viernes, 31 julio, 2026
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Advierten sobre la elevada presencia de residuos plásticos en el Río Paraná

El investigador del Instituto Nacional de Limnología, Martín Blettler, alertó sobre la acumulación de plásticos en el Río Paraná y la deficiente gestión de residuos en los municipios.

En la Argentina se recicla un porcentaje bajo de los residuos plásticos; el resto termina en vertederos, ríos y, finalmente, en el mar. Así lo explicó a APFDigital Martín Blettler, investigador del Instituto Nacional de Limnología, quien advirtió sobre la deficiente gestión de residuos por parte de los municipios.

“Después de una lluvia o una crecida, vemos en la desembocadura que da al Paraná -así como en cada boca de tormenta- cómo se extienden unas ‘plumas’ con colecciones de plásticos que salen hacia el río”, afirmó el especialista. Blettler consideró prioritario optimizar la recolección, disposición final y reciclaje de estos materiales para evitar la fragmentación que degrada los macroplásticos en micropartículas, las cuales resultan imposibles de recolectar y terminan dispersas en el ambiente.

La alta acumulación de residuos plásticos representa una amenaza para la biodiversidad y la salud humana. En la actualidad, la presencia de estos materiales y sus derivados, entre los que destacan los microplásticos, se ha convertido en una preocupación ambiental a nivel global. Al ingresar al organismo, estos contaminantes desencadenan estrés oxidativo: un desequilibrio a nivel celular que altera el sistema inmunológico y provoca daños en la salud.

Para Blettler, quien estudia junto a su equipo la presencia de microplásticos en el río, existen responsabilidades compartidas “que van de menor a mayor, desde el ámbito individual hasta las grandes corporaciones productoras y el uso masivo del material”.

“Son muchas las personas que, conscientes de la situación, han optado por reducir el uso del plástico reutilizando envases, llevando bolsas de tela o recipientes para sus compras. Como consumidores podemos asumir el compromiso individual de separar los residuos para que no terminen en los vertederos, pero esto no es suficiente. Se requieren acuerdos y tratados nacionales e internacionales impulsados por los gobiernos y las multinacionales para comenzar a reducir la contaminación, una tarea que no es nada sencilla”, concluyó el especialista.

Toxicidad en la cadena alimentaria

“El hecho de que se hayan detectado micropartículas de plástico en aves y peces es un indicativo de que también podrían estar en los músculos y órganos de cualquier especie”, advirtió Blettler. La toxicidad de los plásticos se debe a los aditivos químicos que contienen, los cuales generan principalmente daños hepáticos o gastrointestinales: una vez absorbidos, pasan al torrente sanguíneo y se dispersan por todo el organismo humano.

A su vez, el especialista explicó que los plásticos más grandes sufren un proceso irreversible: “Una vez en el ambiente, comienzan a fragmentarse rápidamente, multiplicando de forma exponencial el número de partículas que arrastra la corriente y que terminan en los bancos de arena. Esto depende del tiempo de exposición, la radiación ultravioleta y la erosión del agua. Una vez que la fragmentación empieza, no hay forma de detenerla; por eso es crucial recolectar los plásticos antes de que eso ocurra. Lo ideal sería que nunca lleguen al medioambiente, pero penosamente aún estamos lejos de poder impedirlo efectivamente”.

La contaminación plástica es uno de los factores de estrés en el medio ambiente y su concentración está aumentando. Esta amenaza no se limita a mares y ríos, sino que también está presente en selvas, desiertos, montañas y aire.

En tal sentido, el investigador sostuvo que “la contaminación por plástico ha crecido exponencialmente durante la última década y se espera que continúe haciéndolo si las medidas de mitigación no se mejoran o no se implementan adecuadamente”.

“Lamentablemente, y a pesar de una presión social cada vez más fuerte, dichas medidas de mitigación siguen siendo tibias y muy poco centradas en el origen real del problema: la fabricación y uso masivo de productos plásticos, particularmente de aquellos descartables”, advirtió.

Ríos y arroyos urbanos e islas

Los ríos desempeñan un papel en el transporte de desechos plásticos hacia los océanos. Sin embargo, estos ecosistemas fluviales se ven directamente impactados por ese contaminante. Si bien se han hecho esfuerzos por cuantificar y tipificar esos impactos en algunos ríos del planeta, éstos aún resultan insuficientes considerando la magnitud y extensión del problema.

La contaminación plástica en el Río Paraná está siendo estudiada y el conocimiento que se tiene sobre este contaminante emergente sigue siendo escaso, dadas las dimensiones de este río, las numerosas metrópolis asentadas sobre sus márgenes, su importancia en cuanto a bienes y servicios ecosistémicos, y el evidente grado de deterioro ambiental al que está sujeto.

En Argentina, el aumento de la población y de los niveles de consumo han acelerado la tasa de generación de residuos. En tal sentido, los ríos y arroyos urbanos sufren de múltiples impactos ambientales y muchos de ellos se encuentran altamente degradados.

En el caso del Río Paraná, la frecuencia de microplásticos en peces es más alta que en otros ríos regionales, siendo las fibras los contenidos que mayormente ingieren los peces.

“No existe mejor residuo que aquel que no se genera”

La implementación de las iniciativas de reducción del consumo de plásticos -especialmente de aquellos descartables- en responsabilidad extendida del productor y de basura cero, son cruciales. Un dato ilustra la magnitud del problema: de todo el plástico producido a nivel global entre 1950 y 2015, solo se recicló el 9 %.

Un aspecto clave para frenar la contaminación en los cursos de agua es la erradicación de los basurales a cielo abierto, donde los residuos no están contenidos y terminan filtrándose al entorno por acción de las lluvias, inundaciones y vientos.

A esto se suma el deficiente tratamiento de efluentes cloacales: según Blettler, la gran cantidad de ciudades ribereñas que vierten sus líquidos sin tratar se convierten en una de las principales fuentes de microplásticos.

Para concluir, el especialista remarcó la urgencia de reducir el ingreso de plásticos a los cuerpos de agua dulce y, particularmente, al Río Paraná. “El mayor problema detectado es la mala gestión de los residuos sólidos urbanos, que en su gran mayoría terminan acumulándose y contaminando los ambientes acuáticos naturales. Por eso, apremia implementar políticas públicas efectivas que reduzcan o eliminen el uso de plásticos descartables”.

“La ciencia juega un papel clave para alertar a la ciudadanía sobre las consecuencias de este contaminante emergente y para proponer medidas de mitigación que deben ser adoptadas por los gobiernos”, aseveró.

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