lunes, 30 marzo, 2026
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El TC Motor enfrenta desafíos de seguridad y logística con parques automovilísticos numerosos

Tras la victoria de Agustín Canapino en Neuquén, pilotos y equipos del Turismo Carretera expresan preocupación por la cantidad de autos en circuitos y los riesgos que esto genera, en medio de un debate sobre el espectáculo y los costos.

Un año después de la suspensión por condiciones climáticas, Agustín Canapino logró la victoria en el circuito Centenario de Neuquén, cerrando una cuenta pendiente. Sin embargo, la carrera puso en evidencia un debate recurrente en el Turismo Carretera: la idoneidad de los circuitos para albergar parques automovilísticos que, como en esta fecha, superan los 50 vehículos.

La competencia estuvo marcada por múltiples incidentes desde el inicio. En la primera vuelta se registraron toques y despistes, y en la novena vuelta la entrada del Auto de Seguridad fue necesaria. Un relanzamiento posterior derivó en una carambola que involucró a varios pilotos, entre ellos el propio Canapino y Christian Ledesma. Más adelante, un accidente múltiple afectó a competidores como Lucas Carabajal, Julián Santero y Martín Vázquez, entre otros.

Las declaraciones de los pilotos al finalizar la carrera reflejan una preocupación generalizada. «Se corre mal, desesperados. No fue buena idea poner cal donde había aceite: es un lugar de frenada, se levanta el polvo y no se ve nada», advirtió Marcos Quijada. Nicolás Moscardini, por su parte, señaló: «No se puede correr así. Chocan a uno, queda girado en el medio de la pista y me lo trago. Así se está poniendo peligroso».

Christian Ledesma, a pesar de subir al podio, expresó su disconformidad: «No me gustó lo que pasó. No me gustó como se corrió. Pudimos hacer podio y tendría que estar contento y lo estoy por el trabajo del equipo, pero personalmente no puedo».

Las estadísticas del año 2025 muestran que el Auto de Seguridad ha ingresado a la pista en 25 oportunidades, con 11 de ellas concentradas en las tres primeras pruebas del calendario. Si bien no todos los ingresos se deben a accidentes, la frecuencia pone sobre la mesa la discusión sobre la capacidad de algunos circuitos para gestionar un número tan alto de competidores.

Julián Santero, campeón 2024, reflexionó antes de la carrera: «Hay circuitos que no están preparados realmente para tener casi 60 autos. Pasó en El Calafate y pasó ahora en Viedma. La carrera se hace muy entrecortada por la cantidad de accidentes. El riesgo es mucho mayor».

Mauricio Lambiris agregó: «Me parece que son muchos autos. El TC es la mejor categoría del país y debe ser la élite… 58 autos en la pista es mucho. No solo complican el normal funcionamiento de una carrera, complican al comisario deportivo, a la técnica, la logística del fin de semana… Hay que rever la situación».

El aspecto económico también es una carga significativa para los equipos. Juan Cruz Benvenuti manifestó: «No tengo más ganas de correr en el TC. Económicamente es imposible, sobre todo cuando hay roturas y accidentes de otros que te afectan. Estoy gastando mucha plata y no rinde frutos». Se estima que poner un auto en la pista tiene un costo cercano a los 65 millones de pesos por carrera.

Gastón Mazzacane, piloto y vicepresidente de la ACTC, ofreció una perspectiva dual: «Por supuesto que a mí me gusta otra visión de una carrera: quiero menos autos de seguridad, menos autos chocados, menos enojo de los pilotos… Quiero menos de todo eso, que quizás no le hace bien al espectáculo. También veo una fila de largada interminable y, como dirigente, entiendo la complejidad de equilibrar el espectáculo con la seguridad y la viabilidad económica».

El debate queda abierto, con la categoría buscando un equilibrio entre el espectáculo, la seguridad de sus pilotos y la sostenibilidad económica de los equipos, en un contexto donde la cantidad de autos parece chocar contra las limitaciones de los circuitos.

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