Las precipitaciones registradas en la provincia aseguran la humedad necesaria para los cultivos de invierno y alivian el escenario hídrico, según el informe de la Bolsa de Cereales.
La primera quincena de abril representó un cambio significativo para la producción agropecuaria en Entre Ríos. De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (BCER), las lluvias de las últimas semanas no solo fueron abundantes, sino que permitieron una recarga profunda de los suelos, superando el déficit hídrico que había afectado etapas anteriores de la campaña.
Si bien el exceso de humedad superficial generó complicaciones logísticas temporales en caminos rurales y el acceso a los lotes, la evaluación técnica es considerada favorable. El sistema hídrico provincial ha recuperado sus niveles, lo que garantiza que la próxima campaña fina, que incluye trigo y cebada, comience sin restricciones de humedad, un factor clave para el desarrollo de los cultivos de invierno.
El panorama a mediano plazo también muestra un escenario alentador. Los indicadores climáticos confirman una transición hacia una fase de «El Niño», que se espera esté consolidada para la próxima primavera. Este fenómeno promete una oferta de agua constante en momentos cruciales, como la floración de los cultivos y el inicio de las siembras de la cosecha gruesa.
Con un pronóstico que anticipa días templados y una menor frecuencia de lluvias intensas para el resto de abril, se espera que el secado natural de los campos permita normalizar las operaciones con maquinaria agrícola.
De esta manera, el sector agropecuario de Entre Ríos supera un período de inestabilidad con la seguridad de contar con reservas hídricas suficientes para afrontar los desafíos productivos del resto del año. (Con información de APFDigital)
