El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber) presentó el balance económico de la cosecha de soja correspondiente al ciclo 2025/26.
El Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber) presentó el balance económico de la cosecha de soja correspondiente al ciclo 2025/26, revelando un escenario dispar para el sector agropecuario provincial.
La campaña cerró con una rentabilidad final positiva del 19,8% bajo el esquema de campos arrendados. El resultado refleja dos realidades opuestas: los planteos tempranos y los cultivos tardíos.
La producción total de la oleaginosa en Entre Ríos alcanzó las 2.695.100 toneladas, lo que representa una caída interanual del 22%. Esta contracción se explica por una reducción del 5% en la superficie sembrada y una merma del 18% en los rendimientos promedio respecto al año anterior.
La pérdida de terreno de la soja estuvo ligada a una expansión del maíz, que sumó más de 256.000 hectáreas y desplazó a la oleaginosa de sus lotes tradicionales. Para esta campaña, los productores entrerrianos realizaron una inversión global de 448,6 millones de dólares, logrando un valor bruto de producción estimado en 867,3 millones de dólares, tomando como referencia las cotizaciones del mercado de Rosario a principios de junio.
La distribución de los ingresos estuvo condicionada por una volatilidad de precios. El ciclo comercial comenzó con valores que superaban los 350 dólares por tonelada a fines de 2025, pero sufrió una tendencia bajista a partir de enero. El impacto más severo se sintió entre abril y principios de mayo, cuando el precio se estancó en torno a los 320 dólares. Hacia finales de mayo, una recuperación estabilizó el mercado en 321 dólares por tonelada.
Este movimiento afectó a la soja de primera, que representó el 34% del área cultivada. Con costos de implantación más elevados, el rendimiento de indiferencia superó los 2.400 kilos por hectárea, superando al rendimiento real. En tierra propia, la ganancia promedio fue de 220 dólares por hectárea. En la zona sur de la provincia, que concentra el 42% de la superficie de soja de primera, los productores enfrentaron pérdidas de 203 dólares por hectárea bajo arrendamiento.
La soja de segunda concentró el 66% de la superficie. Al requerir una inversión inicial menor y alcanzar rendimientos un 7% por encima del promedio del último lustro, sus márgenes se mantuvieron. Bajo esta modalidad, los resultados fueron positivos en casi todo el territorio entrerriano, con beneficios promedio de 292 dólares por hectárea en campos propios y de 157 dólares en campos alquilados. En el departamento Gualeguaychú, la producción bajo arrendamiento registró pérdidas de 51 dólares por hectárea.
El informe del Siber destaca el rol de la soja de segunda al registrar beneficios específicos del 30%. Gracias a esto, la agricultura entrerriana logró amortiguar el impacto de los márgenes de la soja de primera, permitiendo que el sector cierre el año agrícola con números positivos a nivel general.
