El ejercicio contó con la participación de los móviles 26, 33, 35 y 36 y permitió poner a prueba la coordinación de los equipos, el montaje de los sistemas de extracción y abastecimiento de agua, el funcionamiento de las bombas y la utilización de monitores de alta capacidad.
Bomberos llevaron a cabo una práctica operativa destinada a reforzar la respuesta ante incendios que requieren un alto caudal de agua. El ejercicio se realizó con la participación de los móviles 26, 33, 35 y 36, y se centró en la coordinación de los equipos, el montaje de sistemas de extracción y abastecimiento, el funcionamiento de las bombas y el uso de monitores de alta capacidad.
Uno de los recursos principales fue el móvil 33, equipado con una motobomba capaz de impulsar 1.600 litros de agua por minuto, alcanzar una altura de hasta 80 metros y operar a 3.400 revoluciones por minuto. Esta unidad también cuenta con un tanque de espuma tipo ARF, destinado a incendios que involucran combustibles líquidos y alcoholes.
El móvil 35, por su parte, dispone de una bomba de succión y un tanque de 1.500 litros, además de sistemas de alta y baja presión. El sistema de alta presión permite trabajar mediante la pulverización del agua, útil para tareas específicas de extinción.
Durante la jornada se utilizaron dos monitores de alta capacidad, con los que se evaluó el funcionamiento conjunto de los equipos y las posibilidades de despliegue ante un incendio de gran magnitud.
Uno de los aspectos centrales fue la operación simultánea de los sistemas de succión de los móviles 33 y 35. Esta configuración permite conformar una línea de ataque con un caudal aproximado de 3.800 litros por minuto, incrementando la capacidad de respuesta ante incendios industriales.
La práctica forma parte de las tareas de capacitación y entrenamiento permanente del cuerpo activo, con el objetivo de mantener al personal preparado para intervenir de manera coordinada y eficiente ante situaciones que demanden un elevado requerimiento hídrico.
