En Gualeguaychú, el espacio de Cáritas «La Casita Lucy Rocca de Rossi» asiste a 35 niños y 26 adolescentes con clases de apoyo gratuitas, juegos y acompañamiento educativo. Su sostenimiento depende de voluntarios y una feria solidaria que enfrenta dificultades económicas.
En la intersección de las calles Palacios y Roca de Gualeguaychú funciona La Casita «Lucy Rocca de Rossi», un espacio de Cáritas que brinda apoyo escolar y contención a niños y adolescentes de sectores periféricos de la ciudad. El lugar lleva el nombre de Lucía María Rocca de Rossi, quien impulsó proyectos educativos y sociales destinados a personas con menos recursos.
La Casita inició sus actividades en 2003 y actualmente forma parte de las acciones de promoción humana y educación de Cáritas San Juan Bautista. Se mantiene mediante el trabajo voluntario y una feria solidaria que se realiza los miércoles. Con lo recaudado se cubren gastos de electricidad, artículos de limpieza y seguro escolar de los niños. Sin embargo, según indicaron responsables del espacio, la aparición de nuevas ferias en la zona redujo las ventas y ya no alcanzan a cubrir los gastos todos los meses.
En el nivel primario asisten 35 chicos que concurren a las escuelas N.º 106, Rawson o Gervasio Méndez. Analía Melgarejo, responsable del área primaria, señaló que siete docentes jubilados ofrecen clases de apoyo escolar de forma voluntaria. «El año pasado todos los chicos que asistieron pudieron pasar de grado», afirmó. Además, la institución incorporó el acompañamiento de una psicopedagoga a través de proyectos presentados ante Cáritas Argentina.
El espacio también organiza actividades recreativas. Los niños asistieron al cine por primera vez gracias a entradas gratuitas y aportes de vecinos para pochoclos y gaseosas. Cuentan con una ludoteca los miércoles, donde siete voluntarios y una psicopedagoga guían juegos diseñados para estimular capacidades cognitivas y favorecer el aprendizaje.
En el nivel secundario concurren 26 estudiantes de escuelas como Pablo Aedo, El Potrero, Escuela Normal, Colegio Luis Clavarino y las ENET. Marisa Lapalma, coordinadora del área, explicó que tres docentes de Matemática, una de Biología, una de Historia y Formación Ética, y profesores de materias generales —todos jubilados— dictan clases. «Más de cuatro o cinco alumnos por profesor harían perder la personalización que buscamos», sostuvo Lapalma. Las inasistencias son controladas, existe comunicación con los padres y hay lista de espera para ingresar.
El acompañamiento incluye seguimiento de calificaciones, contacto con las instituciones educativas y trabajo articulado con las familias. «El objetivo es acompañar todo el proceso educativo», resumió Lapalma.
La Casita también destacó la labor de Gustavo Chesini y Susana Garro, quienes estuvieron a cargo del espacio durante quince años. Actualmente, la institución convoca a voluntarios y colaboradores para sostener sus actividades.
