicio, frente a un defensor, tengas AFIP, UIF, Oficina de Anticorrupción y fiscal. El representante de la sociedad es la fiscalía. Estas oficinas no estaban preparadas para querellar. El que llevaba adelante era el fiscal. Los otros eran jóvenes que repetían un 20% lo que decía el fiscal. No cumplían una función concreta.

Acá en la Argentina inventamos el rol de los ministerios para querellar, el rol de ONG para querellar, el rol de particulares que no son víctimas para querellar, el rol de interesados para querellar. Creo que es excesivo, hay que hacer algo más chico y que cada uno cumpla su función.

¿Hubo persecución con esos organismos?

En gestiones anteriores se utilizó a la OA y la UIF para perseguir. Se ha desnaturalizado. Es un campo de batalla político y yo lo que quiero es despolitizar a los tribunales que actúen cada uno en su rol y el fiscal libremente.

¿Qué ocurre con el tema de la corrupción? Porque en estos primeros días no se escucha nada al respecto en el discurso del gobierno.

Nosotros estamos a morir contra la corrupción, la trata, el narcotráfico. Es una prioridad del presidente Milei y lo tenía en el discurso del Congreso pero no lo dijo porque tuvo que sintetizarlo.

¿La corrupción está en el poder judicial, el poder político o es un problema transversal?

Es un problema de Estado, es un problema de todos.

Hay dos cargos clave que cubrir: el del Procurador General de la Nación y el quinto ministro de la Corte ¿tienen candidatos, los va a consensuar con el Ministerio Público Fiscal, con la Corte Suprema?

Nosotros tenemos ya propuesto en materia de procuración al doctor Marcelo Lucini, que es intachable, con experiencia y va a dirigir muy bien.

Falta que consiga los dos tercios del Senado para designarlo. ¿Cree que los logrará?

Sí, salvo que sea un abuso de autoridad doloso. Que le pregunten lo que quieran, él tiene respuesta para todo. Sus respuestas son de cuarenta años de fallos, que miren los fallos. Va a superar la discusión política en el Senado.

Respecto a la Corte ¿hay alguna iniciativa para ampliar el número de integrantes?

No. Esa idea la traen todo el tiempo y nosotros no la tenemos.

¿Es quinta o quinto el candidato que analizan?

Yo querría una quinta pero también analizamos candidatos varones.

El DNU desregulador, ¿cumple con todos los requerimientos legales y constitucionales?

El decreto es un cambio sustancial a la política del país, son directrices de un nuevo mundo.

Ya fue objetado judicialmente.

El DNU es completamente legítimo. Que puede llegar a haber reparos de los destructivos de siempre o de sectores que se consideran de alguna manera que se les acabó el privilegio, no tengo dudas. Será la justicia, en forma imparcial, la que lo tendrá que analizar. Y no le tengo miedo a su ilegalidad.

¿Qué rol cree que debe cumplir la Corte Suprema?

La Corte Suprema es el custodio de las garantías constitucionales. Sus fallos deberían ser aplicados porque son obligatorios para todos los tribunales inferiores. Pero en esto del DNU, hasta que intervenga la Corte, vamos a estar todos viejos.

Existe la posibilidad de que lo trate antes por Per Saltum.

Ni pensé en la Corte. Yo pienso en la aplicación efectiva. Intervine mucho en el DNU, en la limitación a no interferir el ámbito que no correspondía. Que eran ámbitos propios del poder legislativo. Y en muchos otros que eran vidriosos. El concepto que impuse fue, que lo dudoso no va. Yo creo que es legítimo. Y que está hecho para el bien de la Patria.

Hace unos días, en un canal de televisión dos integrantes de la Corte dejaron expuestas sus diferencias ¿Le preocupan?

En muchos tribunales colegiados existen disputas, cambios de opiniones, pensamientos distintos. No es tarea del Ministerio de Justicia intervenir ahí. Yo lo que pido es que se trabaje con armonía y paz.

¿Qué va a pasar con el juicio de la Corte?

El juicio de la Corte se habló en la reunión de gabinete: dedicamos tiempo para ver cómo en el Congreso se examinaba el procedimiento adecuado para concluir con esta farsa. Es el concepto general. Todos pensamos lo mismo.

¿Cuál es la mayor crítica a ese proceso de juicio político?

Lo grave es que se haya avanzado. La vergüenza de quienes lo sustanciaron. La jurisprudencia de todos los tribunales sostiene que los jueces no pueden ser juzgados por sus criterios centrados en los fallos. En consecuencia, juzgar a los jueces por lo que han señalado en sus sentencias fue algo para dañarlos públicamente y perjudicarlos en su nombre. No está bueno para un país y para un Estado de Derecho. Se atacó a la democracia.

¿Es inocuo eso?

Ellos lograron su objetivo. No es inocuo, me parece que provoca un daño, preocupación, pérdida de tiempo. Lo que se hizo está mal. Tenemos que trabajar con armonía y paz en todos los ámbitos y con respeto a la ley: Basta de piquetes, basta de corrupción, basta de narcos, basta de impunidad.

¿La política tiene que estar en el Consejo de la Magistratura?

Poquito. Llegó el kirchnerismo y cambió la ley y politizó completamente al Consejo. Necesitamos un Consejo que busque la idoneidad en todo de los jueces. Para tener una buena justicia tenemos que tener buenos jueces.

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