viernes, 22 mayo, 2026
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Entre Ríos: los casos de intoxicación por monóxido de carbono triplican el valor esperado

Según el Boletín Epidemiológico Nacional, la provincia registró 17 casos confirmados en 2026, superando ampliamente el promedio histórico para el período.

Con la llegada de las bajas temperaturas, el monóxido de carbono (CO) se convierte en un riesgo en los hogares. De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN N° 808), correspondiente a la semana epidemiológica 17 de 2026, Entre Ríos experimentó un aumento en las notificaciones por intoxicación con este gas, superando las estadísticas históricas para esta época del año.

El informe detalla que la intoxicación por monóxido de carbono «constituye un evento de importancia sanitaria debido a su frecuencia y el riesgo de mortalidad asociado». Al tratarse de un gas inodoro, incoloro e insípido, «su carácter no perceptible por los sentidos lo convierte en un agente de exposición inadvertido, particularmente en contextos domésticos y laborales mal ventilados».

A nivel país, durante 2026 se notificaron 263 casos confirmados y 9 personas fallecidas. El Ministerio de Salud de la Nación hizo especial hincapié en el impacto en el litoral y la zona central. Según los datos oficiales, se registró un incremento respecto de la mediana de los cuatro años anteriores, «el cual ocurre especialmente a expensas de las regiones Centro y Cuyo, principalmente en Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Entre Ríos y Mendoza».

Entre Ríos pasó de registrar 2 casos en el mismo período de 2022 a 17 casos confirmados en lo que va de 2026. El Boletín Epidemiológico señala que «estas jurisdicciones superaron entre 4 y 8 veces el valor esperado para este periodo del año».

Las autoridades indican que «la mayoría de estos eventos se originan en exposiciones no intencionales intradomiciliarias vinculadas al uso inadecuado, desperfectos o falta de mantenimiento de artefactos para calefacción o cocción, en ambientes cerrados y sin ventilación adecuada». De los casos nacionales que aportaron datos sobre su fuente de exposición, el 26% correspondió a estufas a gas y el 20% a cocinas, anafes u hornos.

El monóxido de carbono ingresa al organismo por las vías respiratorias y disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, afectando principalmente al cerebro y al corazón. Los síntomas incluyen «debilidad, cansancio, sensación vertiginosa, síncope», manifestaciones neurológicas como «cefalea, irritabilidad, somnolencia, mareos, confusión» y afecciones gastrointestinales como «náuseas y vómitos».

Ante la sospecha de intoxicación, el protocolo indica «ventilar el lugar inmediatamente, retirar al intoxicado y trasladarlo a un espacio abierto donde pueda respirar aire fresco» y acudir a un centro de atención médica. Las recomendaciones incluyen revisar los artefactos una vez al año por un gasista matriculado, controlar que la llama sea azul y no utilizar hornallas ni horno para calefaccionar la vivienda.

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