El obispo de Gualeguaychú, monseñor Héctor Zordán, instó a renovar el compromiso con la patria y advirtió sobre la crisis del diálogo en la sociedad argentina durante su homilía por el 9 de julio.
Monseñor Héctor Zordán, obispo de Gualeguaychú, pronunció un mensaje con motivo del 9 de julio en el que vinculó la celebración de la Independencia con una reflexión sobre la situación actual del país. En su homilía, citó la presencia de banderas celestes y blancas en espacios públicos y el grito de “¡Argentina, Argentina!” durante eventos deportivos como expresiones de identidad nacional, pero señaló que la fecha patria exige una mirada más profunda.
“Es genial que una gesta deportiva nos haga valorar y ahondar en nuestra identidad como pueblo”, afirmó, aunque remarcó que el 9 de julio invita a renovar la conciencia sobre la independencia conquistada, la libertad construida a lo largo de dos siglos y la democracia como una responsabilidad permanente. “Es necesario que se nos vista el corazón de celeste y blanco”, expresó, sintetizando el eje espiritual de su mensaje.
Zordán tomó como referencia bíblica el libro del profeta Jeremías y el episodio del exilio del pueblo de Israel en Babilonia. Destacó que el mensaje de Dios a través del profeta fue una invitación a comprometerse con la realidad del lugar donde se vive: “Busquen el bienestar de la ciudad donde viven, porque de su bienestar depende también el de ustedes”.
El obispo sostuvo que “la tentación más fácil es refugiarse en las propias preocupaciones o en los propios males” y propuso recuperar una ciudadanía activa: “Estamos llamados a pasar de ser meros habitantes de este suelo a comportarnos como ciudadanos de esta querida Nación”. Afirmó que la construcción de la Patria no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos o instituciones, sino una tarea colectiva.
En el tramo central de su mensaje, Zordán se refirió a la necesidad de recuperar el diálogo como herramienta para la convivencia democrática. Declaró que “el compromiso por el bien común en nuestra Patria debe tomar una forma muy concreta: el diálogo”, aunque advirtió que esa capacidad está “herida de muerte” por prácticas como la descalificación, el insulto, la agresividad, la exclusión de quien piensa distinto y la violencia en redes sociales.
Sin mencionar sectores políticos específicos, el planteo alcanzó a toda la dirigencia y a la sociedad en general. “Necesitamos un diálogo fecundo que busque sinceramente el bien de todos”, sostuvo. Citó al papa Pablo VI y enumeró cuatro condiciones para el diálogo: claridad, afabilidad, confianza y prudencia. “Cuando el diálogo se vive de esta manera, se realiza la unión de la verdad con la caridad, de la inteligencia con el amor”, recordó.
En ese punto, Zordán expresó: “¡Qué desafío tan grande para nosotros, los dirigentes de nuestra sociedad!”. El mensaje se inscribe en la línea histórica de la Iglesia argentina que entiende la construcción nacional desde la perspectiva del bien común, resumida en la frase de la Conferencia Episcopal Argentina: “La Patria es un don, la Nación una tarea”.
El obispo concluyó: “Que Jesucristo, el Señor de la historia, nos conceda la sabiduría para dialogar buscando siempre el bien común y la generosidad para trabajar unidos por una Patria de hermanos”.
