15/03/2026 20:41hs.
Apretó los puños y gritó con fuerza. Bien fuerte. Se desahogó y, al mismo tiempo, liberó la tensión de una semana particular para él: después de estar en duda hasta último momento por una molestia en la zona del pubis -razón por la cual fue reemplazado ante Huracán– Sebastián Driussi se metió en la lista con lo justo, fue titular ante Sarmientoy, de taquito, marcó el primer gol del partido.
Apenas 72 horas después del 2-1 en el Ducó -con un gol del Gordo incluido-, era importante que Driussi estuviera ante el Verde. Y pese al dolor con el que tuvo que convivir hasta la práctica vespertina del sábado, se metió. Jugó con molestias -todavía se le notan gestos de incomodidad- y respondió: convirtió su tercer gol en cuatro partidos.
Foto Marcelo Carroll
Necesitaba, Sebastián Driussi, tener continuidad. Después de haberle marcado a Banfield -en la despedida de Marcelo Gallardo- y de convertir de cabeza el 1-0 en el Ducó, sumar más minutos en cancha iba a permitirle ratificar su levantada. Y así fue: tras una jugada enmarañada en el área chica de Sarmiento, metió un taquito para que River se pusiera en ventaja justo antes del final del primer tiempo (41′).
Foto Marcelo Carroll
Este tanto, por caso, le permite seguir amigándose con la red. Porque en estos últimos cuatro partidos cortó una racha de 14 juegos sin convertir (su última conquista tenía como fecha el 21 de agosto contra Libertad) y en lo colectivo también le puso punto final a otra particular marca: tres meses y un día después, y con siete partidos oficiales en el medio, un delantero del Millonario pudo volver a anotar.
Más allá de las marcas personales, esa alegría también la celebró el Monumental, que semanas atrás lo había tenido entre los apuntados por los hinchas en la victoria ante Banfield. Driussi era consciente de que había recibido chiflidos en la previa a la triste despedida de Marcelo Gallardo y quería que ese capítulo quedara definitivamente archivado. Su gol fue otro paso en ese camino: el de refrendar la apuesta que River había hecho por él en el verano de 2025, cuando invirtió cerca de diez millones de dólares para repatriarlo desde Austin FC.
El taco de Driussi.
Y si algo dejó claro su grito, apretando los puños frente a la tribuna, es que Driussi quiere que esta sea su verdadera revancha en Núñez. Con el dolor todavía latente pero con el arco otra vez entre ceja y ceja, el delantero empieza a dejar atrás los murmullos y a transformar aquella presión en goles. Porque, en un River que necesitaba que sus delanteros vuelvan a convertir, el Gordo parece haber encontrado nuevamente el camino.
