El Gobierno de Entre Ríos creó el Registro Provincial de Iglesias, un mecanismo voluntario para que comunidades de fe no católicas puedan inscribirse con su identidad real, sin necesidad de recurrir a figuras jurídicas como asociaciones civiles o fundaciones.
A través de una resolución de la Dirección General de Inspección de Personas Jurídicas, el Gobierno Provincial habilitó la creación del Registro Provincial de Iglesias, un mecanismo voluntario y declarativo destinado a comunidades de fe no católicas.
Hasta la implementación de esta medida, las iglesias evangélicas, adventistas, judías y de otras confesiones debían inscribirse como asociaciones civiles o fundaciones para realizar trámites civiles como adquirir bienes inmuebles o abrir cuentas bancarias. Con el nuevo registro, el Estado Provincial reconoce administrativamente su identidad sin modificar sus estatutos, vocabulario ni dinámicas internas.
El profesor en Ciencias Religiosas y Filosofía y Licenciado en Educación, Roberto Richard, calificó la iniciativa como un «cambio de paradigma» largamente esperado. Según Richard, el impacto es doble: en lo simbólico, el Estado reconoce la identidad real de las comunidades; en lo teológico, permite vivir y expresar la fe de forma más íntegra en el espacio público.
El trámite no es obligatorio ni punitivo. El Estado Provincial aclaró que no se realizarán auditorías ideológicas ni control de mérito sobre los dogmas. «La inscripción no otorgará ni quitará personería, y el registro no implica fiscalización permanente ni injerencia doctrinal», puntualizó Richard.
El marco normativo permite a las iglesias ser titulares de bienes, abrir cuentas, celebrar contratos y recibir donaciones sin que el Estado indague en sus prácticas y creencias. Además, coloca a las confesiones no católicas en pie de igualdad civil con la Iglesia Católica.
Las iglesias en Entre Ríos sostienen una red de contención social en barrios y parajes donde el Estado tiene presencia limitada. Con la nueva figura de «entidad religiosa», podrán articular mejor con programas sociales y educativos sin renunciar a su carácter espiritual. «Esto les permitirá sumar su experiencia en territorio a las políticas públicas», afirmó Richard.
La resolución contempla un mecanismo de migración para las asociaciones y fundaciones vigentes, que podrán transformarse en entidades religiosas sin disolución ni liquidación, manteniendo la continuidad de su personería, patrimonio y registro.
«El registro supone un cambio de paradigma: por primera vez, la Provincia reconocerá oficialmente la existencia de comunidades no católicas en su diversidad», concluyó Richard. (APFDigital)
