El huracán Polo tocó tierra la madrugada del martes en Baja California Sur, México, con categoría 2-3. Se reportaron cortes de luz y riesgo de inundaciones en Puerto San Carlos.
El huracán Polo tocó tierra en México la madrugada del martes como un huracán de categoría 2 a 3 en la escala Saffir Simpson, según el reporte meteorológico. El fenómeno se ubicó en el límite entre ambas categorías sobre 5.
Es el primero de la temporada que toca tierra en una zona habituada a los ciclones tropicales, que este año se prevén más intensos por el fenómeno de El Niño.
Un equipo de la AFP se encontraba en Puerto San Carlos, en Baja California Sur. Allí, a medida que Polo se acercaba, el viento se hizo más intenso, con ráfagas que doblaban las palmeras.
El servicio eléctrico cesó al poco tiempo y, caída la noche, todo quedó a oscuras. La crecida del mar rompió varios tramos de una barrera de arena que servía de contención. Las autoridades prevén inundaciones en este pueblo de unos 6.000 habitantes que vive principalmente del turismo.
Algunos pobladores se refugiaron en un albergue instalado en la escuela secundaria, otros decidieron evacuar el pueblo, y también hay quienes no quisieron dejar su casa pese al peligro.
«Siempre me la pasé aquí en los huracanes y nunca me pasó nada. Confío en Dios», respondió Salvador Palma cuando un equipo de la Marina fue a pedirle que se trasladara a un refugio. «Aquí me siento más seguro con mi familia».
Allí se quedaron como otra media docena de familias en una colonia de pescadores a la orilla del mar. La Marina no está autorizada a forzarlos a evacuar. Es incierto lo que encontrarán de madrugada, horas después de que el huracán tocase tierra.
María Palomino se instaló para pasar la noche sobre una colchoneta ubicada en el piso de la escuela secundaria, que sirve como refugio principal. Estaba nerviosa, pero la tranquilizaba la compañía. «Vamos a estar entre conocidos y convivir, es mejor», indicó. «Si algo pasara, mejor me vengo al albergue que es gente que conozco».
La escuela está muy cerca del mar, aunque Jorge Venalonzo, el director, insiste en que la estructura ha resistido antes el rugir de otros ciclones. Estaba tranquilo: hay agua, hay comida. «Conozco bien mi escuela y sé que estoy seguro aquí», indicó.
Baja California Sur es una de las zonas de México más expuestas a ciclones. Y debuta este año con Polo, que se mostró errático desde el inicio con cambios de intensidad repentinos, pasando de categoría 4 a 5 en varias ocasiones antes de llegar a la costa. De hecho, inicialmente se preveía que tocase tierra en categoría 1. El ojo del huracán pasó justo al sur de Las Barrancas, a unos 180 km de Puerto San Carlos.
La alerta de huracanes ahora se extendió a Sonora, en el México continental.
«Hay que protegernos por la familia, la propiedad», estimó Juan Manuel Sarabia, de 53 años, que colocó tablones en la fachada de su casa, reforzados con listones largos de madera. Como muchos habitantes de Puerto San Carlos, vive de llevar a los visitantes a pescar y a avistar ballenas.
Las fuerzas militares desplegaron casi 7.000 efectivos en Baja California Sur, donde además se suspendieron clases y trabajo presencial para empleados públicos. Tampoco hay actividad marítima, ni acceso a playas. Antes de la orden de resguardo, la Marina se topó con cables, señales y árboles caídos.
Además de Polo, los meteorólogos vigilan a Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse. El servicio meteorológico estima que termine igualmente en esta península situada al noroeste de México.
En el recorrido de la Marina, el grupo cruza un lodazal mezclado con basura de la primera crecida y llega a una pequeña casa, casi de cartón, al lado del mar. «¡Buenas tardes!», grita el contraalmirante Roderico García. «¡¿Alguien ahí? ¿Señora, señor?!». Silencio. Uno de los marinos de la cuadrilla detectó movimiento, cree que la persona está evitando hablar con los militares. Cuando ya se retiran, el soldado mira atrás y solo espera estar equivocado.
AFP

