Propietarios de El Templo del Libro, comercio emblemático de Paraná, expresaron su oposición a la iniciativa del Poder Ejecutivo nacional de derogar la Ley N° 25.542.
La propuesta del Poder Ejecutivo nacional de derogar la Ley N° 25.542 de Defensa de la Actividad Librera generó reacciones en el ámbito cultural y editorial de Argentina. La normativa, sancionada a fines de 2001, establece que los editores o importadores fijan un precio uniforme de venta al público (PVP) para cada título, con el objetivo de garantizar condiciones de competencia equitativas entre pequeñas librerías y grandes cadenas o plataformas de venta online.
La Fundación El Libro, a través de un pronunciamiento oficial, calificó a la ley como la “columna vertebral” del sector y rechazó el proyecto oficialista. Sostuvo que la medida “dejará en situación de vulnerabilidad a los sectores más pequeños del mercado, como las librerías independientes, las editoriales de menor escala y los autores, al tiempo que favorecerá la concentración del negocio”.
En Paraná, Pedro Demonte y Juan Sebastián Demonte, propietarios de El Templo del Libro, analizaron el impacto de la medida. Consultados, consideraron desacertado modificar una herramienta consensuada por la cadena productiva del libro: “Está mal porque es algo que funciona y que cuenta con el consenso de todas las partes involucradas en el mundo del libro. Por eso, derogar la ley sería una decisión muy desacertada, sobre todo para nosotros, las librerías pequeñas e independientes, y para las editoriales chicas”.
Advirtieron sobre el escenario desigual al que se enfrentarían las librerías tradicionales si se elimina el precio fijado por el editor, abriendo la puerta a prácticas comerciales abusivas por parte de grandes superficies, supermercados o plataformas digitales: “Sería imposible competir: lo que se busca es eliminar la competencia mediante el dumping. En ese escenario, nos veríamos obligados a dejar el rubro”.
Los libreros señalaron que el cliente que llega a su librería, en su mayoría, ya sabe lo que busca. “Tenemos un rango de edades muy amplio: desde chicos que vienen todas las semanas o cada mes por sus cómics, hasta público adulto que busca principalmente novelas, libros de superación personal, política o temas relacionados con la historia de Paraná y de la provincia”, afirmaron.
El debate permanece abierto en la agenda pública, mientras la comunidad del libro ratifica la necesidad de resguardar una herramienta clave para la diversidad cultural y el acceso equitativo a la lectura en todo el país.
