Habitantes del sector noroeste de la ciudad solicitaron mayor presencia policial y de Tránsito en la calle Tula Acosta, que tras ser reparada por el Municipio es utilizada para carreras de motos.
Vecinos del sector noroeste de la ciudad se reunieron este miércoles para reclamar mayores controles policiales y de Tránsito en la calle Tula Acosta, que une el boulevard De María con los barrios Miguel Ángel y Curita Gaucho. El motivo: la arteria, recientemente arreglada por el Municipio, se transformó en un circuito de picadas.
Según relataron a R2820, el año pasado la calle tenía pozos y huellas hondas. Entonces, habían elevado un reclamo formal al Municipio. El pedido tuvo respuesta: trabajó una motoniveladora, colocaron brosa y se afirmó el terreno para garantizar la circulación de motos, autos y remises, incluso en días de lluvia.
“Es una calle ancha y recta. El año pasado estaba intransitable y elevamos un reclamo al Municipio. Le pasaron la máquina y la afirmaron para que cuando llueva podamos salir en moto, autos o puedan entrar los remises. Estamos contentos porque hicieron un buen trabajo”, contaron los vecinos.
Sin embargo, la conformidad duró poco tiempo. “Ahora, se avivaron y un grupo viene a correr picadas. Como está lisa y bien acentada la usan de pista de carreras”, agregaron.
De acuerdo al relato de los vecinos, las picadas se producen a la siesta y de madrugada. En el primer caso, aseguran que a los conductores no les importa que en ese horario circulen chicos que vuelven caminando de la escuela o madres que se trasladan en bicicleta o moto hacia sus trabajos. “Se escuchan los rebajes”, graficaron los vecinos, en referencia al ruido de los motores durante las maniobras.
Los vecinos buscan alertar a la comunidad sobre la situación y solicitan la intervención de agentes de la Comisaría Novena y de personal de Tránsito municipal para que puedan interceptar a quienes realizan las maniobras a alta velocidad, antes de que se produzca un accidente.
