El tambo estadounidense de Mike McCloskey utiliza una planta de recompresión mecánica de vapor para procesar los efluentes y obtener fertilizante orgánico sólido, nitrato de amonio líquido y agua para riego.
Entre Chicago e Indianápolis, el tambo Fair Oaks Farms, propiedad de Mike McCloskey, procesa el estiércol de sus 20.000 vacas Holando para convertirlo en energía, fertilizantes y agua. La planta Varcor, desarrollada por Sedron Technologies, utiliza recompresión mecánica de vapor para separar los componentes del efluente.
La lechería estadounidense pasó de producir 68.000 millones de litros anuales hace 30 años a 102.000 millones, con una reducción en el número de tambos y un aumento del 50% en la productividad por vaca, que pasó de 20 a más de 29 litros diarios.
En Fair Oaks, el estiércol viaja por cañerías de hasta cinco kilómetros hasta un biodigestor que genera biogás. Este se utiliza para producir electricidad, gas natural comprimido para camiones o gas renovable, según la rentabilidad. Del efluente digerido se separa la fibra larga, que se seca y se reutiliza como cama para las vacas. El resto se procesa en la planta Varcor, que evapora el líquido y obtiene fertilizante orgánico sólido, nitrato de amonio líquido al 10% y agua para riego o bebederos.
El modelo de negocios implica que Sedron financia, construye y opera la planta, y cobra una tarifa por el tratamiento del estiércol y por la venta de los biofertilizantes. La escala mínima para su implementación es de aproximadamente 4.000 vacas.
McCloskey fundó la cooperativa Select Milk Producers, impulsó la marca Fairlife y abrió el tambo al turismo, que recibe un millón de visitantes anuales. El autor de la nota es asesor de la Fundación Producir Conservando.

