Debate sobre el sentido del diseño en la FADU-UBA

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Aula Magna de la FADU-UBA durante el coloquio sobre diseño

En el Aula Magna de la FADU-UBA se realizó un coloquio entre cinco profesores titulares de Diseño Industrial con motivo de la presentación del libro «El diseño de sentido (o el sentido del diseño)», de Analía Cervini.

En el Aula Magna de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA), se llevó a cabo días atrás un coloquio entre cinco profesores titulares de la materia troncal Diseño Industrial. El motivo fue la presentación del libro «El diseño de sentido (o el sentido del diseño)», de la diseñadora industrial y doctora en Diseño Analía Cervini, publicado por la editorial Experimenta Libros, de Madrid.

La autora estuvo acompañada por sus colegas y docentes Pablo Bianchi, Andrés Ferrero, Roxana Garbarini, Anabella Rondina y Marco Sanguinetti.

El debate abordó la multiplicidad de variables involucradas en la disciplina: “A diferencia de lo que ocurría décadas atrás, hoy ya no pensamos sólo en términos funcionales sino que consideramos también las dimensiones estética, económica, social, ambiental y cultural”, aclaró Cervini.

La diseñadora agregó que el título de su libro define al diseño como “la tarea fundamental de producir sentido”, y que puede entenderse también como “ser consciente de las razones que guían cada decisión proyectual y analizar los datos del presente para anticipar el impacto de nuestro diseño en escenarios futuros”.

Postura sobre la IA

Luego se abrió el debate a la relación entre el diseño y la inteligencia artificial, y Cervini dejó en claro su postura: “El problema del uso de la IA es que lleva directamente al final del proceso evitando todo pensamiento proyectual”.

A su vez, Rondina advirtió que, si bien hoy el acceso a la IA es económico, “con el tiempo esto puede cambiar y dar lugar a una suerte de tecno-feudalismo en función de la capacidad económica de cada usuario”.

Agregó que estudiar y formarse como profesional supone “una ventaja inconmensurable”, pero que también trae aparejada la responsabilidad de “ser personas con pensamiento crítico”. Y concluyó: “La educación tiene el poder de cambiar todo, así que debemos fijarnos el objetivo de que muchos más estudiantes y profesionales puedan desarrollar un pensamiento crítico frente a la realidad”.

Enseñar Diseño

Ya abierto el debate sobre la enseñanza del diseño, Bianchi evocó otros dos libros anteriores de Cervini: Identidad Estratégica (2004, con Juan Kayser) y En torno al Producto (2005, con Paulina Becerra).

Explicó que, con el apoyo de esos textos, los docentes de su generación pudieron brindarles a sus estudiantes “un pensamiento construido desde una mirada local, que no renegaba de las miradas globales, sino que buscaba una síntesis positiva”.

Y agregó: “Los rescato porque nos sirvieron para entender de una nueva manera ciertas cuestiones que los docentes nos planteábamos en forma intuitiva, y eso nos sirvió para construir una mirada local y situada”. Y concluyó: “Estoy seguro de que este libro va a brindar herramientas para poder pensar el diseño por otros 20 años más”.

En sintonía, Garbarini afirmó que todos los libros de Cervini fueron “instrumentos metodológicos de gran importancia para cada época”, porque en ellos se plasmaron las diferentes dimensiones del diseño: el producto, la identidad, el emprendedurismo, la innovación e incluso la construcción de sociedades más justas. “Todas estas dimensiones completaron y ampliaron las distintas acepciones del sentido del diseño en las últimas décadas”, concluyó.

Durante el debate se reiteraron las preguntas acerca de la omnipresencia de la IA y la incógnita por el futuro. Así, Sanguinetti se preguntó en forma retórica: “¿Qué hay que aprender ahora para que dentro de 20 años podamos ser buenos diseñadores?”.

Y se respondió a sí mismo: “Creo que desde siempre el estudio profundo del diseño es lo mejor que uno puede elegir, porque el diseño es en sí mismo una forma de aprendizaje, y eso es lo que siempre nos va a salvar».

«Cuando dentro de dos décadas sigamos diseñando y haya pasado lo que tenga que pasar con la IA, la pobreza, la riqueza, los recursos naturales, el contexto o lo que sea, el diseño siempre nos va a enseñar. Si alguien quiere aprender, lo único que tiene que hacer es diseñar”, continuó.

A su vez, Ferrero aseguró que El diseño con sentido -el libro presentado- “es una herramienta extraordinaria que sirve como una guía de resolución de los procesos proyectuales, porque en él se presentan varios casos en los que se aplican conceptos y teorías de un modo epistémico y teórico muy bien fundamentado, pero en el que además se analizan herramientas prácticas necesarias para trabajar”.

También destacó que el hecho de compartir este acervo es “un acto de generosidad muy grande”, algo con lo que todos coincidieron.

Por último, la participación de los estudiantes sorprendió por el compromiso y el nivel de argumentación que exhibieron los que tomaron la palabra, en muchos casos para reflexionar y exhibir ideas propias, más que para preguntar y pedir respuestas al panel de profesores.