El actor español Miguel Herrán, conocido por sus papeles en La Casa de Papel y Élite, habló sobre cómo la paternidad modificó su rutina y sus prioridades desde el nacimiento de su hija María en 2024.
Miguel Herrán, de 30 años, lleva más de una década expuesto por su trabajo como actor, pero la paternidad cambió la forma en la que organiza su tiempo fuera de los rodajes. El protagonista de La Casa de Papel y Élite habló sobre cómo vive la crianza de su hija María y sobre la dificultad de combinar trabajo y vida familiar.
Herrán definió la experiencia con una frase concreta: “La paternidad es otro nivel, es otra liga”. Su hija María nació en 2024 y desde entonces, según explicó, cambió la forma en la que decide qué hacer con su tiempo. “Yo disfruto muchísimo de ver crecer a mi hija”, contó al hablar sobre una etapa que intenta compatibilizar con rodajes, promociones y otros compromisos laborales.
El actor reconoció que la organización no siempre resulta sencilla. La dificultad, señaló, no depende únicamente de su profesión: cualquier trabajo exige encontrar un equilibrio cuando hay un niño pequeño que depende de los adultos. En su caso, esa responsabilidad modificó preferencias que años atrás parecían muy distintas. “Ahora prefiero estar en casa con mi hija que trabajando, con amigos o montando en moto”, explicó.
Cómo cambió la rutina de Miguel Herrán después de convertirse en padre
La llegada de María también modificó la manera en la que Herrán interpreta sus tiempos libres. Antes podía organizar con mayor facilidad actividades personales alrededor de los rodajes. Ahora buena parte de esas horas quedan atravesadas por la crianza y por su deseo de estar presente durante los primeros años de su hija. El actor explicó que uno de los puntos más difíciles es justamente sentir que puede perderse momentos mientras trabaja. “Es una persona que depende completamente de ti y tampoco te lo quieres perder”, señaló al describir esa tensión entre la profesión y la vida cotidiana.
Herrán evita convertir esa experiencia en una fórmula general sobre cómo debe ejercerse la paternidad presente. Habla de su caso y de una elección personal que cambió después del nacimiento de María.
Del Goya a una etapa marcada por la vida familiar
Miguel Herrán comenzó a actuar prácticamente por casualidad y tuvo uno de sus primeros grandes papeles en A cambio de nada, dirigida por Daniel Guzmán. Ese trabajo le permitió ganar en 2016 el Goya al mejor actor revelación, cuando todavía estaba en el comienzo de su carrera profesional. Después llegaron personajes con una exposición mucho mayor: interpretó a Río en La Casa de Papel y a Christian en Élite, dos producciones que ampliaron su reconocimiento fuera de España.
Diez años después de aquel primer Goya, Herrán volvió a hablar de cómo cambió su vida, pero esta vez el centro no estuvo puesto en un personaje ni en un premio. La llegada de María alteró una rutina que durante años estuvo organizada alrededor de los rodajes y de sus propios intereses.

