sΓ‘bado, 6 diciembre, 2025
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Debates. El mito de las falsas denuncias y el ataque al feminismo

Si bien siempre existieron las denuncias sin pruebas, con el gobierno de Milei, y todo su discurso de odio, anti derechos y anti feminista, y la publicidad de determinados casos excepcionales, se intenta avanzar con el proyecto de la senadoraΒ  Losada, para endurecer las penas, por supuestas falsas denuncias, en realidadΒ  para legislar e imposibilitar aΓΊn mΓ‘s el acceso a la justicia de las mujeres. Las falsas denuncias siempre existieron, pero no llegan a ser el 1 % de las denuncias totales, el β€œyo sΓ­ te creo” solo es el aval para una investigaciΓ³n que debe garantizar su profundidad, teniendo en cuenta el principio de inocencia, pero con el compromiso de llegar a la verdad. Con la premisa que la violencia de gΓ©nero no existe, y que en realidad violencia sufrimos β€œtodos”, desconocen el patriarcado y sus implicancias reales. El ajuste sobre polΓ­ticas pΓΊblicas contra la violencia de gΓ©nero es sistemΓ‘tico, y hoy genera mΓ‘s casos con menos abordaje posible.

ΒΏLas falsas denuncias o la negaciΓ³n de la violencia machista?

Es evidente que el proyecto en cuestiΓ³n intenta avanzar enΒ  la disputa ideolΓ³gica, negando la existencia de la violencia machista y patriarcal, restringiendo aΓΊn mΓ‘s el acceso a la justicia de las mujeres, y partiendo de premisas falsas. El proyecto que pretende β€œatender a las vΓ­ctimas de denuncias falsas”, carece de datos concretos que respalden la existencia de un aumento significativo en las denuncias falsas, exceptuando la palabra de los hombres ante la Justicia.

Utilizando los datos del Observatorio de Falsas Denuncias, que es parte de la FundaciΓ³n Ayudar y Crecer, y que registrΓ³ 507 casos entre el 27 de julio y la fecha actual. Pero estos son reportes de personas que afirman haber sido denunciadas injustamente: el 44% por violencia de gΓ©nero, el 38% por abuso sexual infantil, el 25% por impedimento de contacto y el 20% por violencia intrafamiliar. Sin embargo, el propio Observatorio aclara que estos casos no han sido corroborados por la Justicia, por lo que se basan exclusivamente en las declaraciones de los denunciados.

La mayorΓ­a de los abogados de organismos que atienden estas causas, afirman que no se han identificado que las denuncias falsas sean un fenΓ³meno significativo o recurrente. Es mΓ‘s, son casos excepcionales; lo que sΓ­ hay algunos casos con faltas de prueba. Esos casos no son falsos, sino que no se ha podido recabar la documentaciΓ³n necesaria.Β  Si se ve la utilizaciΓ³n de la victimizaciΓ³n por parte del varΓ³n, diciendo que ha sido denunciado falsamente.

Este proyecto no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia mΓ‘s amplia del sistema patriarcal para resistir los avances en derechos de mujeres y niΓ±eces. Lo que enfrentamos no es solo una legislaciΓ³n cuestionable, sino un intento de reconfigurar el acceso a la justicia desde una perspectiva que privilegia la protecciΓ³n de los agresores, enmascarados bajo la narrativa de las β€˜falsas denuncias’

La letra chica del proyecto de Losada

La iniciativa propone modificar el CΓ³digo Penal para endurecer sanciones de 1 a 3 aΓ±os de prisiΓ³n para quienes denuncien falsamente un delito, y de 3 a 6 aΓ±os cuando la acusaciΓ³n falsa involucre delitos de violencia de gΓ©nero, abuso o acoso sexual, o violencia contra niΓ±os, niΓ±as y adolescentes. SegΓΊn quienes defienden este proyecto afirman:Β  β€œEs una forma de proteger a todos: atender a las verdaderas vΓ­ctimas de estos delitos y de evitar que vuelvan a existir casos de personas cuya vida se destruyΓ³ por acusaciones falsas”,

En algunos medios la senadora afirmΓ³: β€œlas falsas denuncias arruinan la vida de los afectados y sus familias, ademΓ‘s de deslegitimar las historias reales de mujeres que sufrieron violencia”, pero paralelamente tambiΓ©n admite que β€œno hay cifras oficiales” que cuantifiquen estos casos en la Justicia. No obstante, argumenta que se trata de un fenΓ³meno β€œen crecimiento”, basΓ‘ndose en los testimonios de varones que argumentan eso en la justicia, se amparan en el famoso SAP inexistente, y aun con pruebas exigen no ser condenados.

