Un informe del Banco Central revela que la provincia tiene uno de los niveles más bajos de financiamiento hipotecario del país, con solo 5,4 nuevos deudores por cada 10.000 adultos.
Mientras el mercado inmobiliario argentino muestra señales de reactivación, la estadística en Entre Ríos presenta un escenario complejo para acceder a una vivienda. Según datos analizados por el Banco Central a diciembre de 2025, al cierre del primer trimestre de 2026 la provincia no solo quedó fuera de los grandes centros de volumen crediticio, sino que registra una de las cifras de financiamiento por préstamo más bajas del país.
El informe indica que en Entre Ríos se registran 5,4 nuevos deudores por cada 10.000 adultos, ubicando a la provincia en el 12° puesto nacional. Esta cifra contrasta fuertemente con la Ciudad de Buenos Aires (46,3) o con provincias patagónicas como Neuquén y Chubut, que lideran con niveles superiores a 16 deudores.
Cabe recordar que el ingreso requerido para acceder a una vivienda de USD 100.000 ronda entre 3,2 y 4,7 millones de pesos. Con un salario promedio formal en el sector privado de aproximadamente 1.753.134 pesos, una familia entrerriana tipo necesita al menos dos sueldos plenos y de buen rango para aspirar a la calificación mínima.
Otro dato relevante es el saldo promedio de los créditos otorgados. En Entre Ríos, el monto promedio de un préstamo hipotecario se sitúa en 89,3 millones de pesos, colocando a la provincia en el pelotón final del ranking nacional, superando únicamente a La Rioja (83,1 millones) y quedando prácticamente a la par de Santa Fe (88,7 millones). La diferencia es abismal si se compara con provincias como Santiago del Estero, donde el saldo promedio llega a 189,2 millones, o Tierra del Fuego con 142,4 millones.
A nivel nacional, el volumen absoluto sigue concentrado en Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Entre Ríos, a pesar de su relevancia productiva, mantiene un mercado hipotecario más conservador y limitado, influenciado por una oferta bancaria menos agresiva que en los distritos centrales y una relación cuota-ingreso que todavía resulta prohibitiva para gran parte de la clase media provincial.
Para los especialistas, la clave para que estos números mejoren en la provincia dependerá de la estabilidad de la inflación (que impacta en las cuotas UVA) y de una mejora real en el poder adquisitivo que permita a los entrerrianos alcanzar el umbral de ahorro previo del 25% del valor de la propiedad, requisito indispensable para iniciar el sueño de la casa propia.
