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El impacto de la utilización de las cuasimonedas en la economía argentina

La restauración de cuasimonedas en la Argentina es casi un hecho. Ayer, La Rioja aprobó un proyecto de ley que le permite al Ejecutivo provincial la emisión de Bonos de Cancelación de Deuda (Bocade) por $22.500 millones.

La decisión del gobernador Ricardo Quintela fue celebrada irónicamente por el presidente Javier Milei desde el foro económico de Davos a través de su cuenta de X.

Sin embargo, el hecho de que ocurra un “efecto contagio” en otras provincias que propague la circulación de bonos o cuasimonedas propias, podría ser problemático para el país.

“Mientras la emisión de cuasimonedas esté circunscripta a provincias marginales, no va a tener ningún impacto en la economía. Ahora, si la emisión llega a Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba, complicaría la estabilidad del sistema monetario argentino y complicaría el programa de estabilización del Gobierno”, aseguró a este medio el economista y diputado nacional Martín Tetaz.

Esto es así, ya que, con distintas monedas en circulación, podría resultar engorroso para el Banco Central hacer un seguimiento preciso y exhaustivo sobre el circulante que le permita ejecutar una política monetaria precisa.

“De base, si comienzan a aparecer cuasimonedas provinciales es porque el Gobierno no tuvo éxito en sus dos iniciativas principales: la ley ómnibus y el tratamiento del DNU 70/2023″, comentó a este medio un importante economista que pidió mantener en reserva su nombre.

Además, aseguró que el principal impacto de la proliferación de las cuasimonedas provinciales será más político que económico, porque supone un desafío abierto contra el gobierno nacional.

El Gobernador de La Rioja, el primero en desafiar a Javier Milei con la emisión de cuasimonedas

Para María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, es esperable que los trabajadores de aquellas provincias que emitan sus propios bonos y que reciban su paga en esa especie, tendrán una caída en sus ingresos reales. Esto se da, según la especialista, a partir de que no necesariamente el bono cotizará uno a uno con el peso.

Esto se explica a partir de la “Ley de Gresham”, la cual supone que frente a la circulación de dos monedas, los consumidores optarán por aquella considerada “buena” (en este caso, el peso argentino), mientras buscan desprenderse de aquella considerada “menos buena” (la cuasimoneda provincial).

Frente a la quita que puedan sufrir en el mercado estas cuasimonedas (es decir, su depreciación), se podría generar un descontrol excesivo en los flujos de dinero de esta que, a largo plazo, suponga un pedido de rescate al gobierno nacional que, a diferencia de 2003, ya aseguró que no dará.

Por otro lado, la circulación de cuasimonedas podría traer aparejado el riesgo de no poder hacer frente a obligaciones en pesos. Así lo asegura Alejandro Chanduj, asesor y consultor económico: “El problema surge cuando las cuasimonedas no son fácilmente aceptadas para hacer frente a obligaciones en pesos. Si no tenés pesos para pagar obligaciones o consumir, hay acumulación de deuda y la imposibilidad de cubrir necesidades básicas”, comentó.

Por último, aseguró que “la falta de respaldo y aceptación de las cuasimonedas, combinada con el endeudamiento interno, se convierte en un motivo de desconfianza para el sistema financiero y gubernamental en general”.

LA NACION

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