En una sesión que marcó un punto de no retorno para la soberanía ambiental y económica del país, el oficialismo logró imponer su agenda extractivista al dar media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares y ratificar el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Con los votos justos y un fuerte despliegue de presión sobre las provincias, la Casa Rosada desmanteló la protección de las reservas de agua dulce más importantes de la Argentina para ponerlas al servicio de los intereses mineros transnacionales.
A pesar de ello, la estrategia argentina se topó con la velocidad charrúa: Uruguay se convirtió hoy en el primer país en ratificar el acuerdo de forma definitiva, luego de que su Cámara lo aprobara por unanimidad este mediodía. En Buenos Aires, el senador Maximiliano Abad (UCR) intentó una moción para adelantar la votación y no «perder» ante Uruguay, pero el peronismo —liderado por José Mayans— bloqueó el intento, calificándolo de «atropello reglamentario».
10 razones para rechazar la reforma a la Ley de Glaciares
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Tras ello, el cierre de la jornada quedó reservado para la Ley de Glaciares. El proyecto oficialista buscó redefinir las áreas protegidas (el «ambiente periglacial») para facilitar inversiones mineras bajo el marco del RIGI.
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