El régimen, vigente desde el 27 de abril y prorrogado hasta el 30 de septiembre, permitió a los vecinos acceder a quitas de intereses y multas. Los fondos se destinan a servicios e infraestructura.
La Moratoria 2026 concluyó el 30 de septiembre con 1.700 contribuyentes que regularizaron deudas municipales acumuladas hasta fines de 2025. El programa había comenzado el 27 de abril y fue prorrogado para ampliar las posibilidades de adhesión.
Durante su vigencia, los vecinos pudieron acceder a reducciones de intereses y multas y elegir diferentes modalidades de pago de acuerdo con su situación. La alternativa de contado contempló la eliminación total de esos recargos, mientras que los planes en cuotas ofrecieron distintos porcentajes de quita y posibilidades de financiación.
La herramienta permitió que contribuyentes con obligaciones pendientes pudieran ordenar su situación tributaria, sin afrontar la totalidad de los intereses y multas acumulados, y evitar que esas deudas continuaran incrementándose.
El régimen alcanzó deudas correspondientes a la Tasa General Inmobiliaria, Obras Sanitarias, Contribución sobre Cementerio, Derecho de Edificación, Derecho de Publicidad y Contribución por Mejoras, cuyos vencimientos hubieran operado hasta el 31 de diciembre de 2025.
Entre las alternativas disponibles, el pago de contado contó con una quita del 100 % de intereses y multas. También se establecieron planes de tres y seis cuotas sin intereses de financiación y con reducciones sobre los recargos, además de opciones de 12 y 18 cuotas.
Con el cierre del régimen, 1.700 contribuyentes lograron regularizar obligaciones que mantenían pendientes y $900 millones ingresaron nuevamente al circuito de recursos propios destinados al sostenimiento de servicios, infraestructura y trabajos que se desarrollan en la ciudad.
Los fondos provenientes de las tasas contribuyen al financiamiento de trabajos como la reparación de calles, el bacheo, la conservación de espacios verdes, la compra de maquinaria y las mejoras de infraestructura.
A su vez, estos ingresos permiten sostener servicios cotidianos como la recolección de residuos, el barrido de calles, las obras sanitarias y el mantenimiento de los espacios públicos. Contar con recursos propios amplía la capacidad de planificación y permite establecer prioridades de acuerdo con las necesidades de la ciudad.