El propio Cuneo Libarona, seΓ±alΓ³ que β€œSe creΓ³ una concepciΓ³n hipΓ³crita que la mujer no miente”, β€œhermana te creo”, β€œte vamos a acompaΓ±ar, tenΓ©s que denunciar”. β€œY la mujer miente”. A renglΓ³n seguido el mediocre ministro alertΓ³ sobre los β€œefectos devastadores” que, segΓΊn Γ©l, genera el abuso de las denuncias infundadas: β€œPersonas que terminan en prisiΓ³n por acusaciones falsas y llegan al suicidio; familias destruidas; separaciΓ³n inmediata e injustificada de padres e hijos; pΓ©rdida de reputaciΓ³n social, familiar y laboral, entre otros daΓ±os irreparables”.

AmparΓ‘ndose en algunos casos especΓ­ficos y aislados, sin ningΓΊn dato cientΓ­fico, negando la violencia machista y patriarcal, y fundamentalmente negando las muertes y desastres que sΓ­ genera esta violencia, en familias enteras y niΓ±eces, lo ΓΊnico que pretende este proyector es obstaculizar el acceso a la justicia y el amparo que esta instituciΓ³n debe dar a un flagelo ya comprobado. Lo que este proyecto enuncia en silencio es el odio a las mujeres, y disidencias, y el fortalecimiento de polΓ­ticas machistas y patriarcales. Desde el feminismo repudiamos las falsas denuncias, si estas se comprueban, porque efectivamente, no solo generan dolor, sino que se pone en funcionamiento un andamiaje judicial al que muchas veces las mujeres no accedemos. Desdibuja nuestra lucha y nuestra pelea, esas causas son mΓ­nimas, pero no deberΓ­an existir.

Lo que dicen las cifras

Como sostiene el propio observatorio de falsas denuncias en nuestro paΓ­s, las mismas no crecen y solo se contabilizan las declaraciones voluntarias de varones que argumentan eso, sin ningΓΊn testeo judicial al respecto. Mientras estas cifras por falsas denuncias, no superan el 1% en el resto del mundo.

Por ejemplo, segΓΊn mediciones de la fiscalΓ­a general del Estado de EspaΓ±a, en 2021 se presentaron β€œ162.848 denuncias por delitos de violencia de gΓ©nero”; de ese total, en 41 casos (0,03%) se iniciΓ³ una causa por denuncia falsa, 16 de las cuales terminaron en un sobreseimiento y 1 fue archivada. Es decir, las denuncias falsas comprobadas no llegan a representar el 0,01%.

Es necesario diferenciar entre la β€œfalsa denuncia” y la β€œfalta de pruebas” y cuestionar si es imprescindible llegar a tener daΓ±os psΓ­quicos para ser creΓ­da en la Justicia, ya que esto deshabilita la posibilidad de prevenir un daΓ±o. Las formas de violencia son muchas y no todas dejan las mismas secuelas. Por eso, comprobar la veracidad de las palabras de la parte querellante y de la defendida es una tarea compleja, especialmente en delitos que ocurren en contextos muy privados. Muchas veces las mujeres son aisladas, retenidas, sin posibilidad de documentar esa violencia. Ahora esta situaciΓ³n no es una falsa denuncia, no poder demostrarlo, dejarΓ‘ sin efecto la causa, y aun en estos casos son bajas las cifras. Y, por otro lado, β€œEl principio de presunciΓ³n de inocencia ya protege a los denunciados; no es necesario legislar mΓ‘s en ese sentido”,

En un contexto de creciente y evidenciada violencia de gΓ©nero y femicidios, la Justicia ha implementado progresivamente medidas preventivas como la exclusiΓ³n del presunto agresor del hogar, prohibiciones de contacto con hijos e hijas, Γ³rdenes de restricciΓ³n perimetral y botones antipΓ‘nico. Siempre partiendo de un paradigma compartido la violencia machista y patriarcal es estructural a este sistema, no son casos individuales, ni excepcionales. La regla es que la mayorΓ­a de las denuncias son reales, y muchas veces fatales.

En Argentina, de cada 1.000 casos de abuso sexual, solo 100 son denunciados, y apenas uno llega a una condena judicial, segΓΊn datos del Ministerio PΓΊblico Fiscal difundidos por AmnistΓ­a Internacional y otras organizaciones.

UNICEF estima que una de cada 5 niΓ±as y uno de cada 13 niΓ±os son vΓ­ctimas de abuso sexual en Argentina. A pesar de estas cifras alarmantes, el70% de esos abusos son intrafamiliares, β€œsΓ³lo el 2% de las denuncias por abuso sexual infantil llegan a una sentencia judicial para el agresor”, este es el verdadero flagelo que tenemos que atender.

Es importante seΓ±alar que β€œel CΓ³digo Penal ya prevΓ© sanciones por falsas denuncias en los artΓ­culos 245 (falsa denuncia) y 109 (calumnias e injurias)”. Por lo que se necesita una justicia que actΓΊe con celeridad. Es necesario rechazar este proyecto que solo se enmarca y se entiende en el intento de destruir nuestros derechos conquistados. No lo permitiremos, este es un motivo mΓ‘s para unir estas peleas con las otras y dar una batalla cultural integral por la sociedad que deseamos y soΓ±amos.

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