La iniciativa busca garantizar la cobertura y el abordaje integral de la enfermedad. Pacientes relataron las dificultades para acceder a tratamientos y diagnósticos.
La semana pasada ingresó a la Legislatura de Entre Ríos un proyecto de ley para garantizar la cobertura y el abordaje integral de la endometriosis. La iniciativa fue acompañada por testimonios de pacientes que padecen esta afección.
Luján Acharta, de 24 años, afirmó que su diagnóstico se confirmó el 2 de enero de 2024 tras una cirugía laparoscópica, luego de casi una década de síntomas. “Fue un camino muy largo hasta llegar al diagnóstico. Más de ocho años de incertidumbre, pero sobre todo los últimos dos años fueron terribles”, declaró.
Según relató, sus síntomas —hemorragias abundantes y dolores— fueron confundidos con otras patologías. Indicó que le realizaron estudios de diabetes y celiaquía en dos ocasiones.
Acharta señaló que, pese a contar con obra social, la medicación y el tratamiento integral no están cubiertos. “Hoy no me cubre la nutricionista y como todos sabemos la endometriosis es una enfermedad inflamatoria, entonces los pacientes con endometriosis debemos hacer dietas antiinflamatoria a hoy un paquete de fideos sin tacc sale 5000 pesos”, sostuvo.
También destacó el rol de la salud mental: “Sin el acompañamiento de mi terapeuta no hubiese sido posible seguir adelante debido a que los dolores se tornan insoportables”.
“Yo soy una bendecida y una privilegiada porque tengo mi trabajo con el cual puedo pagar todas estas cosas. Pero hay muchas chicas que no lo pueden hacer”, afirmó.
Sobre el debate legislativo, Acharta declaró: “Le hablo a las diputadas para que piensen el dolor que ellas viven y que todos tenemos una hija, una prima o sufrimos los dolores menstruales y los normalizamos. Bueno, piensen que cualquiera de sus hijas o ustedes pueden estar acostadas y que no haya calmante que las ayude”.
Finalmente, la paciente expresó: “Mi deseo es que se apruebe este proyecto de ley para que miles de mujeres entrerrianas no tengan que llegar de ocho a 10 años a un diagnóstico cuando se puede llegar mucho más rápido”.
